El domingo 6 de febrero nos enteramos de la triste noticia de la desaparición de uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos: Gary Moore. Tenía 58 años. Falleció mientras dormía en una de las habitaciones del "Kempinski Hotel Bahía" de Estepona, Málaga. Un ataque al corazón habría sido la causa de muerte.
Tengo que confesar que hace algunos días, escuchando música de Led Zeppelin, descubrí que dos de sus integrantes cumplían años en este mes de enero. Además, cómo olvidar a otro cumpleañero famoso como Elvis Presley, cuyo tema de 1956 "Little Sister" era indefectiblemente usado para sus pruebas de sonido. Aunque en este año, gracias al prodigioso oído de Alfredo acabamos de descubrir que no solamente la canción en cuestión servía de inspiración a Robert Plant y sus huestes, sino también que su estructura musical inspiró a Lennon en su celebérrima "Ballad of John & Yoko" y al archipopular "Bonnie Moronie", más conocida entre nosotros como “Popotitos”, en la versión de los mexicanos "Teen Tops". ¿Pero qué ha pasado estas semanas que nos hemos tomado un descanso por el cambio de década?
Era abril de 1971 y casi toda las prensas de fabricación de vinilos en Inglaterra y Estados Unidos literalmente ardían fabricando los pedidos adelantados que se habían hecho de la nueva producción de los Rolling Stones, “Sticky Fingers”, un álbum fuera de lo común no solo en el concepto musical, sino también en cuanto a lo que era la funda del mismo, cuya portada semejaba un vientre masculino incluyendo ropa interior y un cierre de pantalón real, ya que cuando se abría el cierre o cremallera tenías recién acceso al disco, toda una revolución conceptual para la época.
Aún recuerdo la bulla que metí en mi casa con mi antigua radiola Philco --a la que debo haberle matado todas las arañas que vivían en sus dos parlantes-- cuando toqué por primera vez, y repetidamente, la grabación que había conseguido de la célebre, increíble y cósmica "Tocata y Fuga" de J.S. Bach. Esa introducción de órgano que ha sido utilizada miles de veces en la industria del entretenimiento (radio, televisión y cine) para musicalizar un momento que visualmente representa suspenso, terror y todo lo concerniente a los miedos más profundos del ser humano.
Parafraseando la inolvidable y célebre introducción a la conocida obra de H.G.Wells "The War of the Worlds" (La guerra de los mundos) comenzaré diciendo: "Nadie hubiera imaginado en la segunda mitad del siglo XX, que inteligencias cósmicas infinitamente superiores a las nuestras estaban conjugándose para entregar su sabiduría y creatividad musical a 5 simples mortales que se transformarían posteriormente en uno de los ensambles más creativos e influyentes en la historia del rock y que, pese a no contar con la monstruosa maquinaria publicitaria de artistas que no le llegan a los talones, aún ahora continúan sorprendiendo al público de las nuevas generaciones".
Me gusta compartir con ustedes los momentos que considero especiales, y uno de esos momentos se produce cada vez que nos juntamos con la tripulación de "Un día en la vida" los días 7 y 8 de diciembre de cada año, cuando en el Teatro Peruano Japonés se arma una especie de santuario para recordar a John Lennon y su pandilla. Pero existen otros hechos conexos que por cuestiones de distancia a veces no llegan a nuestro conocimiento y hoy voy a compartir con ustedes en estas líneas parte de una entrevista que me hicieron para un diario arequipeño con motivo de mi presentación de este fin de semana en la Ciudad Blanca.
Este 24 de noviembre recordaremos otro aniversario de la triste partida de una de las grandes voces en la historia de la música: Freddie Mercury. El héroe vocal y actoral de los espectáculos de banda de toda la vida, Queen, nos dejó en 1991, víctima de una penosa enfermedad, la que le había pasado la factura antes de tiempo y de una manera muy cruel, alejando su presencia física de los escenarios, mas no privándonos de su legendario registro vocal el cual mantuvo hasta sus últimos días.
Es por eso que no hay imágenes esos últimos meses de su vida, pues fue su voluntad que la gente lo recuerde con su infalible bigote de galán de película de los años 30.
Cuánto nos dejo Freddie: un legado con su querida banda y también algunos ejercicios como solista, explorando el riquísimo pasado musical que llevaba en su espíritu. Tal es el caso de su inolvidable versión de la balada "The Great Pretender", originalmente grabada por The Platters, grupo vocal de los años 50 con el que Freddie tuvo más que un acercamiento. Cuenta la leyenda que en su testamento dejó parte de su fortuna a algunos miembros de ese grupo que necesitaban de su apoyo.
Otra gran artista que coronó la carrera solista de Freddie fue indiscutiblemente la gran Monserrat Caballé con quien grabó varias canciones a dúo, incluyendo el tema de la Olimpiadas de Barcelona.
Estoy en un rincón de mi habitación y me cuesta trabajo escribir esta líneas. Y es que la emoción es tan grande e indescriptible que, créanme, varias veces estuve por dejar de lado este post. Contarles algo sobre uno de los grupos más injustamente postergados en la historia del rock es para no encontrar un punto de partida justo que refleje siquiera tenuemente el gran legado que nos dejó Cactus, un proyecto que parecía irrealizable porque se encontraban ego con ego las mentalidades siempre antagónicas, musicalmente hablando, entre músicos británicos y norteamericanos.
Jamás hubiera imaginado que mis pininos en la música me marcarían para siempre un rumbo que, de una u otra forma, aunque se mostró indeciso en los comienzos, con el paso del tiempo, y ya estabilizado, me permitió lograr un objetivo seguro. No solo hablando de rock sino de la música en general pude darme cuenta de que, en sus diferentes expresiones, ésta era como una especie de llave mágica que abría rejas y me permitía ingresar a lugares y gentes que de otra manera no hubiera conocido. La Hermandad de la Música siempre existió, pero con la llegada de las asombrosas tecnologías actuales está al alcance de un botón. Nuestras líneas de hoy son un homenaje y un reconocimiento a toda esa fraternidad que cree que la buena música jamás desaparecerá.
A propósito de los 70 años del natalicio de John Lennon, una breve reseña de cómo descubrí a este genio de la música y una breve descripción de “Signature Box”, una caja de CD con los trabajos de John como solista entre 1971 y 1984.

“Las siguientes miles de palabras serán dedicadas a recordarnos el nacimiento…” Parafraseando mis palabras de presentación del programa “Disco Club" estoy tratando de buscar una manera diferente de enfocar el homenaje especial que se merece un gran hermano mayor al cumplir 70 años de vigencia. Y digo de vigencia porque John Winston Lennon nunca morirá en la memoria colectiva de la humanidad; su legado, pequeño o insignificante para algunos y monumental para otros, siempre formará parte de la historia de esta "Tercera Piedra del Sol", nombre con que Jimi Hendrix bautizó al planeta Tierra.