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16.11.10 6:15:47 PM

César Aedo: “Yo amo el Perú”

Mimo, actor, amante de las costumbres de nuestra patria y creador de “El Vuelo del Cóndor”, el artista circense César Aedo se prepara para traernos a Lima su último espectáculo “Paukartampu”. Conozca al genio detrás de la magia.

Por María Pía Barrientos

César es un niño grande, artista circense insomne, misionero mormón, ciudadano del mundo. Un hombre que a los 21 años dejó su vida, su amado Perú, su carrera de sociología y partió hacia el mundo con 90 dólares en el bolsillo. Luego se metería al mundo entero al bolsillo. Estudiante de Harvard, artista del Cirque du Soleil, discípulo de Marcel Marceau. Su nombre es César Aedo y sus sueños volaron tan lejos como lo hizo hace unos años su conocido cóndor (de su recordada obra “El vuelo del Cóndor”, la cual no fue solamente vista en Lima, sino también por 9 millones de personas en el Sea World de Orlando, Estados Unidos). Hoy César, el artista, se prepara para presentarnos un nuevo espectáculo lleno de la magia a la que nos tiene acostumbrados. El nombre de su nuevo hijo mestizo es “Paukartampu” y mezclando la magia del circo, las costumbres milenarias del país de sus pasiones y su alucinante creatividad promete presentarnos un espectáculo de calidad internacional. César dice que el Perú está de moda, dice que es fashion, un asombro al mundo. Es que no se puede hablar con César sin que lo mencione a él, no se puede apreciar el arte de César sin apreciarlo a él también. No se puede aplaudir a César sin aplaudirlo a él. Es que cuando uno mira a César, de alguna manera también está mirando a un Perú al que seguramente a todos nos gustaría ver.

Estás por estrenar Paukartampu, ¿Es el mismo espectáculo que has presentado en el Cusco?
El 25 de noviembre estrenamos. Sí, es el mismo espectáculo que hemos tenido 2 años en el teatro de Kusikay, en el Cusco.

Estás descentralizando el arte…
Bueno ya estamos trabajando en eso desde hace tiempo. Con esta carpa fuimos a Megaplaza, a Lima Norte en el año 2007. Luego fuimos al Cusco con la idea de descentralizar el arte, como dijiste tú, y poder llevar la cultura a todas partes. Creo que ahora es un momento muy interesante para venir a otro espacio, es decir a San Luis (donde se presentará Paukartampu), donde creo que nunca ha habido un espectáculo de esta naturaleza. Estamos haciendo también una descentralización en nuestra Lima para que más personas puedan apreciar el espectáculo.

Aquí solo habías presentado “El Vuelo del Cóndor”…
Sí, aquí lo presentamos por 3 años consecutivos. Luego nos fuimos al Cusco y esta es la primera vez que viene Paukartampu a Lima. Lo han visto muchos limeños que viajaban al Cusco y también muchos turistas internacionales. Los limeños me decían; “César, ¿cuando llevas este espectáculo a Lima?, es un lujo, está muy lindo”. Los provincianos reclamaban cuando “El vuelo del cóndor” estaba en Lima y después los limeños reclamaban este espectáculo (“Paukartampu”) en la capital. Creo que es lindo, porque estamos trabajando netamente la cultura e intercambiando con diferentes espacios del Perú.

Cuéntame un poquito del espectáculo; ¿está basado en la fiesta de Paucartambo verdad?
Si, estamos inspirados en la fiesta de la mamacha Carmen, en Paucartambo. Hemos adaptado eso a una historia en la que 4 personajes; dos panaderos, un borrachito y un turista, van a visitar esa fiesta. Los panaderos quieren vender su pan, el borrachito quiere alegrar a todos y un turista, como los que siempre vienen al Perú para ser participes de nuestras fiestas. Estos 4 personajes van a ser los hilos conductores de la puesta en escena y se van a encontrar con diferentes facetas y comparsas de la fiesta. Pero todo es mostrado de una forma teatral circense.

