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9.08.11 16

Ana María Bugosen: “Yo tenía que ser heladera”

Estudió comunicaciones pero partió a Chile y desarrolló una empresa automotriz. Estando en la universidad abrió una tienda de confecciones y después una fuente de soda en el Centro de Lima. Sin que ella supiera, su padre compró una heladería. Sin que ella supiera, la vida tenía planeado traerla de nuevo al país.

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Su padre es libanés y tendría 15 años cuando se escapó de una misa en su colegio y se fue a pasear por los jardines. Un cura lo vio, un importante visitante estaba por retirarse pero antes quería tomarse una fotografía con un alumno. El cura lo llamó. Cuando la revelaron, entre ellos aparecía un espectro. Aseguran que se trataba de San Charbel, un santo de ese país. A la fecha esa debe ser la imagen más reproducida en el Líbano. Desde entonces el papá de Ana María Bugosen a toda empresa que crea le pone el nombre de ese religioso. Entre ellas, Alimentos San Charbel, dueña de la cadena de Cafeladerías 4d, la cual tomó Ana María en 1998, cuando esta era un caos. Hoy, gracias a ella, esta marca ha recuperado y expandido el brío de sus primeros y mejores años.

¿Si su papá no compraba 4d usted jamás habría terminado en esto?
Igual hubiera sido heladera, porque cuando me casé y me fui a vivir a Chile -allá yo tenía un hermano que trabajaba en el sector automotriz, al que entré y terminé mandando combis al Perú, Argentina y Bolivia-, yo le paraba diciendo a mi papá: “Quiero abrir una heladería, ¡siento que soy heladera!”. Él me decía: “¡Ana María! Cuando estabas en la universidad decías que te querías ir a París a estudiar pastelería, ahora que estás en Chile y estás en el sector automotriz ¿me dices que quieres abrir una heladería?”. “Sí, papá”.

¿Cómo entenderlo, en la universidad había seguido una carrera que no tenía nada que ver con esto?
Esto (4d) ocurre porque Dios mandó que mi familia entre en esto, pero al margen de ello yo siempre había querido ser heladera.

Debió ser San Charbel, entonces.
Sí, porque tú le puedes preguntar a mi hermano: Cuando Ana María llegó a Chile, ¿quería trabajar en el sector automotriz? Él te va a decir que no, que yo tenía metido en la cabeza que tenía que ser heladera.

¿Por qué trabajó en ese sector entonces?
Porque era lo que había, y había que trabajar. ¡No me podía quedar con los brazos cruzados! Empecé allá: puse la empresa, empezó chiquita, la hice súper grande: una importadora de autos en Iquique, luego abro en Tacna cuando se creó la Zona Franca; pero cuando mi matrimonio acabó, todo se acabó y regresé a Lima con una hija en brazos; y entré a trabajar en 4d. La felicidad de saber que iba a entrar acá fue un motor para que yo pueda salir adelante después del fracaso en mi vida personal.

Su papá compró esta empresa…
¡No fue por mí! Yo vivía en otro país. Él la compró porque es empresario y vio en esto una inversión. Yo no supe que lo había hecho sino hasta mucho después.

¿En qué año regresó de Chile?
El 98, años después de que él hubiera comprado. Claro, yo iba y venía de visita; y siempre que lo hacía venía a la heladería. Pensaba: “¿Cómo me gustaría…”. Pero nada en serio, sino hasta que mi vida matrimonial fracasa y decido volver. Mi papá y mis hermanos tenían acá empresas en el sector automotriz adonde yo podría haber entrado, pero le dije: “Voy a entrar a la heladería”. “No entres ahí, es una sociedad, hay conflictos…”.

Ese fue un hecho clave.
Claro, porque si yo te contara lo que esto era cuando entré… Era ¡un caos! Desorden, los helados eran cualquier cosa. Se había perdido la calidad con que la empezó la Bravo (la empresa italiana que creó 4d), cuando trajo a un maestro heladero… Todo se había perdido. Debían a los proveedores… A mí me tocaba rescatar todo eso ¡y mejorarlo!

¿Cómo hizo? Se trataba de una buena marca venida a menos.
Para salvarla, yo tendría que haber nacido heladera. Cuando entro, era muy difícil trabajar con los socios de entonces, era gente desordenada, conflictiva, problemática.

