El gato es una de las especies animales cuya sexualidad es más palpable y demandante. El macho –sin importarle la distancia- busca una hembra para cruzarse, y la gata espera a que la pisen. Ambos no se quedan tranquilos hasta que se dé el apareamiento.
Rodrigo Rondón Herz: Mi deseo de curar animales empezó desde que yo era muy pequeño. Ver mi casa llena de animalitos influyó bastante, pero un hecho crucial fue observar a mi padre curando y cuidando a sus pequeñas pacientes: las mascotas de cientos de personas. Si mi memoria no me falla, mi deseo por estudiar medicina veterinaria empezó en primaria. Los años del colegio pasaron muy lento para mi tan esperado deseo de llegar a la universidad y estudiar la carrera que tanto anhelaba. Ingresé a la universidad, donde por cinco años estudié los factores más resaltantes de la carrera. Luego, llevé algunos cursos en Estados Unidos como estudiante externo de rotaciones en la universidad Cornell de Nueva York. A mi regreso a Lima, cursé una segunda especialización en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde terminé una maestría en Ciencias Veterinarias. En líneas generales yo pienso que mi vocación tuvo un principio hereditario, ambiental y personal".