¿Qué buscas mezclando las costumbres que encontramos en el Perú con el arte que aprendiste en el extranjero?
El hecho de haber estudiado en Francia teatro, acrobacias, máscaras, mimo, juego de actor, payaso y técnicas de danza, me dan la base para adaptarlas en una nueva etapa de mi permanencia y regreso al Perú. Es muy importante la interculturalidad de los pueblos, pero yo creo que el Perú tiene una riqueza cultural tan grande que no podemos dejarla pasar. Estamos en una etapa en la que el Perú está de moda. Perú esta avanzando a nivel mundial, en la literatura, con Mario Vargas Llosa y en la gastronomía, pero creo que ahora es el momento de la cultura. En la faceta cultural del teatro y el circo estoy trabajando fuertemente e invirtiendo en el Perú porque creo que este debe ganar identidad, mayor fuerza y llegar a ser un asombro al mundo.

¿Con tu trabajo buscas exacerbar el amor por nuestras raíces?
Exactamente. Si no podemos ir a nuestras raíces no podemos saber quienes somos, qué cosa somos y qué podemos proyectar. La cultura Inca ha sido la síntesis de todas las culturas mesoamericanas que existieron acá y esta todavía no le ha hablado al mundo. Todavía no nos han dejado a nosotros hablar. Creo que estamos avanzando en lograr que todo el mundo sepa que hay una cultura muy rica en gastronomía y en todas las facetas de esa cultura viva, las cuales estamos presentando ahora en el Circo Etno (nombre de su empresa). Hay que tener como base toda nuestra cultura para así poder refrescar este mundo globalizante, el cual necesita de una identidad. Esta es la oportunidad de que el Perú se ponga fashion.

Además también has presentado internacionalmente “El vuelo del cóndor”.
Si, estuvimos 6 años consecutivos en Estados Unidos. Nueve millones de personas del mundo entero pudieron ver el show porque estábamos en la meca del turismo de ese país, en el Sea World de Orlando. Ese es un mercado muy competitivo y eso me ha dado bastante exigencia profesional. Eso es lo que ahora estoy tratando de hacer en el Perú, para que podamos tener espectáculos de calidad internacional. “Paukartampu” es un espectáculo muy particular y muy propio nuestro. Estamos teniendo precios muy cómodos para que esto se vuelva masivo, para que la cultura llegue y pueda iluminarnos a todos y convencernos de que tenemos lindas cosas en el Perú. Esta carpa es un circo bien sólido, bien hecho. Hemos estudiado varios circos, como el Cirque du Soleil. Hemos tenido apoyo de ellos para este espectáculo, el cual está inspirado muchas veces en circos de gran calidad. Yo he trabajado en esos circos y eso me da el piso para poder darles a los peruanos calidad de vida con un circo de calidad.

¿Para ti como fue la experiencia de estar tantos años fuera? Estuviste 28 años en el extranjero.
Fue una experiencia fabulosa. Pude aprender muchísimo. Estudié en Francia con Marcel Marceau y con su maestro Etienne Decroux. Estudié dirección artística en Harvard, teatro en Nueva York, trabajé unos 9 meses el juego de actor y toda esa experiencia que adquirí en otros países me ha fortalecido para poder regresar al Perú a brindarle a todos los artistas peruanos y a los extranjeros que vienen a ser parte de nuestro elenco, una riqueza muy nuestra, muy original y muy fresca. Aquí tenemos una frescura que está vibrando. Estamos junto a una huaca abandonada y nosotros le vamos a dar vida con el público que va a venir y va a sentir esa vibra peruana

¿Es difícil vivir del arte?
Naturalmente en el Perú sí. Aquí es mucho más complicado que en el extranjero. En Estados Unidos o en Europa los jóvenes estudian teatro como parte de la vida, aquí no hemos practicado eso. Tenemos otras necesidades. Pero ya estamos llegando a un nivel económico que le permite a las personas buscar otras sensibilidades aparte de buscar qué comer. El Perú ha sido un país abatido muchos años por problemas económicos y políticos, pero creo que la estabilidad que está encontrando le está dando a toda la gente la posibilidad de buscar sensibilidades espirituales y emocionales y no solamente pan y comida.

