Se muestra relajado, sin caretas ni poses de divo. El rockero nacional Pedro Suárez Vértiz no le corre a ningún tema por más espinoso que este sea. Sabe que aunque “meta la pata” con sus comentarios el público jamás le dará la espalda. Es un cantante como pocos: con harto ángel y un gran sentido del humor.
Sus éxitos musicales han traspasado fronteras. Temas como “Cuando pienses en volver”, “Nadia” y “Naturaleza” gozan de las mejores críticas. Firmó contrato con la Music Warner España y se alista para realizar una gira por Estados Unidos y Europa. Tiene como meta seguir creciendo artísticamente y poder comprarse una enorme casa, con 80 cuartos, con estudio de grabación, estudio fotográfico, además de una academia de arte.
Antes de iniciar la entrevista es Pedro quien formula la primera pregunta. “¿De qué vamos a hablar?”, nos dice. “De todo un poco”, le respondo. Entonces, sonríe y aclara, “así me gusta”.
Por Sonia del Águila
¿Qué te llevó a grabar “Amazonas”, un tema inspirado en la contaminación ambiental, el calentamiento global y la escasez de agua?
Ciertas curiosidades e inquietudes de ayudar. Por suerte ha tenido éxito y mucha difusión, además me ha traído un periodismo de otra índole, me ha abierto temáticas nuevas y otras puertas.
El reconocido actor peruano nos habla de la serie "Los exitosos Gómez" y de los proyectos que tiene para el futuro. Además, añade que le divierte todo lo que Jaime Bayly dice sobre él, pero aclara que no irá a su programa
Llegó con varios minutos de retraso a nuestra cita en las instalaciones de Frecuencia Latina, donde graba "Los exitosos Gómez". "Disculpen, el tráfico está terrible", nos dice amablemente Diego Bertie, tratando de justificar su demora y avanzando a pasos agigantados al estudio de maquillaje, donde una mujer lo espera impaciente –no tanto como nosotros- para darle color a sus mejillas.
Vestido con un elegante terno negro y zapatillas rojas, Diego ya no es el mismo actor impetuoso de antes, aquél que grabó "Natacha" o "Cosas del amor". Está más cuajado, sabe lo que quiere y a dónde va. Es por eso que cuando le propusieron encarnar en "Los exitosos Gómez" a ‘Gonzalo’ y ‘Martín’: dos hombres con personalidades distintas - en las que la ambición, la mentira, la homosexualidad y el amor, serán el denominador común- no dudó ni un segundo en aceptar la apetitosa propuesta.
"’Martín’ es un exitoso periodista de televisión, interesado y gay. Posiblemente por el interés de llegar lejos vive un romance con el hijo del dueño del canal donde labora (Christian Rivero). ‘Gonzalo’, es un profesor de teatro, descuidado y barbón, que obtuvo el papel de su vida al reemplazar a ‘Martín’ en la televisión y en la vida real", comenta Diego sobre los personajes que tendrá en la serie que muy pronto se estrenará en Frecuencia Latina, y mientras cruza las piernas en busca de comodidad.
Por Sonia del Águila
¿Después de cuántos años vuelves a hacer televisión en el Perú?
Lo último que hice fue hace como tres años, que fue una cosa muy corta: "Yuru, la Princesa Amazónica".
En abril del 2009, Wilindoro Cacique sufrió un derrame cerebral que lo dejó en coma durante un mes y medio. Se creyó que la enfermedad del cantante de "Juaneco y su Combo" lo alejaría definitivamente de los escenarios, pero no fue así. Wilindoro reapareció, cual Ave Fénix, para anunciar su pronto retorno y presentar el primer disco compacto de la agrupación que lidera, denominado “No se ha muerto mi abuelo”.
"Jamás perdí la esperanza de volver a cantar. Aún no estoy recuperado del todo, pero según el doctor, en unas semanas posiblemente pueda regresar a los escenarios. La voz aún la tengo muy débil y me faltan fuerzas para bailar, como antes, pero ganas y fe me sobran", comentó a elcomercio.pe el pucallpino de 67 años de edad, quien pese a la adversidad no ha perdido el humor que lo caracteriza.
