Confesiones de Taxi
Comentarios (16)

Wasi wasi

Ene
21
2008
2008_01_21_wasiwasi.jpgFoto: Richard Hirano
Lima, 21 de enero del 2008.-  "A veces pienso que no he madurado, que todavía soy un muchacho, pero me miro al espejo y veo que ya no tengo pelo", meditaba con tono nostálgico, el medio calvo taxista, en algún momento del trayecto de la carrera, la semana pasada. Me explicaba que la vida pasa rápido y terminó la reflexión diciendo: "ya estoy por los 50 y pensando en jubilarme". Sin embargo, a pesar de esa perspectiva algo desalentadora sobre la vida, este chofer aún piensa en ganarle una batalla al tiempo -la última quizás- para la cual comenzaría a pertrecharse al día siguiente de nuestro encuentro. Su plan es terminar sus últimos días recreando una de las épocas más felices de su vida: su niñez. Un plan bastante bien elaborado, para alguien que se considera inmaduro.

Procedente de un pueblo de la serranía, ubicado a 15 minutos de Andahuaylas, por camino de trocha, el meditabundo chofer llegó a la capital siendo un niño de 13 años y se quedó en esta jungla de cemento hasta la actualidad. Formó una familia y no siempre fue taxista, sino un empleado de magro sueldo, el mismo que no le permitíó visitar su terruño con la frecuencia que le hubiera gustado, porque siempre consideró gustoso que las obligaciones con los hijos tenían la preferencia -me explicó. Hoy, en el negocio de taxi, dice irle económicamente mucho mejor que con su antiguo empleo, así que decidió seguir pagando por su cuenta los aportes para su jubilación.

Al día siguiente de nuestra carrera, el conductor realizaría una de las visitas más importantes que haya hecho a su pueblo natal, sobre el cual anotó -con la salvedad de no considerarse fujimorista- que dio un gran salto hacia el progreso gracias al ex presidente peruano-japonés. Recordó que antes bebían agua de acequia y no existía el desagüe, hasta que Fujimori llevó la modernidad a su pueblo, junto con flamantes colegios y otros avances. El paréntesis le dio tiempo para agregar que así como construyó cosas grandes, el chino también la embarró en grande.

Después de cuatro años, en las siguientes 24 horas nuevamente el conductor viajaría a la sierra a visitar a su familia y amigos, esta vez acompañado por su hija de 17 años. La visita sería de apenas una semana y ya tenía planeada su agenda. Los primeros tres días no saldría de casa, porque acompañaría a su viejita y compartiría  buenos ratos hogareños con el resto de la familia que vive en el lugar. Al cuarto día, cuando la mamita ya se haya repuesto del feliz impacto de tener a su hijo y a su nieta en casa, entonces saldría a ver a los amigos. Con la excusa de ir a comprar a la tienda, dijo que buscaría a sus "promo", y que seguro comenzarían a recordar los viejos tiempos, inspirados por espirituosos acompañamientos.

Todo el entusiasmo del periplo tenía un pequeñísimo inconveniente del cual se lamentaba el chofer; y es que esta no es la mejor época para viajar, pues las lluvias impiden la construcción de casas. El resultado es que no podrá festejar ningún wasi wasi, y como aún falta mucho para los carnavales y sin otra festividad a la vista, solo le resta esperar que su visita coincida con algún cumpleaños, bautizo u otra ocasión de fiesta en el pueblo.

Pareciera que el ex empleado guarda afición por el licor, la música y los festejos. Tal vez sea así, pero aunque el motivo principal del viaje es la familia, las celebraciones también le llenan el corazón al medio calvo conductor. Me explicó que el wasi wasi es la construcción del techo de una vivienda, sin importar si es de paja, tejas o material noble. La construcción de esta parte de la vivienda, que debe coronarse con una cruz, es todo un acontecimiento en el pueblo, al igual que lo es en muchos otros lugares de nuestra serranía.

