Empezó a trabajar a los 17. A los 21 se casó y no laboró más sino hasta hace cuatro años en que decidió asumir la fábrica que había gestado su esposo y desarrollado su hijo. El sentido común, el buen gusto y la obsesión por los buenos acabados, son sus armas. Ella sabe que se ha ganado el cariño de su gente, pese a que a veces estalla

Julieta tenía 21 años cuando con su hermana decidieron visitar La Habana antes de aterrizar en EE.UU. Allá las acogería una tía lejana. Una amiga de esta comprometió a sus hijos para que las lleven a pasear. El menos interesado era Salvador. Cuando la vio, se disculpó por estar en mangas de camisa, pidió que lo esperen, que no se vayan, que regresaba en un minuto. “Se fue a poner la cosa más elegante que uno se ponía en La Habana: una guayabera (ríe); y nos llevaron a El Tropicana… Después de la tercera noche, le dije a mi hermana: ‘Mira, me voy a quedar porque me gusta el de lentes’. ‘Oye, ¿no te has fijado en que los tres usan lentes?’… Y dos meses y medio después, nos casamos”. Era el verano de 1953.
Salvador había iniciado una fábrica de colchones con su padre y hermano. La hermana de Julieta trabajó allá con él cuatro meses. Ya en Lima acompañó a su padre a tentar un negocio con el gerente general de Sears. Terminaron ella y él hablando de colchones. En el Perú no había entonces quien los fabricara con resortes. Entonces el ejecutivo supo de Salvador. Julieta y su esposo dejaron La Habana en 1955. En Recuay 855, Breña, él abrió su primera planta. La demanda fue tal, que cuatro años después ya operaba en la actual, en el Callao. En 1983, falleció. José, el tercero de sus hijos, justo acababa de graduarse de administrador de empresas en la Universidad de Tulaine (EE.UU.), y asumió la entonces ya reconocida fábrica de colchones Komfort. Hasta entonces, Julieta no había tenido mucho que ver con esta, salvo en el período entre la partida de Salvador y el arribo de José, cuando tuvo que supervisar la culminación de un área de la planta. Todo cambiaría décadas después, el 2005, y aún mucho más el 2007, cuando decidió asumir la gerencia general. Hecho que, según hemos podido comprobar, sus trabajadores agradecen. Detalle adicional: en estos últimos cuatro años con Julieta al timón de Komfort, las ventas han crecido en un 81%. ¿Qué tal?
Está por cumplir 80 años…
¡No pues! Di que todavía tengo 79, si pones 80 van a creer que se trata de una señora con bastón.
Está bien. Tiene 79, si no solía venir a la fábrica, ¿cómo entender que a partir del 2007 haya asumido el control de la empresa?
Venía a directorios, veía qué cosa era lo que no dejaba que esto caminara mejor, y quise hacer el cambio. Mi hijo José no estaba muy de acuerdo…
¿Qué cambio?
No queríamos estar en línea económica. Yo he tenido muchas modistas, la última me hizo un vestido por 2.500 dólares. Entonces, yo sé la diferencia entre una buena costura, una mediana y una mala; y quería que todo lo que se hiciera acá fuera como lo que me hacía mi costurera. Además habíamos sufrido un revés, cuando el 2000 quebró en Banco Nuevo Mundo. Yo había puesto mi dinero ahí, y cuando nos hizo falta, sentimos el haberlo perdido, porque hasta entonces cuando surgía alguna necesidad, nosotros mismos la cubríamos.
Su visión empresarial entonces, pese a no tener más estudios que los hechos décadas atrás en el colegio, se rigió por el sentido común: usted quería dar lo mejor a quien lo pudiera pagar.
Así es… Si tú ves mis colchones, están hechos cuidando hasta el mínimo detalle para que el que compre -ya sea el colchón más caro o el más económico, porque aquí no hay nada barato- tenga algo bonito para la vista y cómodo para el cuerpo. Pero esa no fue la razón por la que mi hijo dejó la empresa, él se fue porque yo comencé a venir. José dijo: “¿Trabajar contigo? Imposible”.
¡Por qué!