Don Wilindoro habla despacito y camina con dificultad, pero eso no lo amilana, al contrario -nos dice- "es un gran incentivo para salir adelante y entregar lo mejor que tengo al público que siempre me demuestra su cariño. La gente me reconoce en la calle y me dice cosas bonitas, siempre ha sido así, aunque en mis mejores años, las mujeres se sacaban la ropa para llamar mi atención. Una vez en Iquitos las chicas se calatearon y lo mostraron todo", confesó el líder de "Juaneco y su Combo".
Por Sonia del Águila
Tiene el ánimo arriba y un buen semblante, quién diría que hace unos meses sufrió un derrame cerebral.
La vida es así, nos da sorpresas. Hace algún tiempo me estaba muriendo y ahora estoy presentando mi primer DVD "No se ha muerto mi abuelo", con los mejores temas del grupo. Con composiciones mías como "El curanderito".

Apasionado por la comida. Así se muestra Virgilio Martínez cuando cuenta que cuando abrió su restaurante, se sintió el hombre más feliz del mundo porque su sueño se había hecho realidad. Así se le siente al escucharlo describir su plato insignia: el cerdo y la trufa, una creación que viene con historia incluida, como todo lo que se encuentra en su carta.
Pero ahora, con el cierre de Central debido a problemas con la Municipalidad de Miraflores, Virgilio dice extrañar estar en una cocina. “Me ha afectado muchísimo quedarme sin restaurante”, confiesa, y reconoce que pecó de confiado y que se equivocó. Por eso ha decidido tomarse unos meses para reflexionar, viajar y trabajar junto con unos cocineros amigos en Londres, para luego –quizás después del verano, quizás antes- regresar y hacer que los limeños podamos volver a disfrutar de la experiencia gastronómica de Central.
Por Tatiana Perich
Empezaste estudiando Derecho.
A mí me sucedió lo que en esa época –estoy hablando de hace casi 14 años-: Acá no había escuelas de gastronomía, entonces yo no sabía si realmente la cocina era una carrera. Y no existían esos restaurantes donde el chef era el personaje, sino existían los restauranteros, a los cocineros nunca se le veía. Mi padre era abogado, y como no encontraba algo que realmente me llenara, con lo que sintiera que realmente me iba a ir bien, me fui por el Derecho. Me equivoqué totalmente.
Tanto me gustaba el tema de la comida en esa época que, por ejemplo, tenía un examen de Derecho penal 1 y estaba estudiando un libro de vinos porque era lo que me interesaba.
¿Cómo fue que decidiste dejarlo y dedicarte a la cocina?
Un día estaba haciendo la cola con mis amigos para matricularme, con la plata y todo, y no sé, de repente se me apareció una luz y agarré esa plata y le pregunté a mi padre si podía usarla para comprar un pasaje e irme a estudiar a Le Cordon Bleu de Canadá.
Debe haber sido difícil.
Sí, muy fuerte. Lo primero que mi padre me dijo fue “te vas a morir de hambre, te voy a tener que mantener toda la vida”. La verdad es que yo también quería viajar, conocer el mundo. Me gustaba el ambiente de los restaurantes, pero no sabía cómo llegar a él porque en Lima no había restaurantes, solo estaba Astrid y Gastón.
El músico peruano sorprende esta vez a sus fanáticos con una exótica y agradable mezcla de música afroperuana con flamenco español
Satisfecho de un arduo trabajo y más “chill out” que nunca, Miki González nos recibió echado en un diván del bar Ayahuasca de Barranco. El siempre inspirado y ducho músico ha lanzado su última gran creación, ”Landó por bulerías”, realizada íntegramente por él. Tanto que no le pone su crédito a la fotografía del álbum porque él aparece en la foto. Así de sencillo y exigente a la vez es Miki.
Esta vez se inmiscuyó en el mundo gitano, un mundo “tan impenetrable como el afro o el andino”, nos cuenta. Iba a acompañar una puesta en escena de caballos de paso con un flamenco al que le agregó ritmos afro, y se enamoró. Por ello creó su nuevo trabajo, fruto de su extraña y constante pasión por crear.
Por Daniel Meza
¿Que nos ofreces con “Landó por Bulerías”?
Es un disco con un repertorio afroperuano. Me llevé las bases de ritmo peruano a España y ahí lo han cantando artistas de flamenco. Ellos hicieron una interpretación flamenca de este repertorio.
