Además de ser actor, conductor, docente, practicante budista y amante de la naturaleza, Gianfranco Brero es mago. ¿Su truco? Practicar sin parar. Y en los próximos meses presentará un espectáculo de magia, escrito y dirigido por él.
La casa de Gianfranco Brero tiene vida. Hay orquídeas, cerezos, ficus australianos, molles serranos y hasta un árbol de la felicidad. En la parte superior de su jardín hay tendidas unas pequeñas telas con tonos azules, verdes, blancos, amarillos y rojos a lo largo y a lo ancho de todo este lugar, conocidas en el budismo como banderas de oración, que ofrecen bendiciones a todos los seres humanos mientras se izan con el viento.
Gianfranco aclara que podría vivir sin agua pero no sin verde. La buena energía que se respira en este lugar se siente inmediatamente después de dar el primer paso dentro de su hogar. Cuenta que además de la naturaleza, la actuación es otro de sus grandes placeres. En ella encuentra algo especial, esa facilidad de generar un impacto y de poder crear una ilusión en el espectador.
Mientras lo escucho, saca una moneda de un nuevo sol de su bolsillo y me la enseña. Luego la envuelve entre sus dos manos y mientras sus palmas están una encima de la otra, el objeto desaparece en menos de un segundo sin dejar rastro. Me enseña sus dedos como para dejar en claro que no hay huellas de él. Luego acerca su mano hacia el lóbulo de mi oreja y en menos de un segundo me muestra su dedo índice junto con el pulgar sosteniendo de vuelta la moneda. Lo miro con cara de sorpresa y él solo ríe. ¿En qué momento creó esa ilusión? Pues no lo sé, pero en palabras de Gianfranco: “el mago es mago, a pesar del público”.
Por Pamela Oyola
Cuando uno llega a tu casa se siente una armonía especial.
La paz es algo que estamos buscando todos, y no se encuentra naturalmente. El asunto es hacia dónde vas, ¿te quieres relacionar con el universo del pleito o con uno más pacífico? La idea es buscar los espacios que te lleven hacia este último lugar. A veces uno sale de su casa y se encuentra en un embotellamiento, te pones de mal humor y te entra la neurosis.
Pero tú has dicho que eres neurótico.
Sí, absolutamente neurótico. Porque uno quiere que las cosas sean como uno quiere, y no acepta el mundo como es. Siempre siento una bronca por eso. Pero he aprendido a adaptarme con el tiempo. Uno puede adaptarse al mundo de forma relajada o resignada, pero si es de manera resignada uno paga pato.
¿Tú la tomas relajado?
Sí. Porque soy como un pequeño pedazo de corcho que flota en el mar.
En una encuesta realizada en el blog El club de lo insólito en el 2008 sobre qué peruano es el más inteligente de todos los tiempos, tú figurabas en la lista. ¿Te consideras brillante?
Creo que tengo una gran capacidad de adaptación para muchas cosas, con una inteligencia muy rápida pero no necesariamente muy profunda.
¿Cómo es eso?
Soy general en todo pero capitán en nada. Tengo algunos conocimientos para las cosas que más me interesan pero de forma muy superficial. No podría ser un investigador.
¿Historiador?
Eso creo que sí, filósofo no. Eso de preguntarme por qué, por qué, por qué. A eso ya no llego. Ya no me da para tanto.

Antes de ser actor, estudiaste Ingeniería, ¿verdad?
Claro. Empecé estudiando Ingeniería en la universidad. Nunca fui malo para las matemáticas, pero la actuación es lo que me cautivó más. Desde chico paré metido en el teatro porque mis viejos estaban ahí. Yo nací en el año 1953, y en 1957 llegó la televisión al país. A mí me parecía increíble ver cómo yo me codeaba con la gente que salía por la pantalla de una forma tan cercana.
Es algo poco común para un niño.
Poco común y absolutamente fascinante. Uno crea magia desde el escenario y le hace creer algo mágico a la gente.
Ahí nació tu interés por la magia.
Sí, me encanta porque estás creando ilusión constantemente. La gente mira el teatro desde el lado del espectador y yo desde chico lo aprendí a mirar desde el lugar donde estaba el mago, viendo cómo hacía el truco para que el de allí abajo se lo crea. Creo que en el fondo uno genera esta magia porque quiere que la gente lo quiera un poquito más.