Tú te criaste en San Juan de Miraflores…
Sí y también en San Miguel. Además viví unos años en Villa el Salvador. Por otro lado, estudié 4 años sociología en la universidad Villa Real, pero cambié todo por el arte

¿Dónde nació ese gustito por el arte?
Yo creo que desde niño me gustaba. De niño recitaba. Actué mucho también, pero nunca pensé que de esto iba a ser mi vida. Vivo del arte y soy feliz de vivir de lo que estoy haciendo, de haber invertido en esta carpa maravillosa para darle a todos los peruanos un circo de gran calidad y de grandes expectativas. Espero que podamos valorar el esfuerzo que el elenco esta haciendo.

Un día agarraste y te fuiste con 90 dólares en el bolsillo a recorrer el mundo.
Tomé mi mochila, los libros que tenía que llevarme, 90 dólares y me fui a Guayaquil y a Quito. Llegué a Bogotá y se me acabó la plata. Fue la primera vez que actué en las calles. Actué tres días y era una novedad; un tipo que estaba loco, haciendo espectáculo ahí. Eso lo hice porque la necesidad me llevó, nunca lo hice en el Perú. Me gané tanto dinero que pude tomar un avión a Panamá. Luego me fui a Costa Rica y de ahí hice el salto hacia Europa.

¿Ya sabías que quería estudiar con Marcel Marceau?
No, estaba en mi deseo, pero también quería estudiar política internacional, estaba entre la sociología, las ciencias sociales y la política, pero finalmente el gusano de la actuación me jaló. Fui a la escuela internacional de teatro y mimo y ahí me quedé. En el Perú tenemos que tener una política cultural, no podemos seguir haciendo eventos culturales, tenemos que tener algo permanente. Yo quisiera que llegara el momento en el que, con mi trabajo y con mi permanencia en el Perú, pueda crear la escuela nacional de teatro circo, esa es mi meta.

Varios jóvenes de tu elenco son gente que viste presentándose en las calles…
Cuando regresé al Perú, vi a varios jóvenes saltar en las calles y me fascinó su trabajó, así que les he dado una dirección, he mejorado su presencia y les hemos dado clases de teatro y danza. Eso les ha dado también otro color, no solo el de las calles. Yo también he actuado en ellas, pero la escuela es la que me ha dado toda la técnica para mejorar mi dominio de escena

Eres un apasionado por el arte, pero creo que también eres bastante religioso. ¿Es verdad?
También. Me fascina la mística de las cosas. Yo soy mormón y he sido también un misionero de mi iglesia. Así conocí el Perú y así me fasciné por nuestro país, porque como misionero pude verlo. Por eso he regresado, porque amo el Perú. Tuve la bendición de actuar en grandes espectáculos y me preguntaba por qué no podemos tener aquí algo así. Ahí nació mi motivación. El circo del sol tiene una cultura de 200 años de existencia en Canadá, nosotros tenemos 10,000 años de antigüedad y eso es lo que yo quiero sacar adelante.

¿Las misiones en qué consistían?
Le enseñaba a la gente que el evangelio de Jesucristo también es importante para sus vidas. Yo creo que hay 3 pilares muy importante que van a cambiar nuestro país: El evangelio, la educación y la cultura. Eso nos va a llevar a encontrarnos con nosotros mismos. Me fascina el mundo de los incas, porque tenían una gran espiritualidad. Y estas cosas las hemos perdido. Tenemos un gran potencial de inteligencia y podemos hace grandes cosas y cambiar el país. Si hay tanta corrupción y coimas es porque no hay identidad. Por falta de identidad muchos venden su alma. Es porque no aman lo que es el perú y no piensan en las generaciones que vienen. Yo creo que tengo que hacer cultura para los demás, para los que vienen.