Su papá no tenía el 100% de la empresa.
No, pero yo tapé mis oídos a los conflictos. Traté de que nada me afectara. Dije: “Tengo una hija, sola tengo que sacarla adelante. Además, esto es lo que me gusta, ¡yo lo voy a hacer!”.

¿Por qué dice que tenía que hacerlo sola?
Porque si bien mi ex esposo tenía una hija y una ex esposa, para él todo era como si fuera un hombre soltero. Nunca fue responsable; y yo no me iba a dejar hundir, así que entré a la heladería y empecé pelando fruta… “Ay, la hija del dueño pelando fruta”, se reían…

¿Quiénes?
Las que trabajaban ahí. “¿Tú qué haces haciendo eso?”, me decían. Así supe que no lo estaban haciendo bien, que estaban botando más de la mitad, que no estaban usando guantes ni gorros…

Si había tal desorden, seguro el personal trabajaría descontento, y eso se reflejaría en la atención al cliente.
Esto era tierra de nadie. “Si tú eres mi cliente y sé que me vas a dejar buena propina, te pongo un montón de jamón en el sánguche; si tú eres misio, te pongo poco”. Dios mío, yo había probado estos helados cuando recién llegaron; y los habían convertido en cualquier cosa. Pero de pelar frutas fui pasando a otra y otra área…

¿No era más sencillo trabajar en otra cosa?
¡Era lo que yo quería! Y tuve que darle, darle y darle.

¿Desde niña ha sido así?
Sí. Cuando terminé el colegio (en Chiclayo) y mi papá me dijo: “Eres la hija mujer mayor, ¿para qué te vas a ir a Lima a la universidad? Quédate acá. Mira que allá no tienes adónde llegar, no vas a tener movilidad…”. “No importa papá, me voy a una pensión, me movilizo en combi”; y eso hice.

Desde la cocina del negocio comenzó a tener entonces un panorama de la situación.
Sí. Tenía el ‘feeling’, pero no era heladera. Necesitaba tener instrucción, así que hablé con mi papá: “Me voy a Italia”; y me contacté con un profesor que solía venir al Perú, hicimos un convenio y nos terminamos turnando: cada mes venía él unos días acá y, al siguiente, iba yo. Yo no podía irme a hacer el curso completo, tenía una hija y un negocio que atender… Aprendí lo básico, y a partir de ahí comencé a investigar y a crear mis propias recetas. En ese proceso salió el socio que aún quedaba (a quien el papá de Ana María le había planteado: “Esto tiene que ser solo de uno: o vendes tu parte o compras la mía”), y para mí fue la libertad. Me nombraron gerente general. Yo no quería. “¡Pero tú tienes experiencia, has sido la gerente general de tus empresas en Chile y los has hecho muy bien!”. “Pero yo soy artista…”. Asumí, pero les dije que asumiría toda la producción y que ellos me tendrían que apoyar con los números. Entonces me metí en la tarea de rescate y de pagar todas las deudas que esta empresa tenía, porque cuando entré había como US$1,6 millones de deuda no declarada; y logré que esta empresa –sola- pague su deuda. “¿Qué haces hasta las once de la noche acá?”. “Tengo que estar acá”. Y lo mismo a las seis de la mañana, porque quería estar para cuando trajeran la leche, comprobar su estado, que no la hayan mezclado con agua… El secreto de esto es el control de la calidad del producto y de la calidad de los procesos. A partir de eso comencé a recuperarlo todo.

¿Y cómo supo que la marca volvía a ser reconocida?
Cuando a los nueve meses o un año la gente comenzó a decir: “¡Qué lindo que sirvan los conos como cuando lo hacían en un principio!”. Los clientes que habían dejado de venir comenzaron a regresar; y una cosa que a mí me gusta mucho es cuando vienen con sus hijos los papás a los que los traían sus papás cuando ellos eran chicos.

Lima está soportando el frío. Si bien ustedes también tienen servicio de cafetería, uno podría creer que como heladería esta es temporada de vacas flacas.
Baja un poquito porque aún está el mito de: “Uy, no tomes nada frío porque te vas a enfermar”; pero mucha gente sigue tomando cerveza helada y no se enferma, ¿no? Entonces, ¿por qué tendría que enfermarte un helado? Ahora, hay algo que habría que difundir un poco más: cuando tú haces una fórmula para un helado artesanal, la puedes cambiar de acuerdo a la temperatura y al clima. Yo las cambio de seis a ocho veces cada año: en verano le bajas la grasa y, en invierno, se la subes. Al hacerlo, la sensación de frío cambia.

