
Foto: Arbron
Siempre escuché decir que antiguamente los psiquiatras aconsejaban tener peces a algunos pacientes con problemas mentales como la esquizofrenia o la depresión, y dejaban que estas personas se quedasen mirándolos por un tiempo determinado. Me imaginaba que esta indicación médica estaba dada por la tranquilidad que brinda el ver nadar a los peces en el agua calma, pero he comprobado que estos realmente brindan una sensación de libertad.
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Foto: PKMmousie
Muchos piensan que tener pececitos como mascotas no implica mayor responsabilidad. Hay quienes creen que no se enferman ni sienten dolor, pero no es así.
Estos son animalitos de cuidado y padecen muchos males, solo que es difícil detectar sus dolencias y prescribirles medicamentos. La enfermedad más común que tienen es la "vejiga natatoria", que hace que naden hacia arriba, es decir, volteados, y suele ser un mal mortal. También es común que sufran de hongos, bacterias y parásitos. De allí la importancia de mantener la pecera bien limpia.
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Foto: Moorthy Gounder
Si quieres tener peces de colores en tu casa pero te detiene la idea de que estos traen mala suerte al hogar, tenemos que decirte que eres 100% supersticioso. Nada atrae la mala suerte, eso solo está en el pensamiento de las personas y en su pesimismo.
Si te has animado a criar peces, te sugerimos que hables con el vendedor del acuario para que te recomiende aquellos que son afines y del mismo tamaño, pues es una ley animal que el más grande se come al más chico. No coloques una tortuga en el mismo sitio pues también se los puede tragar.
Rodrigo Rondón Herz: Mi deseo de curar animales empezó desde que yo era muy pequeño. Ver mi casa llena de animalitos influyó bastante, pero un hecho crucial fue observar a mi padre curando y cuidando a sus pequeñas pacientes: las mascotas de cientos de personas. Si mi memoria no me falla, mi deseo por estudiar medicina veterinaria empezó en primaria. Los años del colegio pasaron muy lento para mi tan esperado deseo de llegar a la universidad y estudiar la carrera que tanto anhelaba. Ingresé a la universidad, donde por cinco años estudié los factores más resaltantes de la carrera. Luego, llevé algunos cursos en Estados Unidos como estudiante externo de rotaciones en la universidad Cornell de Nueva York. A mi regreso a Lima, cursé una segunda especialización en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde terminé una maestría en Ciencias Veterinarias. En líneas generales yo pienso que mi vocación tuvo un principio hereditario, ambiental y personal".