09
2009

Alguna vez les he contado que un familiar cercano es (o fue) miembro de una orden masónica. El tema me fascinó desde que lo supe, aunque nunca atravesé el umbral del simple expectador. Tiempo después leí con verdadera curiosidad acerca de esas logias consagradas al conocimiento antiguo. Dudo de que ahora me metería a una sociedad de este tipo, aunque muchos de sus argumentos me siguen pareciendo seductores. Por eso aprovecho que hay todo un revuelo por la nueva novela de Dan Brown, El Símbolo Perdido (Planeta, 2009), y me doy el gusto de convocar a otros curiosos como yo para compartir ideas a partir del Cuestionario Insólito 3. La buena noticia es que esta vez El Club de lo Insólito premiará no a uno, sino a cinco ganadores entre los primeros que envíen las respuestas correctas. Cada uno se llevara un ejemplar de este bestseller.
02
2009

La idea me ha parecido sugestiva desde que vi la explicación de la sonrisa del Guasón en una película de la saga de Batman. Supuestamente el padre de este desquiciado, para obligarlo a sonreír, tomó un cuchillo y le abrió los costados de la boca hasta dejarle una macabra mueca de gozo. Me pregunté si, de hacerlo con todos los cuidados y seguridades, una persona podría hacerse modelar una expresión de alegría permanente en el rostro. Y si al conseguirlo también lograría que su ánimo estuviera más dispuesto a las emociones agradables. Pues resulta que sí. Al parecer, ciertos procedimientos utilizados por los cirujanos para la cosmética ayudan al menos a reducir las emociones negativas y a estimular las positivas.
02
2009

Foto: AP
La ciencia tiene un lado oculto y no necesariamente oscuro. Marc Abrahams, el creador de los premios Anti Nobel, acaba de anunciar a los ganadores de ese trofeo, que celebra la capacidad de los hombres de ciencia de plantear investigaciones en apariencia desbocadas e hilarantes, pero que servirán a la humanidad. Aquí la lista de los ganadores:
08
2009
La primera vez que leí el Manual de Carreño tendría diez o doce años. También fue la última. Recuerdo que me pareció tan anticuado y retrógrado que me hice a la idea de que los buenos modales eran una práctica destinada a millonarios rancios, viejas aristócratas o intelectuales poseros. Con el tiempo comprendí que era un código de otro tiempo, ajustado a una época que nuevos gurús de la etiqueta daban por superada con principios más cómodos y sensatos. Entonces me asaltó la misma duda que ahora motiva este post: ¿qué pasaba antes? ¿Cómo se comportaba la gente? A ciertos amantes del clasicismo les angustiará recordar que hace poco más de trescientos años en Europa era rara la ahora elemental costumbre de usar cubiertos. De hecho, un catálogo de normas de etiqueta antigua nos da una idea de lo salvaje que podían ser las costumbres incluso en las culturas supuestamente más refinadas.
14
2009

Hubo una mujer que no podía escuchar canciones napolitanas. Las había apreciado durante toda su infancia italiana y eran parte de su memoria familiar, pero de pronto se convirtieron en una amenaza contra su vida. Tenía treinta años. Un día la encontraron tumbada en el piso, exhausta tras un ataque epiléptico. Al recuperarse, lo último que recordaba era el sonido de su CD preferido, el que solía refrescarle los mejores momentos de su juventud. El detalle no resultó extraño entonces, apenas parecía una anécdota, hasta que tiempo después volvió a tener un ataque similar mientras escuchaba las mismas canciones. Ató cabos. Se sometió a varios análisis. Los médicos le confirmaron la relación: cada vez que escuchara esa música –y solamente esa clase de música– volvería a temblar hasta perder el conocimiento. No importaba que el sonido fuera en vivo o una grabación, estaba condenada. ¿Cómo fue que esas canciones románticas se convirtieron en veneno para sus oídos?
31
2009
OJO: ÚLTIMA NOTICIA
Hospital Loayza niega que utilice perros para realizar experimentos.
(Ver al final de este post)

