En el Perú casi todos soñamos con ser empresarios. Lo confirman los estudios y las encuestas. Cuando en conferencias pregunto sobre tener un negocio propio, casi todos levantan la mano felices e ilusionados ante la posibilidad.
Sin embargo, en el pasado escuchamos a algunos expresar su desconfianza hacia los empresarios. No sé si se referían a un grupo específico, a una 'clase' en particular, pero lo hacían sonar como una mala palabra. Más de uno en plena campaña política dijo orgulloso que en su agrupación no hay empresarios. ¡Como si fuera motivo de vergüenza!
José trabaja con nosotros desde hace años. Es trabajador, serio, confiable y de buen trato. Es de Pisco y el terremoto destruyó su casa, como la de muchos otros. Ahora, buscamos cómo apoyarlo porque él ha sabido ganarse el respeto y afecto de quienes lo conocen. Su 'red de contactos' está funcionando porque la sembró hace mucho y ha cuidado de ella cada día, con cada persona con la que trata.
Sin embargo, la mayor parte de las personas tiembla cuando escucha que tiene que hacer contactos. Creo que se imaginan a sí mismos pidiendo trabajo de puerta en puerta a sus amigos y a los amigos de sus amigos. O, peor aún, se sienten expuestos a declararle al mundo entero que algo malo pasa en sus vidas y por eso deben salir a buscar a quienes los puedan 'rescatar'. De terror.
El mercado laboral está muy activo y movido. No lo veíamos así desde hace muchos años. Sin embargo, las competencias y los perfiles buscados hoy son muy diferentes. Han cambiado las prioridades y expectativas. Hoy los ejecutivos más buscados no lo son solo porque agregan valor y cumplen las metas, sino porque lo hacen manteniendo excelentes relaciones interpersonales a todo nivel con integridad y logrando la satisfacción de su personal; es decir, creando un excelente clima laboral en la organización. Hoy los exitosos son quienes incorporan la mirada de los otros en su desempeño. ¿Otros?, dirá usted, ¿qué otros?
Pese a que a muchos todavía le resulta difícil de aceptar, lo que opinan sobre nosotros nuestros clientes, contactos, proveedores, jefes, pares y, especialmente, subordinados, es decir, nuestra reputación, impacta directamente en nuestra carrera. Eso explica que las encuesta de clima laboral y las "mediciones en 360 grados" sean componentes de creciente importancia en las evaluaciones de desempeño de cada vez más empresas.
Sin duda, la gente apasionada con lo que hace no es solo la más satisfecha, sino la que logra los mejores resultados. Esto es así en el deporte, en el arte y, por supuesto, en el trabajo. Sin embargo, es lamentable ver cómo la crisis económica, la desconfianza en el sistema y la limitada oferta laboral llevan a muchos a conformarse con tener un trabajo cualquiera, abandonando pasivamente sus sueños, sus metas y, lo que es peor, su lealtad a sí mismos.
También es cierto que muchas empresas retienen a sus empleados simplemente porque estos no tienen adónde ir. Y así, creen innecesario motivarlos, desarrollarlos, respetarlos o siquiera comprometerlos. En suma: olvidan el impacto de apasionar a su gente. Estas son empresas menos desarrolladas culturalmente que poco se preocupan por tener empleados satisfechos, creyéndolo un lujo innecesario, y limitando no solo el crecimiento de su gente, sino su propio desarrollo y el cumplimiento de sus metas de negocio. Estas organizaciones creen que la satisfacción y la pasión son componentes poco importantes del esfuerzo laboral, sin comprender que, justamente, la pasión por lo que uno hace es lo que genera los grandes aportes, las ideas innovadoras, y consigue esfuerzos y resultados extraordinarios.
Nadie ni nada puede garantizarnos un trabajo seguro ni mucho menos uno para toda la vida. El trabajo nos define, permite saber quiénes somos y nos da una sensación de pertenencia y seguridad a la que nos acostumbramos con facilidad. Esa situación, sin embargo, puede cambiar en cualquier momento, de imprevisto y por razones que muchas veces no tienen nada que ver con nuestra lealtad o 'performance'.
Y cuando lo perdemos, el impacto puede inducirnos a cometer errores que nos terminan alejando del mercado laboral: