Fue después de escuchar “Historia de las sillas" de Silvio Rodríguez que un Gianmarco Zignago de unos 14 o 15 años se animó a componer su primera canción. Hoy, tras veinte años de carrera musical, el cantautor peruano que llegó a trabajar con Emilio Estefan y a componer canciones para reconocidos intérpretes internacionales, agarrará una vez más su guitarra y se sentará sobre el escenario de un teatro dispuesto a conectarse con su público.
Con su último disco “Desde adentro", el que ya obtuvo un Disco de Oro en ventas, Gianmarco vuelve a sus orígenes acústicos. En él incluye aquellas canciones que se hicieron conocidas en la voz de otros, pero ahora con su ritmo, “como fueron concebidas en algún momento".
Gianmarco promete compartir con la gente “lo que solía compartir cuando cantaba en el Canta Rana", explicar el porqué de una canción y el contexto en la que nació. “Si yo me pongo a cantarte varias canciones y te cuento por qué cada frase, esa canción la vas a querer más, porque te pasó a ti o porque te identificaste con una historia", me dijo. Y eso es justo lo que hará con el público que lo vaya a escuchar del 1 al 7 de agosto en el Teatro Marsano y el 22 y 23 en el Teatro del Callao.
Por Tatiana Perich
Fotos: Ricardo Reátegui

Todavía es difícil desligar la figura de Diego Dibós de la banda peruana TK de la que fue voz principal. Un pasado del cual todavía tiene mucho que decir y mucho más tras el resurgimiento del grupo, pero con nuevos integrantes. Cuando se le pregunta por este cisma, no deja nada a la imaginación, habla claro y sin tapujos. Incluso nos dice que no tendría problemas en tener un debate (de ideas y de talentos) cara a cara con Emilio Pérez de Armas, el único miembro de antiguo TK que continuó con el proyecto.
Tras una ruptura dolorosa que terminó con una amistad de años, Diego decidió seguir su camino solo, trayecto que ha sabido emprender con la fe puesta en su música, una mezcla de herencia musical y tenacidad, y con el objetivo de conquistar otros mercados lejos de nuestras fronteras. Sin embargo, el trabajo todavía es arduo y sigue buscando llenar un espacio donde ahora solo él y su guitarra se ponen al frente.
Por Yanina Manrique Llerena
¿Recuerdas cómo fue tu primer contacto con la música?
Mi padre fue músico y en mi casa siempre se respiraba música. Siempre curioseaba con los arreglos que hacía mi viejo en el estudio de grabación. Fue así que descubrí que tenía esa vena artística, ese talento musical.

Luego de dieciocho años en el Perú, el filósofo y extraordinario cuentacuentos francés François Vallaeys se despide de nuestro país para iniciar una nueva etapa en su vida. En unas semanas Vallaeys regresará a su país natal para realizar estudios de doctorado en ética y responsabilidad social, tema que trabaja en la Universidad Católica y a nivel internacional desde hace varios años.
Para no dejar a su público con las ganas de verlo otra vez en escena, Vallaeys ha preparado dos presentaciones de despedida en el Teatro Municipal del Callao. Así, los sábados 19 y 26 de julio, quienes disfrutamos alguna vez con sus historias tendremos una nueva oportunidad para sumergirnos en su mágico universo de narraciones tradicionales de todos los rincones del planeta.
Por Joaquín Ortiz R.
Tú llegaste en la década del noventa con un Perú agobiado por la violencia terrorista y sumido en una gran crisis económica. ¿Cómo lo ves ahora, 18 años después?
Lo veo muy cambiado pero irregularmente cambiado. A nivel positivo hay que destacar el auge de las cocinas peruanas. Parece anecdótico pero es fundamental. Como extranjero te puedo decir que el Perú sufre mucho de desintegración entre sus ricas partes y culturas, sufre de racismo y de una pésima autoestima, es un país que se aferra a un pasado mítico que es más bien una mentira, pero ese fenómeno de la cocina y su internacionalización permite a la vez recobrar la vigencia de lo olvidado… de ese platito del campo, de esa hierba de campesinos, de esa sazón de la señora, es decir, permite tenerle cariño al Perú profundo y al mismo tiempo sentirse mundial, Frente a eso siento también que el Perú tiene pulsiones de muerto, como dicen los psicoanalistas.
Estudió en el colegio Villa María y Economía en la Universidad del Pacífico. Su condición social acomodada no la limitó a ver qué había más allá y descubrió que en la otra orilla, en el arenal, los ritmos y danzas también se bailan de manera natural.
Fue su compromiso con la excelencia lo que la llevó a emprender un proyecto social muy valioso, donde jóvenes y niños acróbatas de la calle encuentran una oportunidad para demostrar su talento en nuevos escenarios y donde el aplauso los reivindica.
Vania le tiene un rechazo a la política muy fuerte. Ella prefiere aportar a nuestro país desde la danza. Por eso renueva en las próximas Fiestas Patrias el espectáculo “Mezcla!?, que cautivó en el año 2007. Con más de sesenta actores en escena, nos habla nuevamente sobre la diversidad e integridad cultural que los peruanos necesitamos para salir adelante como país.
Por Ángelo Condemarín Campos
Fotos: Ricardo Reátegui