Si Alan García hubiese hecho por Pisco lo que ella ha hecho, en el universo no habría cupo para su ego colosal. Estudió arquitectura en Londres, trabajó en el empoderamientode las mujeres en Senegal; el terremoto que tumbó el puerto peruano, la capturó. Llegó como voluntaria, tiene un proyecto que es la revolución.

Foto: Juan Ponce
Lima soporta días de intenso frío. En Pisco, niños que hace cuatro años tenían una casa, duermen entre esteras. Allá, tras el terremoto del 15 de agosto del 2007, aún hay 48 mil familias viviendo en esas condiciones. Sí, todos ellos podrían llenar el hoy remozado y bello Estadio Nacional.
Espacio Expresión es una asociación sin fines de lucro que se creó en Pisco pocos meses después de ocurrido el siniestro. La psicóloga Zurín Díaz se dedicó a contrarrestar los cuadros de salud mental que este generó; la arquitecta extranjera Elizabeth Ontaneda llegó para poner en práctica sus conocimientos en desarrollo organizativo. Ambas se unieron a Claudia Amico, quien en octubre del 2007 se hizo presente en el lugar también para brindar ayuda. Con Narda Devescovi fundó Espacio Expresión. Claudia tenía solo meses en el país. Tenía 9 años cuando con su familia partió a España. Ellos regresaron el 2001, mientras ella se hacía arquitectura en Inglaterra. Llegó en junio del 2007, tras haber pasado siete meses en Senegal preparándose –sin ella saberlo- para lo que se le venía…
¿Dónde estaba el 15 de agosto del 2007, cuando empezó el terremoto?
En un onceavo piso, en el departamento de mi hermana. La estaba visitando, su hija tenía una semana de nacida (ríe)… No pasó nada, felizmente. El edificio se iba de un lado para otro y yo les decía: “Está bien que se mueva, tiene que absorber el impacto. Vamos a pararnos debajo de una puerta, y ya”.
Salieron a flote sus conocimientos de arquitecta.
Un poquito (ríe)… Yo nunca había vivido un terremoto, solo temblorcitos.
¿Y qué sintió cuando vio las imágenes de lo ocurrido en Pisco?
¡Uf! Superfuerte… Yo venía de haber hecho todo ese trabajo en Senegal, de haber pasado los últimos años de la carrera viendo cuál era el enfoque que yo le quería dar: aportar a la sociedad, cómo trabajar el diseño con la misma población; que fue lo que hice en Senegal, con ese grupo de mujeres con las que vi cómo a través de un mejor espacio, donde ellas pudieran desenvolverse, la vida les puede cambiar. Yo tenía previsto seguir aquí por unos meses y regresar a Inglaterra para seguir trabajando, pero ocurrió el terremoto y automáticamente dije: “Me quedo. Quiero participar de algún proyecto”. Porque, además, tenía ganas de trabajar en ¡mi país! Había estado en Senegal, que es un país con miles de necesidades y problemas, pero siempre había tenido esta visión a futuro de volver y trabajar por el Perú en estos temas que tanto me interesan.
A los 25 años partió a Senegal para trabajar siete meses con un grupo de mujeres en una sociedad donde el 90% de los hombres son polígamos. Allá constató el potencial que puede llegar a alcanzar un espacio público.
No trabajamos un espacio público, sino un centro comunitario donde las mujeres pudieran organizarse y trabajar; y, desde el momento en que ellas participan del diseño y la construcción misma, conmigo, todo ese proceso fue de un empoderamiento ¡increíble! Se sintieron capaces de hacer un proyecto, de gestionarlo, y a partir de ahí visionaron el largo plazo: cómo hacerse más autónomas a nivel económico, cómo no depender tanto del marido, porque las mujeres -en una sociedad como esa- están en el abandono total; porque si bien su religión permite a los hombres casarse hasta cuatro veces, se supone que pueden hacerlo en tanto puedan mantener a esas cuatro familias, pero, ¿en una sociedad tan pobre? Las terminan abandonando: a ellas y a sus hijos; y ellas solas tienen que sacar adelante a sus familias.
¿Y qué tiene que ver eso con su carrera?
Siempre vi que al trabajo que yo hacía se le podía dar la vuelta para poder apoyar alguna causa y hacer así una arquitectura más social, que traiga un beneficio, un desarrollo social; y esa fue una oportunidad para demostrarlo.
Dos meses después del terremoto en Pisco, partió para allá.