Hizo cinco años de universidad para jamás ejercer. ¿Qué le dicen sus compañeros de clases cuando la ven?
Yo les digo: “Algún día voy a fusionar mis dos carreras: la heladería y la televisión” (ríe)… Lo voy a hacer.

Su hija tiene 16 años y la ha acompañado en todo su proceso como heladera.
Sí. Este año la he llevado conmigo al extranjero para que vea cómo es el trabajo… Aunque yo le he dicho que ella tiene que hacer aquello para lo que ha venido a esta vida.

Sé que tiene un nuevo proyecto en mente. Cuénteme.
Es un proyecto que tengo como madre. Me preocupa la alimentación y la nutrición infantil, porque veo que teniéndolo todo acá, nuestros niños se alimentan mal, y ello pese al factor económico en cada familia.

Ese es un punto clave, porque hay niños de familias acomodadas…
Que se alimentan ¡pésimo! Ese es el problema, porque veo a madres que trabajan, preocupadas por la alimentación de sus hijos, pero que no saben cómo desarrollar en casa una cocina fácil y nutritiva, con buenos elementos y a bajo costo; y eso es lo que yo he hecho ¡toda mi vida! Yo sé que tengo que trabajar a favor de la niñez de este país bendito… Mi papá dice que la Virgen María se equivocó al haber dado a luz allá. “Debió haberlo hecho en el Perú –dice- porque aquí hay cosas ¡maravillosas!”. Y es cierto, porque aquí no debería existir desorden alimenticio, desnutrición, obesidad ni niños comiendo comida chatarra.

Por cierto, ¿qué dice él –su padre- sobre lo que usted ha logrado?
Él está orgulloso y feliz.

Dígame, ¿qué tan difícil es hacer empresa en el Perú?
¿Sabes qué es lo difícil? Que mucha gente es irresponsable. Estamos en un país en el que hay oportunidades, tanto para jóvenes como para adultos, para quienes tienen estudios técnicos o universitarios, pero el problema es la irresponsabilidad. Aquí, por ejemplo, si un mozo saca hoy de propina 60 soles, mañana no viene. ¿Un feriado? ¡Todos faltan! Y no solo acá… Eso es lo más difícil: la falta de compromiso, de vocación de servicio.

Muchos podrán pensar: Qué fácil es para ella decirlo, pues su papá empresario fue quien compró la cadena de heladerías.
Si yo no tuviese vocación, ¿cómo habría hecho estos nuevos helados? ¿Acaso yo lo hago en función a qué me genera más dinero? No. Yo hago las cosas con la intención de que me salgan perfectas, para que cuando –por ejemplo- tú te tomes este café, digas: “Mmm, ¡qué rico!”. Y para eso yo tengo que poner lo mejor de mí, porque es ¡mi obra! Si yo limpio, quiero que esto se vea súper limpio; si soy el entrenador de un deportista, voy a querer que esté preparado para ganar todas las competencias.

¿Cómo explica la vocación en usted?
Nací así (ríe)… Me encanta ser metódica, soy súper ordenada, para mí todo tiene metas, objetivos. Siempre he sido así. Todavía no ha llegado el día –espero que nunca llegue- en que diga: “Ya terminé”. ¡No! Siempre hay algo más que hacer.

FICHA
Nombre: Ana María Bertha Bugosen Chaluja.
Colegio: Santa Ángela de Chiclayo.
Estudios: Comunicadora de la Universidad de Lima con especialización en Cine, Radio y TV y maestra heladera de la Escuela Artigeniale de Turín, Italia.
Edad: 44 años.
Cargo: Gerenta general y jefa de producción de Alimentos San Charbel, dueña de la marca 4d.
4d
Heladería abierta el 84. A inicios de los 90 el papá de Ana María compró el 50% y, el 98, el resto (eran ya cuatro locales). Invirtió unos US$4 millones.

Crecimiento
Hoy es una cadena de cafeladerías con ocho locales, una planta de producción y 220 empleados.