Porque no debo ser fácil, pues… Entonces me dijo: “Voy a buscar mis propios intereses”.
A ver, pero ¿y por qué se le ocurrió comenzar a venir?
Porque si ya no tenía mi plata, necesitaba un ingreso. Entonces, dije: “Si vengo a trabajar, voy a poder ganar”. Yo tengo el 68% de las acciones. De esta empresa depende mi ingreso, ¡y no me lo iban a dar estando yo sentada en mi casa! Tenía que merecerlo. Pero, además, lo necesitaba. Esa fue la razón principal para volver.
De nuevo: pero si su hijo, que es administrador, estaba al frente; y usted hasta entonces había permanecido casi al margen, ¿por qué?
Porque aquí no tenemos trabajadores fantasma. Si quería ganar un sueldo, tenía que venir; y una vez que vine, me involucré en el negocio. Muchas veces pienso que los estudios me hubiera servido de mucho -lo lamento, pero nunca quise estudiar-, pero de inmediato me puse a trabajar de secretaria. Lo fui durante cuatro o cinco años y, la verdad, pienso que es un mal ‘background’.
¿Por qué?
Porque a uno lo acostumbran a recibir órdenes. Había muy poco de iniciativa. A pesar de que yo demostré que la tenía cuando comencé a preparar los informes mensuales. Trabajé en el Scipa (Servicio Cooperativo Interamericano de Producción de Alimentos) y después en Cerro de Pasco Cooper Corporation.
¿A qué edad?
Entré a los 17, saliendo del colegio; porque mi papá me preguntaba en qué había gastado la propina, y yo no quería decirle que comiendo hot dog con Coca Cola porque él pensaba que el hot dog era dañino para la salud. Entonces dije: “Voy a ganar mi plata para no tener que dar explicaciones”; y al tercer mes de haber terminado el colegio, empecé a trabajar. Entonces las secretarias ejecutivas eran muy bien remuneradas. Tal es así que, dos años después, cuando entré a la Cerro de Pasco, tenía un enamorado que era químico farmacéutico y ganaba 1.500 soles cuando yo ganaba S/.2.500. Él me decía: “No es que tú estés muy bien pagada, soy yo el que está muy mal pagado”.
¿Pero cómo si usted no tenía estudios más que escolares?
¡Tenía! En lugar de hacer el colegio normal, en tercero decidí seguir media comercial. Yo escribo 80 palabras por minuto, en máquina de escribir; en un teclado de computadora puedo escribir más palabras todavía… Y cuando me percaté de qué se trataban los informes mensuales, yo misma comencé a elaborarlos. Pero cuando llegué a La Habana no me gustó la forma de trabajar de mi esposo. Él era muy desordenado. Mi hermana sí estuvo dispuesta a ayudarlo, y trabajó con él cuatro meses antes de regresar a Lima. Yo trabajaba en una agencia de viajes.
Y cuando aquí abrió Komfort, nunca trabajaron juntos.
No. A él no le gustaba mi estilo, pero yo sí le oía hablar de todo. Yo sabía que el alambre tenía diferentes diámetros, sabía el número de resortes que necesitaba tal tipo de cama, que él había comprado una máquina que había costado cien mil dólares pero que no la ponía a trabajar. ¿Sabes por qué? Porque él tenía un amigo con el que había llegado de Cuba, y como este también tenía una de estas máquinas, había decidido no hacerle competencia a su amigo... Mi marido era lo más noble que podía existir sobre la tierra. Cuando Ivcher llegó a instalarse -y empezó de nada-, venía y le pedía alambre prestado. Salvador le mandaba el alambre que entonces él traía importado de Bélgica; y cuando le devolvían, le devolvían ¡lo opuesto!