Luego de un largo peregrinaje por paradisíacas islas y playas de Indonesia, país al que viajó buscando las mejores olas para practicar tabla, el “free surfer” peruano Jonathan Gubbins alista el estreno de su película-documental “Stoked”, un filme que nos regala generosas cantidades de adrenalina y que a través de espectaculares imágenes e historias de vida nos invita a descubrir una cultura poco conocida por la mayoría de nosotros
Si bien ha regresado a Lima para descansar, reencontarse con la familia y los amigos y afinar los últimos detalles del estreno de “Stoked” programado para febrero, Gubbins no deja de trabajar y ya alista lo que será su próximo viaje: a fin de año se va a Pipeline, en Hawái, donde espera grabar material para una próxima producción.
Por Joaquín Ortiz R.
¿De qué trata tu película “Stoked”?
Es una película-documental grabada entre julio y setiembre de este año que cuenta lo que hemos estado haciendo últimamente, recorriendo varias islas en Indonesia, grabando la cultura de ese país, nuestro recorrido buscando y corriendo olas…todo lo que vivimos en ese viaje. El “stoked” es el momento mágico, cuando sientes una felicidad máxima o que has logrado todo. Por ejemplo, el “stoked” de los chicos de Indonesia es tener una tabla y vivir frente a la playa.
¿Y cuál es tu “stoked”?
Seguir haciendo lo que hago.
¿Se acuerdan de la Caja Mágica del mago Lorgia o de sus programas de televisión? Probablemente la mayoría de los que fueron niños en la segunda mitad de la década de los ochenta dirá que sí. Pues bien, el mismo Gustavo Lorgia está de regreso en nuestro país para presentarnos, por primera vez en vivo, lo mejor de su repertorio en un show musical que mezcla lo clásico con lo moderno.
Mientras espero para poder conversar con él, lo veo ensayar frente a la cámara. Los movimientos de sus manos revelan muñecas ligeras y dedos ágiles que antes o después de algún movimiento producen un chasquido. Y en todo momento, una sonrisa perfecta le da vida a su rostro. Todo parece estar en armonía. El mago Lorgia se desenvuelve sobre el escenario con la calculada delicadeza de alguien que viene haciendo lo mismo desde hace varios años y es capaz de asombrarnos con las cosas más sencillas.
Después de verlo hacer un par de trucos con naipes y uno que consiste en generar la ilusión de romper un billete, le pregunto qué es lo que responde cuando la gente, como yo, le pregunta cómo lo hace: “Es que soy mago”, me dije.
Por Tatiana Perich
Usted no es mago por casualidad. Su papá y su abuelo fueron magos y usted creció rodeado de magia.
Mi padre era un mago profesional muy famoso en América Latina en los años 20 y 30. Mi abuelo era un italiano que tenía la magia como hobby. Mi padre tuvo cinco hijos y yo era el que le cargaba la maleta. Era su ayudante. Cuando yo era niño, yo creía que mi padre era mago de verdad.
Bartola, o Adriana Esther Fernández Dávila, es cariñosa, jaranera y –a pesar de que no tiene hijos-- muy maternal. Sabe que Dios le dio el talento para cantar y que una de sus principales tareas es lograr que los jóvenes amen la música peruana.
Ella es también responsable de la inmortal y sufrida frase “No, mi amor”, y ahora que conversamos, es fácil percatarse por qué. Niega tener enemistades con su ex compañera Lucía de la Cruz, con quien conformó un glorioso trío musical junto a Lucila Campos. A esta última la considera una leyenda viva del criollismo puro y de la música afroperuana.
Por Daniel Meza
¿Cómo comienzas tu carrera artística?
Mis inicios son dolorosos. Me metí a un concurso sin permiso de mi mamá, y ella me dio duro en la pierna con un cucharón de palo porque le mentí. Le contaron que me habían visto con mis amigas caminando. Es que era diciembre y ya terminaban las clases. Tenía solo 15 años. Le dije que iba a la escuela. Debí llegar mucho más temprano del colegio. El concurso era de la Caravana Cultural Tupac Amaru, era de mi hoy madrina Marta Chávez “La Peruanísima” y cuando se enteró que yo iba a participar me rompió el cucharón de palo en las piernas. Fue un inicio sufrido.