Sí. Primero como voluntaria de “Un techo para mi país”, y luego Narda (Devescovi, quien finalmente dejó la asociación) me propuso desarrollar una iniciativa cultural en la zona. Ella tenía contacto con un sacerdote. Llegamos y comenzamos a trabajar con jóvenes -para saber qué era lo que necesitaban-, con la idea de hacer un centro cultural, porque además sabíamos que ese tema iba a ser la última rueda del coche en la reconstrucción.
¿Qué tenía eso de importante? ¿No era más valioso levantar paredes?
Si bien había un problema de vivienda, de volver a levantar la ciudad, había un tema de identidad, de ánimo. Tenías que ver cómo mantenías a una población unida, con ganas de seguir con sus vidas. Alguien le tenía que prestar atención a eso; y la evidencia de que nadie más lo iba a hacer esta en lo mal que llevaron los proyectos durante la reconstrucción. El Forsur, nadie jamás escuchó a la gente: qué era lo que quería para su ciudad, para su juventud, para sus familias… Y al final, lo que nosotros empezamos como un tema cultural, se fue convirtiendo en una asociación, porque nos íbamos dando cuenta de que faltaba esto, lo otro. Había que ver cómo integrábamos todo en una propuesta más grande, y formamos Espacio Expresión.
¿Cuánto tiempo pasó desde que comenzaron hasta que decidieron convertirse en asociación?
Cuatro meses. Mientras, seguíamos haciendo talleres, eventos; tratando de contactar con las autoridades locales para ver si les interesaba el trabajo que hacíamos.
¿Y sus planes de regresar a trabajar a Inglaterra?
Los fui postergando… Fueron pasando los años hasta que, hace un año (ríe), me dije: “Ya no me voy a mover de acá”.
¿De qué vivía?
Enseño en la Católica, también he hecho proyectos de arquitectura por mi cuenta. La asociación no ha sido muy rentable (ríe)… Recién ahora.
Ha dictado un taller que llamó Acupuntura Urbana.
Sí, fue en Pucallpa; la idea es, cómo una pequeña intervención puede tener un gran impacto en el resto de la ciudad.
Es eso lo que, precisamente, a través de Espacio Expresión quieren hacer en Pisco.
Claro.
Y para ello han partido de aquello a lo que nadie le ha dado importancia: escuchar a la población.
Para saber qué es lo que quieren e ir gestionando -por nuestra cuenta- maneras a través de las cuales la gente pueda sacar adelante las buenas iniciativas que puedan tener y que muchas veces se pierden por falta de recursos o de tiempo… Hemos hecho talleres de diseño participativo, ahí se lanzaban ideas que, con los años, se han ido concretando.
Ustedes convertían esas ideas en maquetas.
Al principio lo hacíamos sin pensar tanto en toda la ciudad: talleres en los que veíamos la importancia del muelle, cómo hacer para que este sea un mejor espacio público; y luego, el 2009, realizamos un encuentro internacional (que tras analizar desde distintos flancos la realidad de la provincia, identificó cuál era el norte urbano que debía tomar)…
¿Por qué fue valioso escuchar?
Porque al hacer esos talleres surgieron un montón de historias, y entonces comenzamos a entender mejor cómo había sido la historia del lugar, cómo se había venido a menos, entendimos por qué había espacios públicos que estaban al abandono y vandalizados, por qué no habían funcionado…
¿Para qué sirve eso?
Para que los proyectos que se realizan sean sostenibles en el tiempo y generen impacto, que es lo que la gente quiere.
Y el común error de las autoridades es…
Asumir que la gente necesita tal cosa y construir: canchitas, placitas, elefantes blancos como las casas de la mujer o los palacios de la juventud… El fierro y el cemento no traen progreso si no vienen acompañados de una estrategia para ver cómo la sociedad se va a involucrar y va a aprovechar ese cambio.
Han pasado cuatro años desde el terremoto. Usted como pocos ha sido testigo del “avance” de la reconstrucción.
Durantes dos años vimos que prácticamente no se avanzó nada. Ahora, tú ves y, bueno, se ha hecho lo que a todo gobierno le compete: se han reconstruido colegios –aunque no todos-, la comisaría, la Plaza de Armas, las vías principales han sido asfaltadas… Pero nosotros hemos visto cómo se ha trabajado de mal el tema de la ayuda, tanto por parte del Estado –con el Forsur- como de las ONG, que llegaron con una actitud asistencialista, que provocaron que la gente se quedé ahí, sentada, esperando a que alguien les levante su casa.