Entonces, si bien usted no venía a la planta estaba enterada; pero cuando él fallece y asume su hijo…
Ya supe menos. José llegó con sus conocimientos y lo manejó todo muy bien, hasta que nos hizo daño la quiebra del banco (Nuevo Mundo). Porque desde cuando estaba vivo mi marido, nosotros no acostumbrábamos a pedirle dinero al banco. Cuando la empresa necesitaba, poníamos de nuestros ahorros. Pero mi hijo me dijo: “¿Cómo vas a poner tu plata? ¿Por qué no pedimos un pagaré? Pon tu dinero de aval”. ¿Y qué pasó? Que terminé debiendo pagar US$450 mil... Eso nos golpeó un poco, y él tuvo que lidiar con los peores años.
Dejó la empresa el 2005.
Sí. A partir de entonces tuvimos un gerente interino -a pedido de José-, que hizo muy bien su trabajo, una reestructuración muy buena, pero al año y medio yo dije: “¿Por qué va a venir un ajeno a ganar un sueldazo que yo no gano?”. A ese señor le pagábamos 7.000 dólares. Entré yo y me pagaron US$3.500, no más (ríe).
¿No pesó sobre sus hombros la responsabilidad de asumir sabiendo que…
¿Que yo no sabía nada? Bueno, ¡pero es muy bueno saber que uno no sabe! Porque empiezas de cero, y vas aprendiendo… El señor Julio Mimbela, por ejemplo, era uno de nuestros vendedores, y en una ocasión vino a decirme que nuestros vendedores no estaban en sus puntos de venta. Entonces yo no estaba contenta con nuestro jefe de Ventas, así que le dije: “¿No quiere venirse a trabajar con nosotros?”. Y así, de ser vendedor en Ripley, el Sr. Mimbela pasó a gerente de Ventas. ¿Por qué? Porque yo creo que se aprende en el lugar, y que muchas veces el que dice que sabe, no necesariamente conoce tanto como quien está en contacto con el cliente: el que ha sido vendedor. Ese ha sido el criterio para escoger a todos quienes colaboran acá, y aprendemos día a día. ¡Todos! Esta es nuestra universidad.
Aprenden en la cancha.
De verdad que sí.
Y su fuerte…
¡Es mi sentido común! El ser realista y aprender in situ. Yo estoy muy agradecida por ser muy intuitiva y sensata. Sensata porque sé que tengo una empresa, pero que esta no es para que yo me la meta al bolsillo. Jamás he sacado algo que la empresa no pueda pagar.
¿Cuánto ha cambiado su vida desde que ha asumido este reto?
Ya había comenzado a venir desde que pusieron al señor que reestructuró esto. Él venía unas horas por la mañana y por la tarde, y cuando lo hacía estaba en contacto con la tesorera, con el personal; y viéndolo actuar, durante esos dos años, yo aprendí mucho de él.
Claro, usted empezó a venir el 2005. Tuvieron que pasar ¡cincuenta años! desde el nacimiento y desarrollo de esta empresa, por eso se lo vuelvo a preguntar: ¿Cuánto ha cambiado su vida desde que ha asumido esto?
Estoy más feliz. Mis amigas dicen que se levantan y, lo que tiene adelante, son días vacíos. ¿Y yo? ¡Al contrario! Me falta tiempo.
¿Y qué tal su vínculo con el personal?
Mira, tengo la suerte de haber venido vieja, porque ya no era ningún pollito. Entonces, yo creo que tengo el respeto y hasta el cariño. Pese a que a veces me pongo brava… ¡Qué les queda! Además, este es el lugar donde mejor me porto (ríe)… Yo tengo la suerte de que los que trabajan conmigo creen que soy útil (ríe más)… ¡Ah! Y yo estoy en contra de los gastos inútiles. Yo tengo una prótesis de cadera derecha, y me pusieron un chofer. Al tercer mes, dije: “Ya no más”. Y acá: “¡Cómo es posible! ¡Usted lo necesita!”.
¿Usted maneja hasta acá?
Todos los días... A qué voy con esto: yo no quiero ser una piedra para Komfort. Yo quiero ayudar.
¿Qué es lo mejor de ser empresaria?
Sentir el cariño y el respeto de la gente que me rodea, y el placer de saber que cada comprador, cuando se acuesta, piensa en mí (ríe)…
O sea que todos sus compradores se van con usted a la cama.
Eso… Quisiera compartir con todos para que me cuenten sobre la gran diferencia que hay entre dormir en cualquier colchón y en un Komfort.
