¿Se acuerdan de la Caja Mágica del mago Lorgia o de sus programas de televisión? Probablemente la mayoría de los que fueron niños en la segunda mitad de la década de los ochenta dirá que sí. Pues bien, el mismo Gustavo Lorgia está de regreso en nuestro país para presentarnos, por primera vez en vivo, lo mejor de su repertorio en un show musical que mezcla lo clásico con lo moderno.
Mientras espero para poder conversar con él, lo veo ensayar frente a la cámara. Los movimientos de sus manos revelan muñecas ligeras y dedos ágiles que antes o después de algún movimiento producen un chasquido. Y en todo momento, una sonrisa perfecta le da vida a su rostro. Todo parece estar en armonía. El mago Lorgia se desenvuelve sobre el escenario con la calculada delicadeza de alguien que viene haciendo lo mismo desde hace varios años y es capaz de asombrarnos con las cosas más sencillas.
Después de verlo hacer un par de trucos con naipes y uno que consiste en generar la ilusión de romper un billete, le pregunto qué es lo que responde cuando la gente, como yo, le pregunta cómo lo hace: “Es que soy mago”, me dije.
Por Tatiana Perich
Usted no es mago por casualidad. Su papá y su abuelo fueron magos y usted creció rodeado de magia.
Mi padre era un mago profesional muy famoso en América Latina en los años 20 y 30. Mi abuelo era un italiano que tenía la magia como hobby. Mi padre tuvo cinco hijos y yo era el que le cargaba la maleta. Era su ayudante. Cuando yo era niño, yo creía que mi padre era mago de verdad.
¿Como Harry Potter?
Claro. Mi infancia y la de mis hermanos fue espectacular: De repente mi papá movía la mano y aparecía una moneda de oro, o mi mamá le pedía dinero para el mercado y él cogía un papel y lo convertía en un billete. Se volvió algo normal: Mi papá es mago, mi papá no tiene que trabajar. Luego, obviamente nos dimos cuenta de que eso se debía a su habilidad y su práctica.
¿A qué edad aprendió a hacer magia?
Comencé de niño, cuando tenía 14 o 15 años, trabajando en fiestas infantiles. Yo dije que no quería ser mago profesional y que me iba a dedicar a estudiar medicina. Ya iba a ingresar a la facultad cuando a mi padre lo invitaron a un congreso en España. Y él, por su edad, no quiso ir y me dio la oportunidad, tenía 19 o 20 años. Fui a Europa con la experiencia de mago de fiesta infantil, pero por fortuna yo me creía que era un gran mago. Allá me tocó compartir con magos de primer nivel, era la primera vez que iba a Europa a un muchacho latinoamericano con pinta de chibcha y caí en gracia. Me contrataron para un noticiero y al otro día me volvieron a llamar, y eso me significó quedarme a vivir en España durante diez años.
¿Cuál fue el primer truco que aprendió a hacer?
Todavía lo tengo, lo fabricó mi padre. Es una vela encendida con fuego, se cubre con un tubo, paso mágico (chasquido de dedos) y la vela se convierte en un pañuelo. Ese fue mi primer juego. Lo guardo con gran cariño porque el efecto es muy bonito y fácil de ejecutar.
Cada mago tiene su estilo, ¿cómo define el suyo?
Lo que yo hago es ante todo un espectáculo de familia. El abuelo viene con el niño y se van a ir encantados porque voy a tocar esa fibra, ese “¿cómo lo hizo?”. Estamos trayendo un gran equipo de cuatro toneladas y todos los efectos son espectaculares.
¿Hay efectos de ilusión?
Claro, hay efectos de ilusionismo: una mujer va a flotar en el aire, el escenario se va a transformar en algo invernal con nieve y con viento… Todo acompañado de música. Es un concepto teatral y lo que estoy trayendo a Lima es lo mejor de mi repertorio.
¿Cuál diría que es su truco insignia?
Yo tengo muchos efectos, por ejemplo hago uno muy bonito donde cubro a una bailarina en una tela y la tela empieza a flotar y de repente quito la tela y la mujer desaparece en el aire. El juego de hacer nevar es muy bonito porque es realmente la historia de mi vida: cuando yo era niño, yo creía en la magia y cuento la historia de cómo mi padre me enseñó a hacer milagros mágicos.
Acá muchos lo recuerdan por Caja de Magia del Mago Lorgia. ¿De dónde nació esa idea?
Mucha gente me preguntaba si tenía una escuela de magia y cómo hacían para aprender magia. Pero realmente la única forma es leyendo o teniendo a un papá mago o llegando a un club de magia que en esa época eran bien cerrados, la gente no contaba nada y se guardaban los secretos. Por eso fue que pensé en diseñar un juego que sea bonito, que el niño y el adulto se entretengan y pueda divertir a su familia. Y me enorgullece porque ese fue el inicio para muchos de los magos que trabajan hoy en América Latina a nivel profesional.
¿Hace cuánto tiempo que no viene al Perú?
Parece mentira, la primera vez que vine fue hace 23 años. Luego, entre los años 87 y 89, únicamente trabajaba en televisión, venía y grababa, grababa, grababa y me iba. Nunca he trabajado en un teatro para el público peruano. Nunca se dio que actuara en vivo y en directo.
¿Cuál es la reacción del público que le emociona más cuando está en el escenario?
Me encanta la cara de la gente. Cuando yo miro que la gente dice “¡no puede ser! ¿Cómo fue?”. Para mí eso es un premio porque es lo que yo quiero, que la gente se sorprenda. Yo no tengo poderes, lo que hago es juegos de magia, con habilidad y práctica, pero hago creer al público que tengo poderes.
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Magos
2 Comentarios
La Magia es el arte con el que, mediante conocimientos y prácticas se pretende producir resultados contrarios a las leyes naturales conocidas,
Yo también tuve mi juego de Gustavo Lorgia!! Fue lo maximo.
Gustavo ya es hora que saques la caja de magia Nro2 para las nuevas generaciones!!!
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