Lo impresionante es que, a la par, durante todo este tiempo ha habido grupos de gente han venido trabajando por Pisco: jóvenes -peruanos y extranjeros- ¡y en silencio!
Claro. De hecho uno busca el apoyo de las autoridades, porque eso permite que lo que hagas tenga más impacto. Pero hubo que luchar contra el desgano de la gente. Claro, porque pasaban los años y la gente ¡no veía cambios! Nosotros también nos sentíamos mal de seguir haciendo talleres y de que no se concretara nada. Pero, lo que veo ahora, es que hay gente que comparte una visión con nosotros, y que está dispuesta a luchar por ella.
Porque se sienten parte de esta propuesta de mejora para Pisco que ha sido presentada al empresariado.
Y porque ahora, más que nunca, si esto viene, ellos saben cómo va a impactar en la mejora de su calidad de vida.
Han pasado cuatro años, empezó a los 26. Este trabajo se está llevando sus años más productivos. Muchos podrían creer que está dejando ir…
Mis años mozos (ríe)…
Por estar jugando a ser buenita y no tomar en serio su futuro profesional.
Para mí esto es enriquecedor a nivel profesional. No voy a mentirte y decir que no ha habido momentos difíciles en los que he dicho: “Le estoy dedicando demasiado tiempo a esto. Debería estar más metida en mi carrera…”. Porque llevar adelante una empresa social tan ambiciosa como esta toma muchísimo tiempo, muchísima energía… Pero, cuando miro atrás, digo: “Es increíble todo lo que he aprendido”. La preparación que esto me ha dado para enfrentar a la vida… Cómo lidiar con políticos (ríe), con la empresa privada, con la gente en la calle, con su desesperanza e incredulidad. Cómo lidiar con hombres machistas -el gerente de 50 años, de la megaempresa, ante el que llegan tres chicas jóvenes para presentarle un proyecto-, pero ¿cuando tú crees en lo que haces? Yo sé que con esto no voy a ser millonaria (ríe), pero me siento feliz de poder seguir haciendo lo que me apasiona. Ha habido momentos en los que no he sabido si esto iba para adelante o para atrás, ni cuál era mi papel, pero hoy veo que todo está encausado. Siento que hemos logrado algo importante… y pensar que empezamos de cosas chiquitas: poner un mural para que cambie la imagen de una calle y así la gente se sienta un poquito mejor en ese espacio.
Económicamente hablando, ¿qué de conveniente es para una ciudad que su gente esté de buen ánimo?
¡Uf! Si una ciudadanía no está de buen ánimo, es difícil que puedas trabajar con ellos. Para empezar: siempre van a ser escépticos ante cualquier propuesta que les hagas. Y tú, como alcalde, no puedes ir contra la opinión pública. Es como en una empresa.
Cuando leía en las noticias que Alan García decía que el país marchaba mejor que nunca gracias a su gobierno, ¿qué sentía?
Frustración, porque un país no se puede desarrollar solamente desde lo económico. Ocurrió lo de Bagua y, lo mismo… Así no vamos a poder crecer como país. Esa es la clara evidencia de una visión limitada.
Su novio debe vivir orgullosísimo de usted.
Sí (ríe)… Me apoya un montón. Me tiene una paciencia… Si no fuera por el apoyo de él y el de mi familia, que también la he tenido loca: todos preocupados por mí: “¿Qué hace esta chica?” (ríe)… Pero ahora empiezan a ver los frutos de tanto trabajo
El pasado 15 de agosto, cuatro años después del terremoto, presentó el programa “Yo soy Pisco” ante doscientos empresarios para que adopten uno de los trece proyectos que han diseñado para el borde costero de ese puerto.
Y les dimos la lista de los cuatro prioritarios, los que generarían mayor impacto en la zona.
Hoy que el común de empresas dicen ser socialmente responsables, ¿le deben estar lloviendo interesados? Más aún cuando cuentan con el aval del municipio para ofrecer obras por impuestos.
Hemos tenido conversaciones con muchas empresas: Volcam, Aceros Arequipa, Tasa, Contugas, Telefónica… Ahora estamos coordinando los siguientes pasos con las que están más interesadas.
Cada proyecto ¡es más bello que el otro!