Ya lo conocemos. Se llama Erick Elera, tiene una orquesta y ahora es el chico engreído de “Al fondo hay sitio”, la serie televisiva más popular de nuestro país. Es, sin duda, la típica imagen de todo muchacho que nace con poco y se gana lo que tiene a punta de perseverancia, carisma y humildad. El joven actor limeño dice que es un amante del arte y quiere ganarse la vida haciendo lo que le gusta. Su madre, fallecida hace poco tiempo, es su mayor inspiración. Cuando empezó en esto, según relata, comenzó cobrando una gaseosa y un pan con jamonada. “El dinero nunca fue mi incentivo”, aclara. Ahora que la situación es muy distinta, Erick sabe que debe aprovecharla.
Cuenta que uno de sus ídolos es César Ritter porque cree que se parece a él, aunque cada uno con su estilo. Insiste en que besar a la bella Nataniel Sánchez es un trabajo difícil. No le creo. “Todo sería más fácil si fuéramos pareja” dice con un suspiro de esos que dejan ver más allá, y agrega que lo sentimental está separado de su chamba. “Nataniel y yo tenemos una linda amistad”.
Por Daniel Meza
¿Es verdad que eres la persona más difícil de ubicar del elenco de la serie?
¡No! La gente cree que uno se bota, pero no es así. Es por los tiempos, que los tengo ‘matados’. Me dan mis roles de grabación un día antes. Pero siempre hay tiempo para todo.
¿Cómo llegaste a la televisión? Me imagino que no es cosa fácil.
Definitivamente no es fácil. La televisión es muy cerrada. Gracias a Dios desde que comencé a actuar no he soltado la rienda. Fui a cástings, estudié un tiempo en Iguana Producciones. También me ayudó a desenvolverme el formar parte de la “Joven Sensación”, tenía entre 17 y 18 años. Siempre toqué puertas para que se acordaran de mí. Comencé haciendo “El profe” y “Los del barrio” con Michelle Alexander, que es como mi madre. Así llegué a “Al fondo hay sitio”.
¿Quién no conoce a Nicolasa? La viejita pícara e irreverente que todas las tardes acompaña a Lorena Caravedo en el set de “Hola Perú” se ha ganado el corazón de todo el país. Pero pocos conocen a la persona que siempre está debajo de sus faldas, dándole vida a este carismático personaje inspirado, entre otras típicas mujeres limeñas, en Chabuca Granda.
La naturaleza dicta que las madres son las que crean a sus hijos. En este caso, fue al revés: Ángel Calvo hizo, con trapo, tela y lana, a su mamá Nicolasa, quien pronto cumplirá cien años. “Ella dice que soy su hijo prematuro y que me mantiene, cosa que es verdad (…) ¡Es chévere ser hijo de mami!”, nos dice Ángel sin poder evitar soltar una carcajada.
Lo encontré rodeado de muñecos y espuma en un pequeño taller dentro de TV Perú. Fue recién ahí que me enteré que él mismo hace sus títeres; que antes de estudiar teatro, estudió Derecho; que su padre era de la selva y que él creció en una comunidad indígena; y que se ha casado y divorciado cuatro veces –“nadie me aguanta”, explica.
Ángel Calvo es mucho más que Nicolasa. Es su narrador de cuentos que por estos días está presentando “Cuentos de amor y lujuria” en un local miraflorino. Y es quien está detrás del nuevo programa infantil –y de títeres- de canal 7: “Los Pimpollos”.
Por Tatiana Perich
¿Cómo es que entró al mundo de los títeres?
Cuando tenía 23 años, un día llevé a mis hijas a una función de títeres y el titiritero era malo, malo, remalo hasta la pared del frente, pero igual nos reímos y nos burlamos y todo. De ahí salí muy contento porque dije “yo puedo hacerlo mejor”. Entonces, años después me dediqué a hacer títeres. Empecé en realidad en 1992 más o menos. Estaba de director de la Escuela Departamental de Teatro del Meta de Colombia y con un grupo de alumnos formamos un grupo que se llamó Fariña, que era solamente de títeres. Empezamos a trabajar con eso y de ahí me di cuenta que éramos muy malos haciendo los títeres, así que me metí a la universidad de los Llanos Orientales de Colombia a estudiar escultura. Tengo la especialidad en Fundición a la Cera Perdida.