Tuve mi primera mascota cuando tenía 5 años. Recuerdo que eran los años 50 y estábamos próximos a celebrar la Navidad, yo estaba con mi madrina, caminando por Miraflores, y en una esquina conocida vi el puesto de venta de una señora, a cuyo costado estaba echado un perro pequeñito. Lo abracé y no lo solté por nada del mundo. Mi tía me lo compró.
¿Un perrito puede morir de tristeza?, ¿Porque le falta su amo, porque lo extraña y este nunca llega?
Leer másRodrigo Rondón Herz: Mi deseo de curar animales empezó desde que yo era muy pequeño. Ver mi casa llena de animalitos influyó bastante, pero un hecho crucial fue observar a mi padre curando y cuidando a sus pequeñas pacientes: las mascotas de cientos de personas. Si mi memoria no me falla, mi deseo por estudiar medicina veterinaria empezó en primaria. Los años del colegio pasaron muy lento para mi tan esperado deseo de llegar a la universidad y estudiar la carrera que tanto anhelaba. Ingresé a la universidad, donde por cinco años estudié los factores más resaltantes de la carrera. Luego, llevé algunos cursos en Estados Unidos como estudiante externo de rotaciones en la universidad Cornell de Nueva York. A mi regreso a Lima, cursé una segunda especialización en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde terminé una maestría en Ciencias Veterinarias. En líneas generales yo pienso que mi vocación tuvo un principio hereditario, ambiental y personal".