FICHA
Nombre: Julieta Calvo Pesso de Salinas.
Colegios: María Alvarado.
Estudios: “He hecho cursillos, pero ninguno de administración”.
Edad: “Voy a cumplir 80 en marzo”.
Cargo: Gerenta general de Komfort.
Komfort
Fábrica de colchones que el marido de Julieta abrió en 1955. Fue proveedor exclusivo de Sears. En 1983 asumió su hijo José y, desde el 2007, ella está al frente.
Crecimiento
Tiene 220 empleados, diez puntos de venta propios en Lima y provincias y posee el 22% de las ventas de colchones en las tiendas por departamentos.
En mayo del 2004, cuando aún no estallaba la euforia actual por haber nacido en esta hermosa tierra del sol, apareció Ejecutivas, página de entrevistas en la sección Economía & Negocios a mujeres emprendoras que, precisamente, pretendía doblarle el brazo a la torpe creencia de que ser peruano era, en realidad, una maldición. Desde entonces han desfilado más de 200 emprendedoras, más de 200 ejemplos que han servido de inspiración no solo a sus congéneres. ¿Cómo entenderlo? Sencillo... es que ellas ¡valen un Perú!
Antonio Orjeda
Periodista de El Comercio y autor de "Mujeres Batalla" (Editorial Norma, 2007), libro del que este año ha sido publicada su segunda edición.
30 Comentarios
Qué forma más enredada de contar la historia... Quedé confundida, cuándo es que murio el esposo? y el hijo también murió y por qué es que ella toma el mando?...
RPTA A ver, el esposo muere en 1983 y entonces asume José, su hijo, que dejó la empresa el 2005 en manos de un gerente interino; y, por qué asume Julieta? Eso está clarísimo en la entrevista... Eso creo. Jo! Saludos, Antonio.
Muy buena entrevista y -caray- es una persona sumamente competente.
Una mujer muy inteligente y muy hábil. No sabía la historia, y eso que tengo un colchón Komfort que me parece lo máximo.
Ahora, sí creo que podrías mejorar tu redacción en el texto de introducción. Algunas cosas no se entienden o cuesta entenderlas. Con la entrevista quedó todo clarísimo.
Saludos.
RPTA Gracias Emil, juro que trataré de mejorar. Abrazo, Antonio.
Que gusto me da la Sra. Julieta... He quedado encantado con esta historia y me han dado mas ganas de salir adelante... Yo tampoco tengo estudios, justo ahora recien me he matriculado a estudiar Logistica pero ojala Dios me de vida para llegar a edad de la Sra. Julieta y ser util a muchas personas.
Que Dios le siga dando muchos años de vida y ojala pueda seguir escuchando de Ud. mas seguido.
un admirador,
Marco Quispe Rondoy
ME ENCANTO LA ENTREVISTA A LA SRA. JULIETA, UN EJEMPLO A SEGUIR.
Realmente muy entretenida la historia, es un ejemplo de coraje y emprendimiento. Me parece que las limitaciones solo se las fija uno. Muchos exitos a doña Julieta.
Es una trome y una genio, pienso y coincido con ella en k nadie puede saber mas q el q trabaja en la cancha o aquel q viene desde abajo y ha ido ascendiendo y pasando d cargo. Creo q el sentido comun vale muxo y es indispensable en cualquier trabajo y q tb lo tngo, x eso lo digo: muxas cosas se resuelven con el, sin necesidad d saber o studiar, claro k eso tb es importante. Creo q cualkeira staria orgulloso y encantado d trabajar con ella, sobre todo d aprender y trabajar en una empresa asi, incluyendome. Una trome.
Muy buena historia. Emocionante! Quisiera que fuese mi abuela. Felicidades!
Excelente entrevista. Gracias por contarnos un poco de la vida de Julieta, muchas mujeres pensamos que a los 65 años ya debemos descansar porque ya criamos, ya trabajamos y, ella, gerenciando. Bravo. Sí se puede.
Si se lee literalmente, no hay gracia. Pero si nos imaginamos a la señora hablando, resulta grandiosa!!