Doy por descontado que el solo hecho de admitir esta pregunta abre la puerta a la polémica. Pero es un tema que también ha rondado en mi mente desde siempre. ¿Quién escoge las ratas de laboratorio? ¿Cómo las crían? ¿Qué otros animales se usan en la realidad, más allá de lo que presentan las películas? ¿Es cierto que algunos medicamentos para humanos fueron probados primero en perros? Un respaso fugaz a la historia de la medicina arroja resultados sorprendentes. En algunos casos puede dar la impresión de que los científicos han procedido con crueldad, pero la evidencia es engañosa.
10
2009

Foto: stuartpilbrow
Había escuchado algunas aficiones extrañas, pero esta última me ha parecido casi escalofriante. Sucede que me recuerda la escena de alguna pelícuila de terror en la que una persona enterrada vida es encontrada luego con signos de haberse arrancado los cabellos de la desesperación. Sí, ya sé que el tema es demasiado truculento para empezar la mañana, pero los visitantes de este club coincidirán en que no se han convertido en miembros por buscar post precisamente tranquilizadores en en este espacio. Bueno, el tema es que la distorsión a la que se refiere esta pregunta existe. No se trata precisamente de un placer natural y edificante, sino de una enfermedad. Se llama tricotolomanía y no se la deseo a nadie.
18
2009

Como toda ciudad consecuente con su oscuridad, Lima tiene misterios y truculencias dignas de una guía de lo insólito. Un reguero de rastros que este club no puede pasar por alto. En algún caso de trata de episodios de refinada crueldad, pero también de lugares que alimentan un imaginario de aparecidos y maleficios tan propicio a nuestra cultura del rumor. Días atrás una distinguida integrante del comité asesor de este club me hizo algunas sugerencias sobre este tema para lo que debía ser el Cuestionario Insólito II. Tras soltar algunas ideas, me parece que esta versión, concentrada en apenas cinco preguntas, puede estimular la febril curiosidad de los miembros y visitantes.
26
2009

Para un curioso de los temas paranormales, esta pregunta abre puertas irresistibles. La idea de tener una sola facultad especial, como la telekinesis, las percepciones extrasensoriales o la transmisión del pensamiento resulta tan fascinante como para un fanático del fútbol la idea de jugar en el campeonato de la liga inglesa o algo así. De hecho me hubiera gustado pertenecer a alguna logia que estudie estos temas y tengo entendido que un pariente cercano recibió una invitación, pero no sé si la habrá aceptado. Se lo preguntaré. Y bueno, la cosa es que, tras revisar algunos textos de consulta sobre el tema que he acumulado gracias a la Fundación Vega, aquí va la respuesta: según ciertas investigaciones, sí es posible desarrollar facultades paranormales gracias a ciertas sustancias.
13
2009

En realidad habría que hablar, con más propiedad, de alucinaciones. En efecto, algunas personas que pierden el sentido de la vista llegan a percibir imágenes de un modo incontrolable. Es una situación parecida a la de las personas que por desgracia pierden un brazo o una pierna y en los primeros tiempos experimentan escozor o algunas sensaciones en el miembro inexistente. En este caso, las visiones pueden desembocar en estados tan delirantes que la persona o sus allegados pueden pensar que el afectado está al borde de la locura. Bueno, no hay nada de qué asustarse. El fenómeno figura en la literatura médica desde el siglo XVIII y es conocido como el Síndrome de Charles Bonnet, el médico suizo que lo identificó. Sus manifestaciones son realmente insólitas.
06
2009

No tengo dudas de que esta pregunta ha pasado por la mente de toda persona que se ha quemado las pestañas estudiando. Es más, ya ni eso: de toda persona que haya pasado como fuera por el colegio, la universidad, etc. Yo nunca fui estudioso, pero recuerdo muy clarito esos domingos por la noche, madrugada más bien, en que no había estudiado para el examen de la mañana siguiente y me preguntaba por qué la vida tenía que atormentar al ser humano con tantas preguntas inútiles. Imaginaba que, como en Futurama, al llegar el año 2000 alguien inventaría pastillas de matemáticas, historia o biología, listas para su venta en las farmacias o supermercados. Ahora descubro con sorpresa que esa idea existió y en su momento despertó grandes entusiasmos: entre 1950 y 1970 parte de la comunidad científica auguró que se podría aprender cálculo matemático o a tocar el piano con apenas ingerir una píldora o aplicarse una inyección.
21
2009

