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El viernes, sin falta
Sep
02
2008
02
2008
(Foto: Dante Piaggio)Lima, 04 de setiembre del 2008.- De épocas de mayor holgura económica, el taxista conservaba algunos tesoros en casa, algunos almacenados en su clóset. Su trabajo como ingeniero químico le había procurado los ingresos suficientes para vivir sin preocupaciones monetarias durante largo tiempo. Pero como nada dura para siempre y menos un trabajo, los últimos años había tenido que buscarse el sustento mediante a un empleo más modesto, que sin embargo tenía como gran ventaja la ubicación del centro laboral: a escasas cuadras de su casa.
Sin embargo, cuando la nueva compañía adquirió un enorme terreno en el otro extremo de la ciudad, en las afueras de Lima metropolitana, las cosas comenzaron a cambiar para el protagonista de esta historia. El plan de la empresa era construir un gran complejo al cual mudarían todas sus las instalaciones, e inclusive la vivienda del propio dueño.
Los argumentos de taxista en contra del proyecto no se hicieron esperar y recomendó a los directivos de la organización no seguir con el plan, o al menos no como fue estructurado inicialmente. La premisa que el hoy hombre del volante esgrimía era que la compañía debía conservar una oficina en un distrito céntrico para facilitar las reuniones de trabajo a los ejecutivos, representantes de las compañías clientes. En opinión del conductor, la parte industrial de la organización era la única que debía ser mudada a las afueras de la ciudad.
Pero como las decisiones ya estaban tomadas, solo quedaba acomodarse a la situación, así que el ingeniero le solicitó al dueño de la compañía un aumento de sueldo debido a que movilizarse diariamente hasta la nueva oficina le representaría un gasto adicional. Sin embargo, al no llegar a un acuerdo que satisficiera a ambas partes, el empleado optó por dejar la organización el día que se mudaran.
Como tampoco hay plazo que no se cumpla, el poco esperado y triste día llegó y con él se inició para el sexagenario una nueva etapa laboral, ahora detrás del volante de su auto, convertido en taxi. Muchos de sus compañeros de trabajo continuaron en la empresa e incluso se mudaron cerca del nuevo complejo y matricularon a sus hijos en colegios de la zona. Según relataba, ellos pudieron hacerlo porque sus viviendas eran alquiladas, pero en su caso, el cambio era complicado porque su casa es propia y hubiera tenido que venderla para irse a vivir cerca a la empresa.
Con cierta resignación recordaba, le apenó alejarse de la compañía en la que laboraba, pero a su edad la permanencia en un puesto fijo parecía que no era algo que le importara de sobremanera. No reveló muchos detalles de su vida actual, pero dejó entrever que sus hijos ya eran adultos independientes, así que parecía que los asuntos laborales y la manutención de una familia no estaban ya entre sus preocupaciones primordiales.
Ahora, otras cosas parecían ocupar su mente, como, por ejemplo, qué hacer con la gran cantidad de ropa acumulada durante años en su clóset. Prendas de buenas marcas y muy bien conservadas, pero que ya no le quedan. Su plan era regalarlas para que alguien más las aproveche.
Otra de las preocupaciones para el taxista, en ese momento, era llevar bien la cuenta de cuántos días iba tomando antibióticos debido a una gripe. Cuando conversamos ya estaba en el cuarto día de medicación y planeaba terminar el tratamiento al día siguiente, independientemente de si la enfermedad se hubiera ido o no. El objetivo era llegar al sábado sin ingerir tales fármacos, pues ese día era el cumpleaños de su sobrina y la celebración prometía mucha diversión, especialmente porque asistiría una dama a la que pretendía gilear.
Por eso, ya se había comprado una corbata “bien chévere” y unos zapatos “campeones”, para que vayan a tono con el terno. Un terno importado que guardaba en su ropero desde hacía muchos años y que gracias a que bajó de peso recientemente, podría volver a lucir ese día, si todo llegaba a salir según lo planeado, pues todavía le restaba resolver un inconveniente.
Dada la importancia que revestía la fiesta para el hombre, había llevado el terno a la lavandería con casi una semana de anticipación; sin embargo, cuando el miércoles previo al agasajo fue a recoger la prenda, según la fecha acordada y detallada en la orden de servicio, solo le entregaron el saco y le dijeron que lamentaban el retraso pero que el pantalón lo tendrían listo para la siguiente semana.
Entonces montó en cólera. Y parece que fue serio el asunto porque en la recreación de los acontecimientos que me relataba, su indignación comenzó a fluir, elevando el volumen de su voz y adquiriendo un tono de enfado. La razón por la que no estaba listo el trabajo era debido a que el establecimiento donde dejó el traje solo es un acopiador de prendas, las cuales en realidad son procesadas en una lavandería grande, con la cual parecía que no habían realizado las coordinaciones debidas para el trabajo. El taxista agregó que esa modalidad de trabajo es común entre las pequeñas lavanderías (o sea acopiadores) de esa zona.
Aquel jueves, cuando me relataba todo esto, mostraba el recibo cuidadosamente depositado en uno de los compartimentos del tablero del auto. Le habían prometido tener el pantalón listo al día siguiente. Claro que la promesa fue hecha después de que el chofer les explicara con voz muy firme que necesitaba el terno para el sábado, día en que estaría ocupado antes de la fiesta, muy ocupado como para encargarse del recojo.