Es que si Francia o España tuvieran una situación geográfica, social y ambiental como la que tenemos en el borde costero de Pisco, ¡hace tiempo que lo hubieran hecho! Lo habrían convertido en un gran eje turístico, ecológico; generado comercio para la población local, porque ahí ¡todo está dado! Hay una carretera panamericana, un aeropuerto y un puerto por construirse, hoteles en Paracas… Nosotros, lo único que hemos hecho, es plantear algo que sí beneficie a la población y que sí aproveche todas esas potencialidades; y pensando siempre en ciudadanía, espacio público, historia e identidad.
Y así, Pisco podría ser el inicio de todo lo que se puede hacer en la costa del país.
Tendría que ser.
FICHA
Nombre: Claudia Amico Tudela.
Colegio: Empezó en el San Silvestre, terminó en el Colegio Británico de Madrid, en España.
Estudios: Master en Arquitectura por la Universidad de Sheffield, Inglaterra.
Edad: 30 años.
Cargo: Fundadora y codirectora de la ONG Espacio Expresión y catedrática de la Facultad de Arquitectura de la PUCP.
Espacio Expresión
Asociación sin fines de lucro que -con la participación de la comunidad- diseña propuestas de desarrollo urbano. Fue creada en Pisco tras el sismo de agosto del 2007.
“Yo soy Pisco”
Programa de infraestructura y gestión social que podría transformar la costa de Pisco a través de espacios públicos que fomenten la actividad económica y social.
En mayo del 2004, cuando aún no estallaba la euforia actual por haber nacido en esta hermosa tierra del sol, apareció Ejecutivas, página de entrevistas en la sección Economía & Negocios a mujeres emprendoras que, precisamente, pretendía doblarle el brazo a la torpe creencia de que ser peruano era, en realidad, una maldición. Desde entonces han desfilado más de 200 emprendedoras, más de 200 ejemplos que han servido de inspiración no solo a sus congéneres. ¿Cómo entenderlo? Sencillo... es que ellas ¡valen un Perú!
Antonio Orjeda
Periodista de El Comercio y autor de "Mujeres Batalla" (Editorial Norma, 2007), libro del que este año ha sido publicada su segunda edición.
16 Comentarios
Que lindo ejemplo Claudia. Te felicito de corazón, vales un Perú... Quiero hacer algo grande como lo que tu vienes haciendo.
Gracias por hacer esto por Pisco. Espero que sigas colaborando con Pisco.
Es algo ejemplar a seguir. Felicitaciones y ojala hubieran muchos como tu.
Gracias Claudia, ni los pisqueños hacemos lo que tu haces por nuestro pueblo. Dios te bendiga y, por favor, sigue adelante que estoy totalmente de acuerdo: hay tanto potencial desperdiciado por la desidia de malas autoridades... Mil Gracias.
Gracias Srta. Claudia, necesitamos muchas personas como usted en Pisco y en el Perú. Que buena iniciativa, y otra vez gracias por Pisco y por su desinteresado apoyo por el desarrollo de mi pueblo y por las futuras obras en las playas que me vieron nacer y crecer. Yo siempre estuve convencida de que teniamos mucho potencial turístico, y ahora está a punto de ser una realidad.
Me parece increible el trabajo que haz estado haciendo en Pisco. A mi tambien, como peruano que radica en el extranjero y, claro, estudiando arquitectura, me fascina la idea de cambiar la cara de Pisco por un bien comun: el de volver el pueblo en una urbe mas turistica y bonita... Tengo un par de ideas que me gustaria conversarlas contigo. Felicitaciones!!!!!
Felicitar a todo el equipo de la asociación. Necesitamos más gente como ustedes en el Perú.
Vamos Claudia, vamos!!! y gracias, sigamos haciendo algo por el PERÚ.
Esta chica es un gran ejemplo para nuestra generacion que anda medio dormida, esperando a que un "buen trabajo" les toque la puerta.
Antonio, chevere la entrevista. Escuchar es definitivamnete bueno. Mi esposo, que en ese entonces era mi enamorado, viajo a Pisco dos semanas despues del terremoto con un grupo de chicos por intermedio del obispo de Chiclayo y, aunque no pudieron llevar muchos viveres y ayuda material, estando alla se encontraron con que la gente queria ser escuchada, queria llorar su pena, compartirla, que alguien la consuele y seque sus lagrimas. Escucharon eso por muchos rincones, tb se encontraron con gente SENTADA sobre lo que quedaba de sus casas, preguntando: ¿Nos traen algo? Incluso, diciendo: ¿Solo eso han traido? Y no hacian nada mas.
Que bueno que Claudia este allá. Mas esperanza para Pisco, ya que el gobierno no hizo nada, y lo peor: gasto nuetros recursos publicitandose.
