Antes de entrar a la nota de hoy, les cuento que es grato comenzar la celebración de nuestro tercer aniversario con ustedes comentando un evento que reivindica la importancia del rock en su calidad de parte de la cultura popular. Primero que nada, gracias por estos tres años de apoyarnos, seguirnos y ayudarnos a que esta pequeña columna continúe en la escena.
Existe preocupación entre un gran sector de la población respecto al futuro de la radio en nuestro país. En las últimas semanas se han producido cambios radicales en varias de las estaciones que antes eran un bastión del profesionalismo en comunicaciones, para convertirse simplemente en una más del dial.
En muchas de estas nuevas estaciones nos topamos con transmisiones que nos llenan de indignación por su contenido totalmente burdo y sin ninguna línea definida, al margen de los individuos que se sientan tras un micrófono a hablar cosas sin sentido, como si fueran parte de un plan preestablecido para estupidizar a la gente en lugar de cumplir con la verdadera misión del comunicador, que es guiar al público y educarlo de manera positiva, compartiendo con él los aspectos más destacados de la cultura universal.
Hoy compartiré con ustedes algunos de los escalofriantes resultados de mi aventura por la FM, originalmente llamada Frecuencia Modulada, hoy convertida en Frecuencia Malograda.

Foto: Miguel Bellido
La noche del 14 de abril será inolvidable para quienes pudimos participar de la fiesta del rock and roll más grande jamás vivida en nuestro medio. Les pido disculpas por la demora en darles mi informe del evento, pero quería esperar a que las cosas vuelvan a su temperatura normal para poder darles una visión de lo que casi no se ha tocado en las notas posteriores al concierto. Esa noche quedó demostrado que el público peruano puede estar considerado entre los mejores del mundo, palabras textuales de los integrantes de la banda en el desayuno posterior al concierto, recogidas por un amigo mío que trabaja en el hotel Marriott. Y esta es la pura verdad, porque el comportamiento de la gente fue impecable, y no solamente en la actitud sino también demostrando su conocimiento del trabajo de la banda.

Esta frase se ha convertido en internacional gracias a las ilustres visitas que han pasado últimamente por estas tierras incas. Hace poco este agradecimiento se escuchó en el concierto del maestro Peter Gabriel, quien se dio el lujo de venir con una banda de acompañamiento excepcional, entre cuyos integrantes se encontraba un ex miembro de la legendaria banda King Crimson, el bajista Tony Levin, que en línea directa reemplazó en Crimson al legendario Greg Lake. El concierto de Peter Gabriel fue el 20 de marzo en Lima y al día siguiente tocó en Buenos Aires, pero fue tal la emoción de Tony Levin de estar aquí que el día 25 regresó al Perú para incluir Iquitos en su ya famosa página web, donde registra todos los lugares que merecen la pena resaltar de las giras internacionales en que ha participado. Para los interesados en saber más los invito a ingresar en la página web de este extraordinario músico y viajero.
El lanzamiento en 1967 del magnifico álbum “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” cambió el curso de la música en muchos aspectos. La historia detrás del título del álbum y de lo conceptual del mismo no solo inspiró a una nueva generación de músicos, sino también dio lugar a diferentes variables sobre el tema: la tierra de la banda del sargento Pepper se convirtió en un lugar mítico llamado Pepperland, donde se desarrolla una historia entre clásica y psicodélica que inspiró el trabajo del canadiense George Dunning, quien creó y produjo, en dibujos animados, la cuarta película que involucraba a The Beatles. El título del film fue “Yellow Submarine” y, aunque The Beatles tienen una participación casi indirecta, se considera parte de su filmografía. Este controversial filme fue estrenado el 17 de julio de 1968 en el London Pavilion. The Beatles aparecen en vivo al final de la película pero no aportaron sus voces a sus personajes.

En 1979 acuñé la frase “El rock es cultura" inspirándome en un pequeño texto que durante los años 70 tenía que estar obligatoriamente en todos los discos long play de edición nacional: “el disco es cultura".
Esta frase fue escogida por la Asociación Nacional de Productores Fonográficos para resaltar el hecho de que la música es universal en cualquiera de sus manifestaciones. Cuando la comencé a usar en mi programa Disco Club, se hizo tan popular que hasta ahora es emblemática.
La semana pasada me sentí más peruano que nunca y me di cuenta de que mi frase era muy adecuada. Fui invitado al Congreso Nacional de la República para ser partícipe de un acontecimiento histórico y trascendental para el futuro de la cultura en nuestro país. Fue un honor compartir la invitación con verdaderos iconos del arte en el Perú, con exponentes representativos de los diferentes géneros musicales, con distinguidos empresarios y con autoridades ediles de los diferentes distritos de la capital.
Antes de pasar al tema de este título, y para ponernos en ambiente, creo que es justo darles nuevamente mi más sincero agradecimiento y reconocimiento a la labor de todos ustedes para hacer de este blog una tribuna de expresión válida para todos aquellos que queremos contar u opinar algo sobre la música más popular de nuestro tiempo: El Rock & Roll.
Alguien dijo que para conocer bien el presente y proyectarse hacia el futuro, no hay como una sólida base de conocimiento del pasado. Es por eso que - aunque quizás a veces parezca redundante- me remonto a artistas que han dejado una huella imborrable gracias a su aporte a esta corriente cultural. No me parecen lejanos (y es más, ni siquiera parecen haber transcurrido) los días y aquellos momentos amargos que pasamos quienes en la década de los 60’s nos dejamos el pelo largo.
No sabemos qué fue primero: el huevo o la gallina. Si nos remontamos a la historia de la humanidad nos vamos a encontrar con un sinnúmero de ejemplos de personajes históricos, cuya larga cabellera los ha hecho trascender. Nuestro primer ídolo vendría a ser Sansón, quien - según la leyenda- debía su fuerza extraordinaria a su tupida y larga cabellera, hasta que la traidora Dalila se encargó de fungir de peluquera personal y lo fregó al hombre. ¿Cuántas Dalilas se han cruzado en el camino de gente que, como nosotros, siempre ha tenido una fidelidad y respeto por el look de abundancia capilar?
Como ha sucedido siempre en los días posteriores a la llegada de algunos artistas importantes a nuestra capital, he recibido llamadas de amigos que querían conocer mi opinión sobre tales visitas. Era la clásica pregunta ¿fuiste al concierto de fulano? ¿Qué te pareció?, "el sonido estuvo regular", “que pena, poca gente"… Todo esto ha quedado en el recuerdo con la llegada a Lima de Roger Waters hace algunas semanas. Meses antes se comenzó a publicitar el evento y la verdad, me invadió nuevamente el escepticismo, tan popular entre nosotros, desde la frustrada venida de Rod Stewart no hace algunos años.