El taxista remarcaba que no permitiría que su participación en la fiesta, planeada con tanto esmero, fuera arruinada por una tontería, de un momento a otro. Ah, también les advirtió a los encargados de la lavandería que regresaría acompañado de la policía si no le entregaban el terno el viernes, según lo pactado nuevamente. “El viernes, sin falta”, le reiteraron.



04
2008
La verdad no se que quiso contar aqui, o el taxista es ingeniero o el ingeniero es taxista, sorry me parece una cantinflada, he leido varias veces el tema y no lo entiendo supongo que es una anecdota de que todo es para el viernes o que hay acopiadores de ropa en cada zona...
04
2008
me aburri... primero supongo?
04
2008
Ja ja que bueno el post, es que las personas mayores son la experiencia acumulada por el paso de los años. Espero que tu proximo post sea en una semana sin falta, pero ya me voy entreteniendo mientras tanto con otro blog de taxista: ni libre ni ocupado
04
2008
Hola Oscar;
Conozco bien esa historia, ya me ha pasado, y me temo a que nuestro amigo taxista lo van a mandar de paseo, lo mas probable es que hayan perdido el pantalon. ¿Cuando has visto en el Peru que en un negocio cumplan con su palabra? En la mayoria de casos te van a decir cualquier cosa con tal de que te vayas y prolonguen el problemas mas tiempo. Yo que el taxista no me confiaria y si tanto me interesa ir a esa fiesta, me estaria buscando ya otro pantalon.
Moraleja 1: No dejes para el ultimo dia lo que puedes hacer un mes antes.
Moraleja 2: Lo barato y rapido siempre sale caro y nunca llega.
05
2008
Hola Oscar!
Bueno no es novedad que en los taxis encontraremos personas que alguna vez fueron o tuvieron puestos importantes y que por circunstancias ajenas a su voluntad tuvieronque rennciar y trabajar en lo mas accecible que hay para sobrevivir osea "taxear".
Esperemos que pueda recoger a tiempo su pantalon para que pueda ir a la fiesta como el lo a deseado
y se divierta y si puede le ligue la señora a quien pensaba gilear cmo mencionas.
05
2008
LA VERDAD ME QUEDE INTRIGADO SI LO DE LAFIESTA LE LIGO O NO O TAL VEZ SE QUEDO CON LAS GANAS DE ASISTIR A ESE IMPORTANTE EVENTO PERO EN SI ASI ES LA VIDA...
05
2008
jajjaa .. pero laverdad es una situacion que aveces uno tiene que entender...
05
2008
No entiendo cuál es el tema del post..el taxista?, su anterior trabajo?, la fiesta?, el pantalón?.
Pero bueno, en resumen, a quién no le ha pasado lo mismo en una lavandería?
Saludos,
05
2008
ja! asi es la informalidad de los pequeños negocios en Lima, yo siempre pido las cosas con bastante anticipación porque ya se que nunca van a cumplir con lo prometido, así que a tomar sus precauciones.
06
2008
Esta vez no me gustó tu relato. Me parece carente de sentido. Todo se resume a que el taxista perdió su trabajo y tenía una fiesta y tuvo problemas con la lavandería. Pero eso ¿ A quién le importa?.
No me gustó para nada.
06
2008
MI PAR DE TERNITOS YA ESTAN PIDIENDO CHEPA, A VER SI ME "QUEMA" UN PAR DE LOS QUE YA NO LE QUEDA AL TÍO...
NO ES POR AGUARLE LA FIESTA PERO CREO QUE EL VIERNES EL PATA VA A DERRAMAR BILIS, POR QUE NO ESTARÁ LISTO... ES QUE ESOS SITIOS QUE NO CUMPLEN A TIEMPO, NUNCA APRENDEN!!
08
2008
El colmo la informalidad de las lavanderias.
09
2008
que historia tan pobre, tan mal escrita, no inspira nada, que se puede esperar de un pata de TI...
09
2008
Que pacho se te encogio el cerebro.
11
2008
En Perú se dice que tenemos los taxistas mas cultos del mundo!!! si un cochino que no se corta las uñas ni se baña , escupe por la ventana y que al terminar la carrera llega uno al destino que es un restaurante quita el apetito de comer, a eso se les llama los taxistas mas cultos??? alguien debe tomar cartas en el asunto y poner fin a todo esta banda de informales, por lo menos darles una capacitación minima de una semna, señores taxista es una profesión, NO SE IMPROVISA
Un cordial saludo a los taxistas que cumplen los requisitos
Chino, Juan
12
2008
Muy buenas tus cronicas yo me acuerdo que cuando vivia en lima tuve mi experiencia como taxista tambien un tiempo fue mi segunda chamba y fue una buena experiencia
cuanod p[uedas dale una miradita a mi blog me gustaria mucho saber tu opinion
Gracias
Malanoche
www.cronicasdemalanoche.wordpress.com
15
2008
te falta leer a Ribeyro
21
2008
Q chistosa anécdota.. imaginar que a esa edad las cosas mas triviales para unos pueden tener importancia para otros. No entiendo porque las críticas de "cual era el tema?, que se quiso decir?". mmm acaso un relato propio de alguien que lo escribe tiene que necesariamente encajar en las exigencias de otros? :S
26
2008
Buenos dìas, su blog me parece entretenido.
He sido taxista y tengo muchas historias interesantes que contar, me gustarìa mucho poder contactarme con usted.
Saludos,
Josè