Diciembre 2009
13
2009
Extraña e inédita celebración: el merecidísimo título del año obtenido por Universitario de Deportes, gritado en la tribuna, en las casas y en algunas ciudades del mundo, no tuvo registro vocal emotivo alguno: nadie habló, nadie gritó, nadie le dedicó al triunfo a su esposa, nadie a sus hijos o sus padres, nadie a sus compañeros ni al técnico.
Igual no importa. Para quienes vimos la definición por la tele, la fieste fue completa y ordenada, tanto como el equipo en esta segunda y definitiva final: la oncena de Reynoso demostró que es muy superior al equipo de Costas, maniató al rival hasta desesperarlo y no vio peligrar su título en ningún instante del juego.
Cayó el papel picado al tiempo que la copa Cbla Mágico era alzada al cielo por el capitán Galván. Música de Queen en los parlantes y el canto crema que brota desde norte. La vuelta olímpica que la dan a medias mientras decenas de hinchas suben y bajan las rejas y se meten cual pericotes a la cancha. El despliegue televisivo nos permitía ver todo mas no oír todo. Fue raro, ¿no? En tantos años de fútbol uno no recuerda jamás un festejo como este: en silencio.
Si hasta cuando los futbolistas se vuelven hinchas uno se divierte: escuchar decir a Piero Alva, por ejemplo, “campeones carajoooo”, hubiera marcado la celebración de este esperadísimo título 2009.
Decir que fue el mejor es repetir lo mismo. El equipo lo armó Reynoso y de él es el mérito: no tuvo individualidades que ganaran partidos pero construyó un bloque sólido y solidario, compacto y contundente. Ninguno fue titular y todos fueron suplentes, o al revés. Acertó en los cambios y en los planteamientos, nunca rígidos y sí cambiantes de acuerdo al rival y al momento del partido.
El año ha sido crema por lejos. Es hora de celebrar. Ya vendrán más comentarios al respecto.
Felicitaciones a los hinchas que asistieron a los dos estadios en estas finales, y felicitaciones especiales a los hinchas cremas.
08
2009
Apenas un gol, una ventaja mínima y un final abierto para este infartante domingo.
Universitario tiene asegurada su presencia en un eventual tercer partido si es que este domingo pierde ante Alianza Lima. Este, en cambio, debe ganar sí o sí para tentar una vuelta olímpica que, de ninguna manera, podría gestarse en el Monumental de Ate. Para el futuro local, en cambio, el empate basta y sobra para girar al borde del campo, delante de su gente, con la copa en alza.
Para los cremas será jugar, aguantar, intentar, esperar y buscar la desesperación del rival. Para los íntimos, lo del domingo será ir al frente sí o sí a cada minuto.
Universitario ha ganado en Matute con las mismas armas con las que le había ganado este año: una pelota parada de Solano y unos cabezazos que acabaron con la pelota en el aire, donde Piero Alva la clavó con un tijeretazo espectacular. Apenas 1-0, justo por el planteamiento pero injustísimo desde el punto de vista de remates al arco y/o llegadas de gol.
Porque Montaño jugó bastante bien, porque Wally Sánchez hizo lo que un volante debe hacer (buscar espacios, generar situaciones) y porque los demás estuvieron tibios; por eso Alianza no ganó. Además, porque Ovelar no tiene desborde para jugar por izquierda y porque González Vigil tiene cara de pitbull barbón pero juega desordenado en un puesto habitual en él en las pichangas caseras, pero no está para jugar una final (y menos ante la ‘U’).
La culpa de que Alianza no empate la tiene Raúl Fernández, pero la responsabilidad de la derrota es de Gustavo Costas. No encontró el equipo inicial y tampoco acertó con los cambios.
Ha perdido los tres clásicos del año, pero ese es un detalle menor en una final: en 1995, Alianza ganó los cuatro clásicos oficiales disputados pero perdió el más importante, el que definía el subcampeonato y el segundo cupo a la Libertadores.
Alianza no ha jugado decididamente mal: creo yo que así lo ha hecho durante casi todo el año (por eso no me sorprende el resultado), pasa que esta vez el arquero rival ha sido figura por encima del bajo rendimiento de quienes tuvieron en sus pies los posibles goles aliancistas.
De igual manera sucede con Universitario: así ha jugado todo este 2009, es decir, ganar por poco (con excepciones, claro), con lo justo, pero siempre con orden. Eso sí: pocas veces en el año le llegaron tanto al equipo de Reynoso (ojo, una cosa es llegar al arco rival y otra muy distinta son las situaciones claras de gol). Igual, hacerle un gol a su equipo es muy complicado.
Por ahora un hincha confeso crema, un sobreviviente del tricampeonato, un resistido, un luchador corajudo como Piero Alva le da el título a Universitario. Por ahora, porque aún faltan 90 minutos.
Y mientras esperamos el domingo, vayamos calentando el segundo partido.