16 Comentarios

9.08.11

4d sin duda la mejor heladería; grande Ana María!!! =)

P.D.: Abran un 4d en Plaza San Miguel por favor =D

Publicado por: Diego M O
9.08.11

Felicitaciones. Naciste en Chiclayo, has instalado una heladeria en tu Chiclayo? Uds. tuvieron la Casa Chaluja, que vendia ropa, telas, etc. no es asi? Muchas felicidades.

Publicado por: MIRIAM NUÑEZ H.
9.08.11

Felicitaciones Ana Maria, cuando se es responsable y se tiene coraje y voluntad se sale siempre adelante. Mi padre conocio de seguro a tu padre por el asunto de las confecciones cuando tenian la Casa Chaluja.
Aquí en Caracas existe un potencial para los helados. Un abrazo mochica desde esta lejana tierra,
Hugo Castro

Publicado por: hugo castro
9.08.11

La pasión que transmites cuando hablas de tu negocio hace que uno comprenda el exito de tu negocio. Muchas felicidades por ello Ana Maria!!!

Publicado por: Miriam Casaverde
9.08.11

AMIGOS CON EXPERIENCIA DE HABER TRABAJADO AHI HACE ALGUNOS AÑOS NO TIENEN UN BUEN RECUERDO: TRABAJABAN MAS HORAS DE LAS ESTABLECIDAS, LES DESCONTABAN LOS PRODUCTOS QUE NO SE VENDIAN, ENTRE OTRAS... OJALA HAYA CAMBIADO...

Publicado por: ROBERTO
9.08.11

Destacable entrevista. Q buen ejemplo de seguir tus sueños y trabajar con pasión en lo q te gusta. Saludos 4d, y q sigan los exitos!!!

Publicado por: Karlos Miguel Maizondo
9.08.11

La verdad es que tiene mucho merito lo que hizo, pero lamentablemente tambien deberian hacerle un reportaje a su planta, que es una verdadera desgracia. El unico lado limpio es el de la heladeria. Lo digo porque he trabajado en ese lugar. Por favor Ana Maria, contrata a alguien que te fumigue el local de la Av. Del Ejercito.

Publicado por: maria
10.08.11

Ana María, me conmueve tu pasión, tu determinación, tu visión de lo que es la excelencia. Soy una fascinada de los helados 4D, mis hijos igual, y del capuccino, entre tantas maravillas. Y los comentarios de las personas sobre las experiencias que no fueron buenas en el trabajo, no las tomes de manera personal, tómalas como un regalo inesperado para mejorar, la planta, los procesos, y el compromiso de tu personal. Cuando la gente no se compromete hay un tema de liderazgo que desarrollar más y mejor. La gente es tu capital humano más importante, la verdadera cara de tu éxito, y aprender de ellos, enseñarles, estoy segura que es y será un disfrute. Más éxitos en este camino. Y gracias por permitirnos entrar en tu vida. Una hermosa lección de vida.
Mili.

Publicado por: Mili Arellano
11.08.11

Felicitaciones Sra. Bugosen, es una mujer de éxito que se le reconoce!! Basta con leer la entrevista para ver la pasión que pone en la heladería y la vocación hacia el trabajo que realiza, ingredientes claves para llegar hasta donde ha llegado y más si quiere -como leo por ahí- si revisa y resuelve esos huequesillos o pendientes que comentan algunas personas... El éxito de la heladería es en parte tbn mérito de los trabajadores, pero parece que Ud. no lo considera así, pues casi no los menciona y esa es una forma de no reconocerles. En fin, es válido todo lo que ha logrado y seguirá logrando!!

Publicado por: Sophie
11.08.11

Digan lo que digan de 4d, a pesar de lo pasado y vivido, siempre estaré agradecida por los logros y lo aprendido. Aunque a cocachos, aprendi, y no solo yo sino muchos aprendimos a trabajar y eso no se lo pueden quitar; nos capacitaban una y mil veces, y que raro que hablen de la suciedad porque el laboratorio era impecable y de eso siempre Ana Maria se preocupó. Muchas felicidades.