¿Por qué quieres que te quieran un poco más?
No creo que sea por un tema de inseguridad, es solo que yo soy un comunicador. Me gusta relacionarme y estar en contacto con la gente. Me gusta cautivarla. Y es rico sentir que a uno lo quieren por lo que hace.
"NO TENÍAMOS NI AUSPICIADORES"
En junio, el programa Tres G está de aniversario ¡Cumplen 5 años en el aire!
¡Sí! Ya es un programa adulto. Este fue un espacio creado para ser un simple lugar de conversación, sin pretensiones, ni lujos, sin querer ser “el programa”, solo buscaba ser un lugar de conversación, con temas abiertos y con preguntas que uno quisiera hacerse, sin tabúes. Y funcionó. El primer año no teníamos ni auspiciadores.
¿Fue un año crítico?
No, no lo creo. El cable felizmente no es crítico.
Se nota que hay una buena química entre Giovanni Ciccia, Natalia Parodi y tú.
Nos reímos mucho. Nos tomamos el pelo. El otro día estábamos en una reunión y como últimamente ando con la barba medio crecida, Natalia me queda mirando, me da unos cuantas moneditas y me dice: “Señor para que coma algo”, yo me puse intencionalmente serio y ella se reía diez veces más. Ese es nuestro juego.
¿Qué pasa cuando alguien dice algo que no debía decir en el programa?
Nos cuidamos mucho. Siempre nos decimos el uno al otro “ten cuidado con esto, o mejor no digas esto”, etc.
¿Cómo fue el proceso de adaptación de Ciccia al programa?
Inicialmente uno tiene la idea de que el que llega es el que tiene que adaptarse, pero en realidad nos tenemos que adaptar todos. Cuando Giovanni llegó puso una energía diferente a Javier. La dinámica interna varió. Tomó tiempo acostumbrarnos.
Javier Echevarría, anterior conductor, era el que confrontaba las opiniones de todos, en cambio, Ciccia entró para dar más humor.
Javier era un creador de ideas alternas, él le daba esa impronta al programa. A diferencia de él, Giovanni le pone esa frescura, ese humor haciendo que el espacio gire de una manera diferente. Natalia siempre tiene esta visión más penetrante y distante por ratos, yo soy una especie de armonizador, de moderador.
¿Es cierto que eres el punto de equilibrio en el programa?
Siempre busco un punto de equilibrio. Es que yo soy un metiche. Quiero saber todo. Soy curioso, me gusta leer y preguntar.
¿Cuándo se estrena la película “La Vigilia” del director Augusto Tamayo?
Me imagino que en julio o agosto. La historia trata sobre la vida de Edgardo, un profesor universitario de clase acomodada y Jessica, una chica de barrio marginal que cruzan accidentalmente sus caminos, poniendo a prueba su tolerancia y sus prejuicios.
Desde el año 1992 que eres budista. ¿De qué forma te ha ayudado esta religión en tu vida?
Más que religión yo la llamaría una práctica. El budismo me ha ayudado a entender y aprender a hacer las cosas mejor, a aceptar la vida de una forma distinta. Me ha enseñado a trabajar desde la esencia, no desde el dogma que se impone.
Y el budismo lo que propone es experimentar, cuestionar…
Claro. El budismo no es una práctica acartonada, esta me dice actúa de acuerdo a las circunstancias.
¿Practicas meditación?
Sí.
¿Todos los días?
No, ya quisiera. Lo bueno de la meditación es que me permite cesar mis pensamientos por un momento y detenerlos. Lo importante es ver qué piensas y no aferrarte al hilo del pensamiento. Descubrir que cuando estás pensando, estás pensando.
¿Y qué pasa si estás soñando?
Cuando estás soñando, tienes que saber que estás soñando. Eso se logra con un constante entrenamiento, con una mayor evolución de la conciencia.
Tu esposa, Charo Verástegui, también es practicante. Esto los debe haber acercado más como pareja.
