
Luego de siete años, Orlando Fundichely vuelve al Perú. El papel del buen Sergio en la telenovela “Luz María" lo catapultó a la fama y ahora reaparece nuevamente en nuestro país con el papel de villano en la producción de Michelle Alexander “Los del barrio".
Cubano de nacimiento y peruano de corazón, este actor ha logrado una carrera importante en el exterior y ha sabido formar una familia en nuestro país. Aunque asegura que algún día regresará a la isla para recordar sus años de infancia y visitar aquellos sets de televisión donde su padre y madre trabajaban día a día (ella como actriz, él como técnico) y donde le enseñaron a amar y cuidar lo que más tarde sería su profesión.
Desprende una sencillez increíble y una ternura en su trato de las que pocas personas se pueden jactar. Afirma ser “chancletero" (padre de dos hijas). La prioridad en su vida es su familia. No le teme a los retos. Le encanta ser puntual “porque en Cuba desde niño te obligan a la exactitud", por eso cuando escuchó en el Perú sobre la ingratamente famosa “hora Cabana" no pudo evitar reírse. Y sostiene que junto con Karina (Rivera) han sabido enseñar a sus hijas lo importante que es compartir con los más necesitados.
Por Yanina Manrique Llerena
¿Por qué te fuiste del Perú?
Porque en un momento determinado se detuvo la producción internacional y tenía otras propuestas fuera de Lima tanto en Colombia como en Miami. Y decidí tomar esa oportunidad.

¿Quién no se acuerda de aquella chica que a principios de los años noventa osó encarnar el controversial papel de la amante del virrey Amat? ¿Quién, todas las noches, no identificó su lucha y sufrimiento personal con los de su personaje en las miniseries que se transmitieron en ATV durante los peores años del terrorismo? ¿Quién no se ha enterado de tal o cual campaña de salud o bienestar social a través de ella? ¿Quién no ha vibrado y se ha emocionado con sus interpretaciones sobre las tablas? No en vano, Mónica Sánchez es una de las más queridas y reconocidas actrices de nuestro país.
Si bien últimamente ha estado algo alejada de la pantalla chica, Mónica no ha dejado de actuar; ha estado refugiada en las tablas, espacio donde confiesa siente que realmente puede conectarse con el público. Ahora podemos verla en “Misericordia‿ en el teatro de la Alianza Francesa y dentro de poco tendremos el gusto de tenerla nuevamente todas las noches en nuestros hogares, encarnando a la desaparecida ‘Muñequita Sally’.
Conversar con ella sobre su carrera, la actuación, el teatro y la televisión es hacer un largo de recorrido. Mucho ha cambiado desde que fuera uno de los rostros representativos de miniseries como la recordada “Los de arriba y los de abajo". Ahora, dice, “los empresarios televisivos quieren hacer todo a mínimo costo", lo que termina en un resultado, a su parecer, de calidad y contenido mediocres. Sin embargo, explica, se animó a protagonizar la historia de la mencionada cantante de música folclórica porque el proyecto reúne una serie de características que lo hacen diferente como, por ejemplo, que la iniciativa no viene de parte de un canal de televisión, sino de empresarios vinculados a la música.
Nos recibió en su casa, dispuesta a conversar largo y tendido. Su rostro reflejaba tranquilidad y serenidad. Se lo hice notar y me dijo que está feliz porque está aprendiendo algo nuevo, porque está en la búsqueda de lo que siempre ha querido hacer: ayudar -en el ámbito real- a otros.
Por Tatiana Perich
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Traté de concertar una cita con Luis Horna al día siguiente de que llegara al Perú con un título de Roland Garros bajo del brazo, pero fue imposible. El jueves de Luis Horna transcurrió entre una aparición brevísima en uno de los balcones interiores del Congreso, una reunión con el presidente del Legislativo en estricto privado, una conferencia de prensa en la que millones de periodistas fueron a decirle a nombre del pueblo peruano “gracias Lucho", un almuerzo con sus auspiciadores y un nuevo comercial para la empresa de telefonía que lo patrocina.
Traté de conseguir una cita con Luis Horna y conseguí tan solo una llamada telefónica. Tuve diez minutos para preguntarle todo lo que se le puede preguntar a alguien que acaba de ganar el Roland Garros en la categoría de dobles, antes de que Lucho tuviera que regresar a su recargadísima agenda, la misma que, luego de pensarlo un rato, me inquieta, porque Lucho ya debería estar entrenando para llegar a Wimbledon, aunque a él debe inquietarle más estar con su esposa Éricka y sus hijos, Emilio y Luna.
Por Ángel Hugo Pilares
¿Has podido asimilar lo del Roland Garros, ahora que ha pasado una semana?
Creo que todavía no se termina de asimilar. Si bien uno se da cuenta de que ha sido importante por el apoyo que me ha dado la gente y la prensa, creo que recién lo voy a asimilar en unos años.
¿No es mucho tiempo?
Es que ahí es cuando recién uno se da cuenta de lo que ha logrado, porque con el ritmo del circuito como que uno no lo puede disfrutar. Por eso digo que será dentro de unos años, probablemente cuando esté retirado y lo vea por televisión, cuando asimilaré la importancia que tiene el triunfo en un Grand Slam.
El Starbucks de la avenida Aramburú se presentó como un lugar tranquilo y agradable para conversar con el colega Mauricio Fernandini, aunque llamarlo colega me suena como atrevido. La que escribe no tiene más de seis años en el periodismo, mientras que Fernandini ya suma más de 15 en diversos medios como prensa, radio y televisión.
Como para no desentonar con el lugar, mi videorreportero y yo lo esperamos tomando un café.
Él llegó a la cita, algo retrasado, apresurado y pidiendo las disculpas del caso. Me contó que su reportaje en el penal de Santa Mónica, para su nuevo programa “Veinte lucas", fue cancelado por el INPE por ciertos problemas administrativos. Típico del Perú, pensé yo. Ya instalado en uno de los sillones del café, me pregunta si el cuestionario es largo y acucioso, yo le respondo que es casi como un recordaris por su prolija y variada trayectoria en el periodismo. Él parece menos nervioso al oír esto. Supongo que debe resultar extraño para un periodista no ser él quien haga las preguntas, así que toma un sorbito de la diminuta taza de café que tiene entre sus manos y procede a contestar las interrogantes con entusiasmo de adolescente.
Por Yanina Manrique Llerena
Estuviste tres años alejado de la televisión. ¿Qué estuviste haciendo?
Cuando terminé la temporada de “A fuego lento" en el 2005 me fui a California, estuve trabajando en cocina y en viñedos. Estuve refrescando mi inglés, haciendo cosas que había postergado por el trabajo tan demandante que tuve en la televisión. Después volví a Lima y estuve enseñando en varias universidades y bailando hasta morir.