Publicado por: Jessica
12.08.11

AMIGO ROBERTO, RESPONDO A TU DUDA: PUES LAMENTABLEMENTE EL TRATO NO HA CAMBIADO, SE SIGUE DESCONTANDO AL PERSONAL CUANDO LOS PRODUCTOS NO SE VENDEN, AL IGUAL QUE SE SIGUE TRABAJNDO MAS HORAS DE LO NORMAL Y AUNQUE MUCHOS LO HACEN PORQUE DE VERDAD QUIEREN SU TRABAJO, NO HAY UN INSENTIVO NI AL MENOS UN "GRACIAS POR TU APOYO" POR PARTE DE LA SEÑORA ANA MARIA.

Publicado por: BLANCA
20.08.11

SI EXPLOTAS A TUS TRABAJADORES Y LOS HUMILLAS, TAL COMO LO HACE LA SEÑORA ANA MARÍA BUGOSEN, CLARO QUE VAS A SURGIR. LAS EMPRESAS EN EL PERÚ NO DEBERÍAN SALIR ADELANTE CON LA EXPLOTACIÓN DEL PRÓJIMO, Y MENOS UNA EMPRESA QUE TIENE A UN SANTO COMO PATRONO, A SAN CHARBEL... UNIDA A ESTA ENTREVISTA DEBERIA IR UNA INVESTIGACIÓN DEL MINISTERIO DE TRABAJO.

Publicado por: María Igno
11.09.11

Sra. Bugosen, la saluda Lucho, ex trabajador de Iquique. Yo trabajaba en la empresa de don William, su hermano. La felicito por sus logros, pero quiero aclarar que usted dejo Chile por hurto, mas no fue denunciada ya que lo cometió con su propio esposo, el Sr. Bugosen, y este nunca la denuncio por ser la madre de su hija. Por ello me sorprende leer que don Eduardo sea un mal padre, a quien vimos cambiando panales y dando la leche a la guagua.
Ni usted ni don William no fueron conscientes con los trabajadores, los echaban sin pagarles.

Publicado por: Luis paez
11.09.11

Viendo este blog me acorde de que 50 años atras, cuando su padre llego del Libano acompañado de su esposa embarazada, este no trabajo en la tienda Chaluja de su suegro, el Sr. Nacim, ya que este no confiaba en el. Mi patrón, don Jorge, fundador y hermano mayor de los Bugosen, le regalo la tienda La Esperanza, la cual era una mina y gracias a ella fue que su padre comenzó a hacer dinero. Que sabe de don Jorge y de la señora Antonieta? Si tiene un contacto para poder comunicarme con ellos, porque eran muy amables y correctos.
Saludos,
Angelica

Publicado por: Angelica
16.09.11

Deberian de entrevistar el otro lado de 4d. a quienes realmente nos sacamos la mugre para esta empresa salga adelante. a quienes nos dan una patada sin reconocer el esfuerzo que ponemos para que ellos se enriquezcan mas a costa de nuestro esfuerzo y donde solo tiene insentivo el franelero. si bien es cierto la Sra. Ana Maria elabora los heados y se siente contenta de sus logros, por el otro se averguenza de su personal y los trata de ladrones. dificil de creer? esa es la verdadera cara de la cafeladeria 4d, si se dignaran a investigar tengan por seguro que la imagen trabajadora de esta Sra. no seria la misma.

Publicado por: anonimo
3.10.11

Señora, al parecer es una buena comunicadora y narradora de cuentos, usted vive y cree su propia fantasia de vida. Muchos trabajadores expresan su malestar contra el abuso cometido... Los exitos se felicitan, mas no la mentira.

Publicado por: victor ruiz

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ACERCA DEL AUTOR

En mayo del 2004, cuando aún no estallaba la euforia actual por haber nacido en esta hermosa tierra del sol, apareció Ejecutivas, página de entrevistas en la sección Economía & Negocios a mujeres emprendoras que, precisamente, pretendía doblarle el brazo a la torpe creencia de que ser peruano era, en realidad, una maldición. Desde entonces han desfilado más de 200 emprendedoras, más de 200 ejemplos que han servido de inspiración no solo a sus congéneres. ¿Cómo entenderlo? Sencillo... es que ellas ¡valen un Perú!

Antonio Orjeda
Periodista de El Comercio y autor de "Mujeres Batalla" (Editorial Norma, 2007), libro del que este año ha sido publicada su segunda edición.

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