Nos ha hecho entendernos mejor. Una relación de pareja no es fácil porque se juntan dos tendencias diferentes que pretenden orientarse hacia un mismo lugar pero que en esencia son distintas. Pero a través de la práctica puedes empezar a atenuar los problemas.
¿Y qué pasa cuando no llegan a un mutuo acuerdo en sus decisiones?
Por ejemplo, el rosado de esta casa a mí me parece desesperante. Parece la casa de la Barbie. Pero Charo quería ese color. Y yo decía: “Esta es nuestra casa, ambos podemos decidir qué color va a hacer”. Entonces Charo me dijo algo muy divertido: “Esto no tiene que ser rosado para toda la vida”.
Hace algún tiempo, cuando hablé con tu esposa, me comentó que antes de entrar al budismo pasó una etapa difícil a causa de una depresión. ¿Les costó mucho lidiar con eso?
Fue fuerte porque quería protegerla o ayudarla y no sabía cómo. Felizmente su voluntad y su manera de enfrentar las cosas le permitieron salir de este mundo de oscuridad. El budismo fue un gran vehículo para ella.
El budismo afirma que todos somos responsables de nuestros actos por la ley de causa y efecto. ¿Qué haces cuando te ocurre algo malo?
La ley del karma dice que toda acción genera una reacción y por ello, todo lo que hagas inevitablemente va a producir algo. Todo tiene una causalidad. El simple hecho de mirar tus acciones y ser responsable de ellas ya te hace una mejor persona. El lama Norbu tiene una frase muy bonita que es “Respeta la dimensión del otro”. Yo respeto mucho esto.
¿Aún quisieras estudiar medicina?
La medicina tiene un elemento que a me parece superinteresante. Que lee señales, signos, ese lado de la medicina me parece fascinante.
¿Crees que hay enfermedades del alma?
Por supuesto. Todas las enfermedades están relacionadas con algo que te está pasando. Hay enfermedades que se van a curar con una pastilla mientras que hay otras que no. Mientras no haya una transformación interna de tu energía, de tu mente y de tu ser, probablemente el cuerpo no se mejore.
¿Tienes alguna fobia?
Estoy descubriendo mis fobias a los 56 años. Lo que pasa es que a los hombres se nos ha enseñado a no tener miedo, a ser fuertes. He descubierto que le tengo miedo a la oscuridad. Un día, cuando estaba trabajando en la obra “A pie descalzos, ¡vamos!”, estaba revisando mi texto y pasé por un lugar oscuro, se me encogió el corazón. Traté de controlar mi angustia, pero era difícil.
¿Es cierto que antes como cábala de Año Nuevo te metías desnudo al mar?
Me encantaba. Todos los años, desde que tenía 16 años, me metía en la madrugada al mar antes de que amaneciera. Era bacanazo. Era rico recibir el año mojadito. Ahora me acuesto más temprano. Mi cuerpo está distinto (risas). El Año Nuevo lo recibimos a veces con Charo tomando agua y nos vamos a dormir a las 9 p.m.
¿Cómo papá, eres conservador o moderno?
Diría que soy moderno. Mis hijos, Flavio y Valentina, de 23 y 28, son seres independientes y los hemos criado como tal. Cada uno tiene personalidades diferentes: mientras uno es conservador, la otra es un balazo. Es solo cuestión de entender su universo.
¿Te resulta fácil entenderlos?
Siempre intento conversar con ellos y escucharlos. Hay cosas en las cuales no vamos a estar de acuerdo. Es difícil ser cómplice de tu hijo. Sin embargo, creo que es bueno que los chicos vivan por su cuenta, que tengan experiencias. A nosotros nos costó que Flavio se fuera de la casa. Él quería quedarse y Charo y yo queríamos que se vaya. No es bueno que los chicos sean muy dependientes. Vivir solo no es fácil, porque implica comenzar a bailar con tu propio pañuelo.
¿Qué no podría faltar en tu vida?
Pregunta difícil. Quizá un lugar para dormir o una buena conversación. Tampoco podría vivir sin verde. Creo que sí podría vivir sin agua pero no sin naturaleza.
Además, del cine y la conducción, también ejerces la docencia con gente ejecutiva.
