Eduardo y Rodrigo Rondón
Eduardo Rondón Navas:Estudié medicina veterinaria en la Universidad Mayor de San Marcos, hice mi especialidad en animales de compañía en la Universidad Cayetano Heredia, en donde también realicé la maestría en Ciencia Veterinarias. Toda mi vida quise ser médico veterinario pues mi familia es amante de los animales y siempre pensé que si pudiéramos aprender más de nuestros hermanos menores seríamos mejores seres humanos. Mi trabajo me ha permitido conocer todo tipo de personas: políticos, artistas, militares, entre otros. Siempre noté que muchos, a pesar de tener una apariencia seria, demostraban un amor y cariño notable por sus mascotas. Creo que el ser humano no es malo por naturaleza sino que nos falta aprender más de otras especies; solo hay que limpiar esa cáscara que nos impone la sociedad. Hoy en día, doy gracias a Dios porque hago lo que me gusta, tengo a mi familia trabajando conmigo y a Rodrigo, mi mano derecha, mi colega, mi amigo pero sobre todo mi hijo."
Rodrigo Rondón Herz:
Mi deseo de curar animales empezó desde que yo era muy pequeño. Ver mi casa llena de animalitos influyó bastante, pero un hecho crucial fue observar a mi padre curando y cuidando a sus pequeñas pacientes: las mascotas de cientos de personas. Si mi memoria no me falla, mi deseo por estudiar medicina veterinaria empezó en primaria. Los años del colegio pasaron muy lento para mi tan esperado deseo de llegar a la universidad y estudiar la carrera que tanto anhelaba. Ingresé a la universidad, donde por cinco años estudié los factores más resaltantes de la carrera. Luego, llevé algunos cursos en Estados Unidos como estudiante externo de rotaciones en la universidad Cornell de Nueva York. A mi regreso a Lima, cursé una segunda especialización en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde terminé una maestría en Ciencias Veterinarias. En líneas generales yo pienso que mi vocación tuvo un principio hereditario, ambiental y personal".