El último grito de la moda funeraria podría causar un cambio en el lenguaje. Llegará el momento en que la gente ya no use la palabra enterrar para referirse al rito universal de despedir a los muertos. Se utilizará sumergir, anclar, quien sabe hasta fondear, si su actual connotación siniestra llegara a ser barnizada de nuevos sentidos. Semejante revolución léxica es un tema de fondo. De fondo marino. Ha empezado en un antiguo banco de arena frente a las costas de Miami, convertido ahora en un camposanto de la nueva era: los creadores lo diseñaron con la idea de que tuviera cierto parecido a la Atlántida, la legendaria ciudad perdida en las aguas de la mitología occidental. Al final se ha convertido en el único parque temático del mundo donde la membresía es póstuma y supone que tus restos se conviertan en parte de un decorado mortuorio a ciento cincuenta metros bajo la superficie del mar: El Arrecife Conmemorativo Neptuno.
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Archivo Insólito28
2009

Creo que ya toca un agasajo a los miembros de este club. Después de semanas y meses de compartir estas inquietudes insólitas, me complace saber que somos una cofradía de curiosos que se junta a comentar e intercambiar información. En varios casos se trata de datos extravagantes a los que el común de las personas no les presta atención y hasta puede que algunos los encuentren fastidiosos. Pero al menos los asiduos la pasamos bien sin molestar a nadie. Por eso, este club quiere agradecer a sus miembros con un pequeño concurso que es a la vez un reto para los más inquietos. Se trata del Cuestionario Insólito 1, el primero de una serie que cada cierto tiempo ofrecerá nuevos y crecientes desafíos. Todo el que quiera participar de esta primera experiencia es bienvenido.
24
2009

Esta pregunta surgió en una conversa a propósito de la próxima llegada del grupo Kiss a Lima. Alguien comentó sobre la emblemática lengua larga de Gene Simmons, que según un viejo mito es resultado de un injerto de lengua de vaca. Y, bueno, allí está este blogger cada vez que alguien tiene una curiosidad extraña por resolver. En este caso, el tema nos remite casi por defecto a la guía de récords Guinness. Por coincidencia, en la edición 50 de aniversario (2005) se consigna el caso de un tipo con una lengua tan o más larga que la de Simmons. Se trata del inglés Stephen Taylor, quien el 29 de mayo del 2002 sometió la sin hueso ante los jueces de la organización. Según el registro, tomado con todos los cuidados en un centro médico, la insólita lengua de este sujeto mide 4,9 centímetros “desde la punta hasta el centro de su labio superior cerrado”. O sea, solo la parte visible. Ahora traten se sacar la lengua y midan solo la parte que les sale de la boca, para comparar. En fin. La misma guía nos trae otras perlas de la anatomía humana que serán la delicia de los curiosos.
18
2009

Una interrogante digna de este club. Con frecuencia se habla de la capacidad de percepción de los animales a diferencia de los seres humanos. Por ejemplo, para distinguir los colores: si los perros ven en blanco y negro, si los toros reconocen el color rojo, etc. Es increíble cómo la gente da vueltas sobre esos temas una y otra vez, pero esto ya es un paso adelante. Saber si los animales reconocen la belleza o la fealdad de un ser humano explicaría muchas de esas pequeñas cosas cotidianas que nadie se digna aclarar. Digamos que, en mi caso particular, si eso se comprueba quedaría explicado el enigma de por qué los perros siempre reaccionan tan mal cuando me ven. En fin. Un estudio científico hace suponer que sí, al parecer ciertos animales reconocen la belleza. El detalle es más específico: los pollos no solo pueden reconocer la belleza, sino que de hecho tienen preferencia por las personas bonitas.
05
2009