Los festejos se inician a ritmo lento junto con el techado y en los días siguientes, mientras la construcción avanza, los familiares y amigos obsequian al dueño de casa presentes para la celebración que se desarollará en serio el último día del techado. Los dueños de casa reciben aguardientes diversos, cerveza y carneros u otros animalitos para el banquete. También se vale obsequiar el acompañamiento musical, ya sea en forma de banda de pueblo o de pequeños grupos folcklóricos.

Cuando los músicos del pueblo soplan un yaraví al viento en una quejumbrosa quena, las lágrimas brotan de los ojos de este chofer, recordando las mismas melodías y celebraciones de su niñez, me contaba emocionado mientras aceleraba su station wagon. Aquellos 13 cortos años le quedaron grabados para siempre en la memoria y el corazón.

El otro objetivo importante del viaje del chofer es comenzar a concretar un proyecto más ambicioso. No sabe mucho de construcciones, así que no tiene idea si serán tres mil o diez mil los adobes que el maestro constructor le pedirá que mande a elaborar. El taxista aprovechará un terreno familiar junto a una laguna que hoy comienza a valorarse como destino turístico, para construir una casa con doble propósito: será un hospedaje para turistas y el refugio donde pasará su vejez, cuando concluya sus aportes al sistema de jubilación y goce de una pensión mensual. Ya consultó con varias personas de su confianza y la edificación no será de material noble, sino de adobe, para conservar la tradición de las construcciones del lugar.

Los adobes no podrán elaborarse sino hasta después de abril, cuando cesen las lluvias; entonces, probablemente, en la segunda mitad de este año el pequeño pueblo tendrá un gran wasi-wasi que festejar.

16 Comentarios

Ene
22
2008

Hermoso post, Oscar. No solamente desnudas la psicologia de un peruano sencillo de provincia que tuvo que cambiar los condores por gallinazos a los 13 (al estilo de la cancion de la Sarita), sino que de manera muy ilustrativa y pedagogica me has hecho conocer una celebracion mas de nuestro pais. Me parecio una de las mejores que has escrito por este doble 'proposito', no se si intencional, que encierra.

J

Publicado por: Jota
Ene
22
2008

Hmm,qué tal testimonio de vida...

Publicado por: Luis Andrés Miranda Mendoza
Ene
22
2008

El anhelo de pasar los últimos días de nuestras vidas en la tierra que nos vio nacer creo que lo tenemos todos. Principalmente los provincianos que dejamo nuestros terruños para venir a la capital a forjarnos un futuro mejor, no importa si lo logramos o no. Regresar a nuestros origenes y revivir los dias felices de nuestra infancia y juventud con los amigos de aquellos años es quiza lo unico que tenga sentido al final de nuestros dias.

Publicado por: Richard Quintanilla
Ene
22
2008

Esta chevere tu post, y claro, de hecho que esas celebraciones en los pueblos de nuestra serrania son hechas con un gran sentimiento. Yo, por una cancion de Manuelcha Prado, conocia eso del techado como Wasi Chacuy, aunque cuando techamos en mi casa me dijeron que en el pueblo le decian Wayta Ricuy, por el tema de las flores en la cruz. Lindos recuerdos y vivencias, sin duda alguna!

Amawaqaspalla!

Publicado por: Daniel
Ene
22
2008

Esta historia me hace recordar que por más que la vida parezca dura los sueños de las personas hacen que la vida tome un brillo especial. Es la primera vez que visito tu blog y está muy interesante. Mi padre fue taxista un tiempo por la recesión económica que hubo hace 10 años aproximadamente y aún guarda algunas historias que suelen ocurrir dentro de un vehículo... muy interesantes también; e historias de uno u otro taxista que se 'abre' para contarme su día... gracias por darte tiempo y compartir tus vivencias con nosotros los lectores.