Felicitaciones Sra. Julieta, es usted una persona muy valiente y decidida. Es un ejemplo para mi, que ya estoy llegando a los 60 y que después de 11 años sin poder trabajar porque sólo reciben hasta los 35 años, estoy apoyando a un tío en su instituto como secretaria. Sé como se siente ser útil. También me gusta entrevistar, si gusta puedo apoyar en esa parte. ¡Siga adelante!
Cuestión de carácter.
Muy buena historia. Este es un caso de oportunidad y suerte. Quienes dicen que con la práctica es suficiente y no estudiar, creo están pensando en lograr algo dedicándose sólo a "chambear". Si bien estudiar no necesariamente nos genera fortuna económica, nos forma y desarrolla para facilitarnos el entendimiento y solución de los problemas a lo largo de nuestras vidas. El caso de la Sra. Calvo es excepcional.
Linda historia... Nunca es tarde para ponerse los 'pantalones' y luchar por lo que es tuyo!! Si en algo la puedo ayudar, tengo 20 años de experiencia en la venta y en marketing de colchones.
Buena, señora! Demostro ser mas que algunos jovenes...
Que buena entrevista Toño! Divertida y muy motivante, saludos!
Que suerte. Y como hizo al final para sacar su negocio a flote con tanta ganancia? A ver si nos da un consejito, aqui en Chulucanas, Piura, yo trabajo mucho haciendo tamalitos, lavando ropa y otras cositas, pero aun no veo ganancias...
YO quiero ser como ella cuando sea grande!!!
Que buena entrevista. Acabo de terminar un master en marketing y necesito presentar mi tesis de una historia como esta, es posible que me contactes con la señora?
RPTA Te doy el correo de Julio Mimbela, quien te puede contactar con ella: jmimbela@komfort.com.pe
Muy interesante la historia de la senora Julieta, ejemplo de tenacidad, independencia, lucha y mucha fuerza para sacar adelante la empresa. Ella consiguió todo esto por el propio caracter que tiene y, ademas, porque miró siempre de lejos lo que pasaba y no estaba de acuerdo, cosa que le dio impulso para sacar a flote la empresa; y al hacer colchones con altos acabados, ello le deja mas ganancias por ser sus clientes gente solvente.
Vaya historia, mis respetos. Una vez me recomendaron un libro, donde aprendí algo: hazlo simple, no te compliques. Parece que tener éxito en la vida es más simple de lo que parece... Me gusta la historia porque es simple y, lo mejor de todo, es que esta receta funciona.
Excelente la valentia de la Sra. Julieta.
Exitos.
Es digna de imitar.
Sería bueno darle más publicidad a este tipo de historias. De hecho son una inspiración.
RPTA Sí, Emil, este tipo de historias tendrías que tener más cobertura por parte de la prensa. Saludos, Antonio.
Muy buena y entretenida la entrevista... Lo máximo!!!! Esto demuestra que no hay limitaciones de ningún tipo...
RPTA Así es! Las limitaciones nos las ponemos nosotros mismos! Que todo vaya bien, Antonio.
Muy buena historia. Me compre un colchon Rossen hace un año, pero ahora veo muy lindos y comodos colchones Komfort, con esta historia voy a cambiar de colchon jejeje
Tuve el honor de trabajar en esa empresa en el periodo de Jose Salinas, aprendí mucho de él y puedo confirmar que es una familia y una empresa que ha dejado muchas cosas positivas en mi. Aun extraño la adrenalina de vender pese a que existía una competencia muy agresiva. Llegue a crecer profesionalmente ahí como en ningún otro lugar, me alegra mucho su crecimiento y su tranquilidad, ya que pasamos etapas muy duras, pero nunca la gerencia bajo los brazos. Felicitaciones Sra. Julia.
digno de imitar.
Felicitaciones Sra. Julieta, ejemplo de mujer emprendedora. La felicito por sus triunfos y por sus productos de buena calidad. ¡Siga adelante!
Muy buena Sra. Julieta... En estos momentos me voy a comprar mi colchon Komfort.
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