RPTA Sí, y sería muy sano para el país que los responsables paguen sus culpas. Felizmente el trabajo de personas como Claudia ha persistido y, hasta donde sé, está atrayendo la atención de empresas que podrían financiar la transformación de Pisco y, con ello, de todo el país. Qué bacán -pese a tanta lacra- sabernos peruanos, no? Beso, Antonio.
Felicitaciones arquitecta, por su trabajo, empeño y dedicación hacia la labor social. El plantear proyectos que integren desarrollo económico y sostenible para la población es una excelente estrategia, construir lo que la población realmente necesita. Su trabajo debe ser tomado de ejemplo por los otros municipios de la zona afectada, como Chincha e Ica.
Si bien Nasca tuvo en María Reiche a su "Princesa de la Pampa"; Pisco, esa pujante ciudad industrial, tiene en Claudia a su "Princesa del Puerto". Es quizás la única mujer peruana que sacrificando un gran futuro profesional en Inglaterra donde se graduó de arquitecta, optó por quedarse en Pisco desde que ocurrió el sismo hasta la fecha, elaborando proyectos para convertirlo en un gran eje turístico y ecológico q genere comercio para la población de esa ciudad.
Pisco es una ciudad -llamémoslo así- con dones naturales, que si los gobernantes y los capitales estatal y privado desearan, sería una ciudad moderna y prospera para nuestro país. Gracias Claudia Amico, Zurín Díaz y Elizabeth Ontaneda, por este ejemplo como cazadoras de sueños y de lucha diaria. Los que hemos nacido allí y hemos conocido de su grandeza, estamos eternamente agradecidos. Me gustaría estar mas cerca de mi ciudad, esperamos que estos proyectos se hagan realidad. Empresarios y políticos, ojo a las buenas acciones, hay tres heroínas sudándola por un sueño.
Felicitaciones por todo lo apostado: ilusión, creatividad, entrega, amor, trabajo, sueños, solidaridad y enhorabuena por lo que ahora parece ser el fruto de esa siembra!! Gracias por haber regresado a tu país, por haber apostado por él cuando más lo necesitaba, y gracias por perseverar a pesar de todo lo negativo (corrupciòn, nepotismo, intolerancia, informalidad, inpuntualidad, machismo, etc.) con encuentras en el camino... Sigue así, adelante, que con chicas como tú el país avanza. Hacen falta más chicas y chicos!! Fuerte abrazo.
Gracias a todos por sus palabras alentadoras!
Estos frutos de los que hablo son el resultado del esfuerzo de mucha gente. Sin Zurin y Elizabeth, Espacio Expresión no habría llegado adonde está ni podría seguir trabajando de la manera tan dinámica que lo hace, sin Narda jamás hubiera existido. Desde estudiantes de arquitectura de la Católica que fueron como voluntarios hace más de tres años a tratar de mejorar un malecón en abandono, hasta vecinos como Victor y Mida que nos animaron dándonos el martillo, las horas de trabajo bajo el sol, animando a más vecinos, desde los incansables voluntarios de Pisco Sin Fronteras, hasta el grupo de líderes vecinales de Pisco que hoy pelean por una ciudad mejor y el gran equipo técnico que logró hacer realidad estos sueños con las grandes ideas para Yo Soy Pisco... Son sólo unos pocos de las tantas personas que han creido en nosotros, en nuestro trabajo y que nos han animado a seguir.
En el Perú existen muchos jóvenes con grandes iniciativas para mejorar la realidad de nuestros barrios y ciudades, cada uno desde su disciplina y su visión de desarrollo. Hay muchos jóvenes luchadores que trabajan en las zonas más marginales de Lima y de todo el Perú, los chicos de citio son sólo uno de estos tantos ejemplos (http://blog-citio.blogspot.com/). Ojalá todos tengan la suerte que hemos tenido en Espacio Expresión para que se difunda su trabajo y para que las empresas y el Estado los escuchen y así puedan recibir incentivos para continuar trabajando por lo que creen.
Nuevamente gracias por los buenos deseos y esperamos ver pronto nuestro realidad!
Gracias Toño por contar nuestra historia!
Puedes mostrar el antes y el después de los proyectos hechos? e informar de la procedencia del financiamiento en concreto?
Eres un ejemplo para muchos jovenes de nuestra edad! Siempre quise hacer lo q tu has hecho! Pero jamas tuve la valentia para iniciarlo! Me faltaron agallas para creer en mi!
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