El de hoy, más que de países, es un choque entre sus educaciones: La Argentina, que le pone en el biberón de los pibes generosas dosis de testosterona (huevos, pues). Brasil, en donde los 'bajitos' aprenden a hacer acrobacias al mismo tiempo que matemáticas. La final de esta tarde alcanza niveles que superan al fútbol y se olvidan de la cédula de identidad. De hecho, no hay forma de explicar el aluvión de periodistas que arrasará con los palcos de la cancha hoy y que, en el caso de los colegas de Emiratos Árabes, Somalia, Rusia o Antillas Neerlandesas, apenas saben pronunciar Messi o Robinho. Pero que quieren una entrada. Y que se van a pelear con todo el mundo por obtener, como tuve que hacer yo para conseguir la mía.
El técnico y escritor Ángel Cappa me dice desde Madrid que Lionel Messi ya sabe de la empinada escalera que subió Maradona hasta la gloria y que, consciente o inconsciente de eso, la 'Pulga' salta dos peldaños por el precio de uno. La sensación en Maracaibo, más allá de que todo el mundo periodístico quiere que sea un encuentro abierto, con muchos goles, casi prohibido para pacientes con dolencias del corazón, es una sola: quieren saber quién será el mejor de la Copa América. No el equipo, sí el jugador. La interrogante ha planteado dos respuestas. M de Messi, R de Robinho. Marquemos la correcta, pues.
El caso del goleador de la Copa (6 tantos) es increíble: llegó al aeropuerto de Maiquetia silbando bajito, consultado a cada momento por qué no lo acompañaban dos de sus mejores cómplices, Kaká y Ronaldinho. Es muy probable que se marche de Venezuela con excesivo sobrepeso, producto de los elogios que arrancó su talento.
Brasil y Argentina. Alfio Basile ha confirmado al mismo equipo, que en realidad es un equipazo. Dunga, desde la otra orilla, alinearía a Fernando en lugar de Gilberto Silva, el capitán suspendido.
Así las cosas, solo queda ir a la cancha o solo resta prender la tele Y esperar que se repita, en versión corregida y mejorada, la final de Lima. Carlitos Tevez ha dicho que no se olvida cómo lo 'cargaron' los brasileños en Lima. Es argentino. Habla en serio.

