La primera vez que leí el Manual de Carreño tendría diez o doce años. También fue la última. Recuerdo que me pareció tan anticuado y retrógrado que me hice a la idea de que los buenos modales eran una práctica destinada a millonarios rancios, viejas aristócratas o intelectuales poseros. Con el tiempo comprendí que era un código de otro tiempo, ajustado a una época que nuevos gurús de la etiqueta daban por superada con principios más cómodos y sensatos. Entonces me asaltó la misma duda que ahora motiva este post: ¿qué pasaba antes? ¿Cómo se comportaba la gente? A ciertos amantes del clasicismo les angustiará recordar que hace poco más de trescientos años en Europa era rara la ahora elemental costumbre de usar cubiertos. De hecho, un catálogo de normas de etiqueta antigua nos da una idea de lo salvaje que podían ser las costumbres incluso en las culturas supuestamente más refinadas.
Leer másCronista. Es editor de publicaciones. Fue editor general de la revista Etiqueta Negra. Es autor del libro de no ficción: «Sombras de un rescate: tras las huellas ocultas en la residencia del embajador japonés» (2007), publicado el sello editorial Planeta. Ha sido becario del Edward R. Murrow Program for Journalists, organizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y el Aspen Institute, y de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En diciembre del 2006 recibió el premio anual de Derechos Humanos y Periodismo otorgado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos del Perú. Una de sus crónicas fue escogida por la revista colombiana Gatopardo entre las diez mejores historias publicadas en diarios de América Latina en el 2004. Es coautor de: «La muerte se escribe sola» (2006), una novela basada en hechos reales publicada por Agenciaperu y la editorial Aguilar. Es uno de los cronistas incluidos en la antología «Locos, malos y virtuosos» (2007), de Editorial Recreo. Trabajó como reportero en los diarios El Comercio y La República.