Sí, me dedico a esto cotidianamente. Es un trabajo que tiene que ver con cómo reconocer los niveles expresivos. Si tú te paras y me miras, y lo haces de determinada manera, me estás diciendo una cosa y si te paras de esta otra, me estás diciendo algo muy distinto.
Tus clases son bien psicológicas.
Hay un lenguaje consciente que es el que vas a comunicar y el lenguaje inconsciente que es todo lo que no quieres decir. De lo que se trata es controlar toda la parte inconsciente para dar una impresión adecuada. Un visitador médico, por ejemplo, que toca una puerta despacito, apenas se asoma a la puerta y pregunta: ¿Se puede? Ya perdió. Es una manera muy sumisa.
La actitud es lo más importante.
Se necesita una actitud comprometedora para todo lo que hagamos. No hay que dejar chance a la otra persona a decirnos que no. Ahora el cambio exterior es solo un giro superficial, este debe hacerse desde adentro. ¿Qué cosa quieres hacer tú, vender o esperar sentado?
¿Cuál es el principal defecto de los peruanos?
La educación. Pero algo que también me parece peligroso, y que no sé si pasa en el Perú o solo en Lima, es ese universo cortés pero ambiguo en el que vivimos, en donde no se hace lo que se dice y que genera esa cosa tan amable pero tan poco creíble entre los ciudadanos.
¿Cayendo en la hipocresía?
Creo que sí. No porque quieras sino porque la sociedad te ha construido así. La típica frase es: “oye nos hablamos, sí de todas maneras”. Pasan semanas y nada. Así somos pues.
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Gianfranco Brero
10 Comentarios
Inteligentes comentarios como ya nos tiene acostumbrados el Gran Gianfranco Brero
gianfranco ..me parece que no se puede vivir sin agua ni verde ..ni decirlo en una forma metaforica seria no muy correcto.me encanta la idea de cesar mis pensamientos y detenerlos . me encanta el pensamiento de norbu de respetar la dimension del otro esto me resulta un poco dificil con mi hijo adolecente despiertate ,acuestate estudia ...y hacerlo repetitivamente me molesta ya que al no respetar su dimension su espacio ...intraquiliza mi yo supongo que los padres envejezemos algunos años por los hijos
los demas canales solo suben tonteras, magaly, ese bodrio horrible de hipocresia y figuretismo, vidas extremas. Este realmente es un programa de conversa amena y educacion buen programa
Lo que dice este gran actor al final, es cierto y forma parte de nuestro repertorio cultural, el hecho de decir nos vemos pronto y casi nunca hay una comunicacion, salvo que sea circunstancial, los peruano/as, cultivamos eso, sin que exista un alto donde reconozcamos nuestros errores.
Me agrada tres G excepto por Ciccia, siempre que abre la boca es para hecer un comentario desacertado, poco inteligente y a menudo vulgar y si de expresión corporal se trata, siempre anda encimando a las entrevistadas mujeres, me parece un personaje disonante que resta calidad al programa; me obliga a cambiar de canal cada vez que interviene. Natalia dama encantadora.
Es un buen programa, tratan temas interesantes, con invitados que SI saben de lo que hablan. Ojala que sigan así
Tres G es un programa entrenido que en casa nos encanta ver porque se debaten temas interesantes, Gianfranco le da la experiencia, Natalia el toque femenino y Giovanni la informalidad que se requiere en un tipo de charla amical. Pienso que Gianfranco es ademas un gran actor y tiene mucha carisma, lo veo muy centrado y se le ve un gran tipo.
Un buen programa y una entrevista interesante, pequeño detalle, el nombre correcto es Natalia Parodi, no Parodia, por lo demas super
tienen entrevistas muy acertads,para los padres que tenemos hijos con alguna discapacidad,quisiera saber si ustedes podrian ayudarme a encontrar alguna persona o institucion que me ayude con las terapias para mi hija,yo la voy a operar pero no tengo para su rehabilitaciòn de todos modos muchas gracias
Desearía saber el e-mail de un acupunturista de apellido Chung que lo entrevistaron el programa 3G de plus tv, a fin de hacerle una consulta. O el e-mail del programa 3G o bien el del Sr. Gianfranco Brero.
Gracias
Atentamente
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