Cuando le dijiste a tus papás: Me voy, ¿qué te dijeron?
Estas loco. Me dijeron sigue estudiando en la universidad. Pero yo dije no. Tengo que ver otras cosas, no puedo quedarme aquí. Estoy feliz de haber conocido la sociedad del mundo, me siento un ciudadano del mundo.

El espectáculo que presentas lo puede entender cualquiera…
El mimo es una técnica que me ha dado la posibilidad de entender que el idioma puede ser limitante, pero a través del cuerpo y del mimo hablamos con un idioma universal.

El arte juega un papel importantísimo en tu vida, pero, ¿cuál es el papel de tu familia?
Mi familia es fabulosa. Sin la familia no podría estabilizar mis emociones. Tengo una esposa que me ha dado 3 hijos maravillosos y eso me da el valor y la fuerza de hacer cosas que sean buenas para las familias. Este espectáculo no es solo para adultos, todos tenemos un alma de niño.

Tienes un matrimonio muy largo…
Conocí a mi esposa en París, ella es de noruega. Estamos casados casi 24 años. Yo estoy feliz. Es una mujer que ama el perú. Estas cosas son maravillosas en la vida del ser humano; la estabilidad, la familia, los hijos.

A ella la conociste en la iglesia…
Sí, regresé a París después de una gira por Europa, fui a la iglesia y la encontré ahí. Allí empezamos y hemos logrado compatibilizar nuestras vidas.

¿Fue amor a primera vista o no?
Creo que a segunda vista.

¿Es difícil compatibilizar tu familia con el arte?
Es duro porque a veces no puedes ver a tu esposa y a tus hijos, pero compensa también. El éxito que uno puede obtener lo puede compartir también con la familia. Yo los voy educando y ellos entienden que este es nuestro medio de vida, el modo en el que yo voy a encontrar como solventar y pagar los estudios de mis hijos. Es todo un aprendizaje. Todos tenemos que pasar por etapas difíciles también. Todas las profesiones llevan un sacrificio.

¿Ellos están aquí?
Si, pero ahorita están viviendo en Cusco, pero ya van a volver a vivir en Lima.

¿Te vas a quedar en el Perú?
Yo me quedo en el perú. Voy a salir al extranjero a llevar producciones a exportar espectáculos, pero yo estoy comprometido con el país. El Perú está maravilloso.

¿En general cómo ves la situación del arte?
Desde que me fui hace 30 años ha mejorado bastante. Todo está cambiando. Ahora llegan grandes espectáculos aquí. Yo creo que está llegando a ser una ciudad cosmopolita muy fuerte. Creo que con un granito de arena estoy contribuyendo a que haya cambios.

¿Planeas llevar pronto alguno de estos espectáculos fuera?
Sí, en eso estoy. Esta carpa es itinerante. Está preparada para eso; para levantarla y bajarla.

Para los que vieron “El vuelo del cóndor”; ¿qué de nuevo van a encontrar en Paukartampu?
Van a encontrar nuevos colores, otra filosofía. Paucartampu es un espectáculo mestizo. Recuerdo que un ejecutivo estadounidense vio el espectáculo en el Cusco y me dijo; “César, tú has hecho un espectáculo en el que pones al cholo A1”. Normalmente pensamos que lo cholo es de baja calidad, mediocre o vulgar. “El vuelo del cóndor fue inca”, este espectáculo es totalmente mestizo y creo que el Perú también lo es. Cholo en el buen sentido. Y no hay que sentirse ofendido, si alguien lo siente así es que no ha concebido su identidad. Hay que sentirse orgullosos de quienes somos. Somos un cruce de culturas en todo el sentido de la palabra. Hay que estar orgullosos. Hay que concebir que el perú puede cambiar y podemos dar nuevos toques al mundo con nuestras modas, nuestra cultura y con nuestros colores nacionales y que viva el Perú.

El estreno de la obra se llevará a cabo este jueves 25 de noviembre en “La Gran Carpa de la Videna” (cruce de Avenida del Aire con San Luis). Las entradas están a la venta en los módulos de Teleticket de Wong y Metro.

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