Publicado por: Lucho
Ene
23
2008

Muy buen relato. No sabía lo que era un Wasi Wasi...
En todo caso, coincido con sus sentimientos. Puedes estar muy lejos, pero nunca puedes olvidar dónde pasaste tu niñez, máxime si ésta fue feliz.El anhelo de volver siempre existirá.
un saludo,
R
http://allavoysinomecaigo.blogspot.com

Publicado por: R
Ene
23
2008

esta celebración se mantiene en Lima tmabien, cuando teminaron de construir el estudio de mi casa y con ello el techado del mismo, los constructores le pidieron a la familia una caja de cervezas para celebrar ese acontecimiento.
Lo que nos parecio bien asi que tuvimos una amena tarde con ellos.
Saludos
Raidem

Publicado por: raidem
Ene
23
2008

sabes que yo vivi en la sierra los ultimos años, antes de venir a los estados unidos, nada mas cierto, de lo que relatas en tu blog, como extraño volver a pasear por alla, y respirar con dificultad, por que es altura, y ademas como extraño los amigos y las ex....

Publicado por: jose c
Ene
23
2008

Buen post... Aunque por despistada lei Wawawasi.. y no sabia que relacion con la historia hasta que lo aclaraste lineas mas abajo y recien me di cuenta de mi error al leer apurada incialmente.
Muy lindo post... Sigue escribiendo.

Publicado por: Patty L.
Ene
23
2008

Te contó todo eso en un solo recorrido?, pucha ke el taxista era bien abierto,para contarte cosas tan personales.lo digo porke es mas facil hablar de politica, deporte,cosas del día,pero ke alguien vaya mas alla,y lo ke yo siempre supuse era ke siempre el ke contaba sus cosas era el pasajero y el taxista era kien oia. los taxistas nose,pero se parecen a los barman.,

OSCAR DICE:
Sí, en un solo recorrido. Algunos taxistas tienen esa facilidad, otros comentan, como dices, de política, deportes, etc. y con mucha vehemencia en ocasiones. Y otros se quedan callados.

Publicado por: Javier g.
Ene
23
2008

Hola que historia tan tierna. Esta historia me recuerda a la mia yo pace mi ninez en la provincia y de alli tengo hermosos recuerdos que jamas olvidare. Hace unos dias busque ese pueblo en el Internet y cual fue mi sorpresa de encontra un desfile en la plaza en la cual reconoci la casa de un sacerdote que tenia una capilla alli. Yo tambien sueno con volver a mi pueblo pero no he podido vivo fuera del pais y el regresar me costara algun dinero del cual no puedo disponer ahora porque tengo otros gastos como son la educacion de los hijos en la universidad. Bueno pero no pierdo la esperanza de que antes que mis ojos se cierren pueda darle un vistazo a mi querido pueblo.

Publicado por: Mara
Ene
24
2008

Bien dicen que al final "la realización de los sueños es lo único que nos reconcilia con la Vida"...muy bonita la historia del taxista medio calvo...un saludo,

OSCAR DICE:
No había escuchado esa frase, pero pienso que por eso debe ser bueno tener muchos sueños.

Publicado por: Sophie
Ene
24
2008

de donde eres Mara?

Publicado por: Javier g.
Ene
24
2008

buena compadre, se ve que el tiempo ha pasado y que las letras han jugado a su favor. estás escribiendo muy bien. abrazo.
Guillermo F. (te acuerdas de Zona Mad?)

¡Hey! ¡Que tal! Claro que recuerdo nuestra cantera. Gracias por el comentario y eso del tiempo... bueno pasa más rápido de lo que uno quisiera a veces.

Publicado por: Guillermo
Ene
24
2008

Seamos de donde seamos creo que todos tenemos la esperanza de regresar a nuestros orígenes y los sentimientos que guardamos en lo más profundo de nuestro ser están siempre en el mismo lugar.

Publicado por: Fernanda
Feb
01
2008

muy interesante la historia aunq yo naci aqui en lima las historias que me han contado mis familiares, mis raices se abocan a la sierra de nuestro peru y por fortuna e tenido la oportunidad de visitar por lo menos el lugar materno un pueblito de la sierra q aunque hace poco e visitado el mismo pueblo se ha visto modernizado con muchas cosas (parecia lima zona centro) ha quedado aun ese aire en los lugares alejados donde yo me quedo es muy bonito en la epoca de cosecha como se reunen los vecinos para realizar esta faena en verdad muy interesante, esta entrega ha sido una de las que mas me ha gustado en serio.

Publicado por: Alvaro
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