Hay varios referentes que dan sentido a esta pregunta. Me parece que en cierta serie de dibujos animados hay una cabeza que habla (¿o es un cerebro?). Y recuerdo especialmente una delirante película llamada La ciudad de los niños –recomendable, por cierto–, en la que un cerebro que vive en una especie de pecera actúa como hipnótica encarnación del mal. A muchos les parecerá que se trata de fantasías cinematográficas o literarias. Pero la verdad es que el tema también ha interesado a la comunidad científica. Una revisión de antecedentes me permite decirlo sin dudas: sí es posible y ya se hizo la prueba.
19
2009

en un pequeño pueblo de Inglaterra.
Este es el otro lado del post anterior. Una lectura deficiente ha sugerido a ciertos visitantes que yo acuso a los médicos de ser asesinos profesionales a mansalva. Pero la verdad es que, más allá de algún salvaje que nunca falta, sería irresponsable hacer esa inferencia. Y sin embargo no deja de ser curioso que varios de los casos más sonados hayan sido protagonizados por personajes que hicieron el juramento de salvar vidas por sobre todas las cosas. Caso cerrado. Si acojo esta variante del asunto es por una cuestión no extraña a la cultura popular y, lo confieso, por un rezago de mi morbo adolescente por el ketchup cinematográfico a discreción. De hecho, el último fin de semana, mientras Lima era rebasada por una marea de insufrible melcocha sentimental, yo me sumergí en un cine a ver la última versión de Viernes 13. Si algo se puede decir a estas alturas del maltratado Jason es que, según algunos estudios, sus impulsos podrían ser más que un trauma infantil.
06
2009

En el escalafón de los asesinos en serie se da la macabra coincidencia de que varios de los más prolíficos han resultado ser médicos. El peor de todos ha sido el británico Harold Shipman, quien en enero del 2004 se ahorró con una sábana al cuello el tedio de cumplir las quince cadenas perpetuas que le aplicó un juez británico por el asesinato de igual número de personas. Algunas investigaciones indican que pudo haber matado al menos a doscientas más entre 1974 y 1998. Jack Kevorkian, el médico que poco antes lo precedió en el título, organizó el suicidio de 130 de sus pacientes y se promocionó como un activo defensor de la eutanasia hasta que se le ocurrió filmarse mientras participaba en el suicidio de un hombre y lo hizo pasar por televisión. Un jurado de Michigan lo condenó en 1999 por asesinato en segundo grado. Al año siguiente, un estudio reveló que el 70% de sus voluntarios no tenía enfermedades terminales, como se pensó en un momento. Alguien dirá que entre uno y otro hay muchos matices por considerar, pero es de matices diversos, casi todos macabros, que está cubierta la lista de los doctores de la muerte.
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Archivo Insólito27
2009

No sé si alguno tomó nota, pero días atrás llegó la noticia de que el gobierno de Zimbabue acaba de imprimir billetes de cien billones de dólares (obviamente zimbabuenses) para aliviar los efectos de una inflación que llega a los 231 millones por ciento. La noticia me hizo recordar aquellas doradas épocas en que Alan García, cumpliendo los designios que la historia le ha conferido, nos convirtió a todos los peruanos en millonarios. Es delicioso evocar con nostalgia que alguna vez tuve, como muchos, cinco millones en el bolsillo. Cinco millones de intis. Lo triste es recordar lo poco que uno podía comprar con semejante cantidad. Y lo insólito, lo verdaderamente extraordinario, es que la historia registra salvajadas económicas aún peores.
22
2009

Pocas cosas garantizan la posteridad como una falaz declaratoria de muerte. El episodio adereza el currículum vitae con una dosis de excentricidad que, se diría, enriquece la vida del difunto vivo. En marzo de 1999, el mundo musical europeo fue remecido con la supuesta muerte del extraordinario pianista austríaco Friedrich Gulda. Un fax con la noticia se había esparcido hacia muchos destinatarios poco antes de un concierto que Gulda, un devoto del escándalo -llegó a dar un concierto calato-, debía dar a sala llena. A la hora indicada, el músico se presentó como si nada ante su auditorio y dijo: “Qué lástima, hay más de uno que seguramente se puso contento antes de tiempo”. Él mismo había esparcido la broma.


