Abril 2008
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2008

Lima, 16 de abril del 2008.- En la mano opuesta de la avenida por la
que avanzábamos, la tranquilidad del parque adyacente se rompió
abruptamente con el alboroto que causaron dos sendos golpes que un
hombre propinó a quien parecía ser su mujer, su novia o enamorada. La
ausencia de transeúntes en los alrededores facilitaron la fechoría que
a puño cerrado, aunque sin gran intensidad felizmente, concretó el
energúmeno en uno de los hombros de la víctima. Inmediatamente la chica
atinó a retirarse del lugar tras lanzar aluna frase que no se alcanzó a
escuchar hasta el taxi en el que yo viajaba. Su airado atacante,
también se marchó simultáneamente en dirección opuesta.


