
Foto: Renzo Giraldo
Atención: esta historia podría causar revuelos estomacales. Se recomienda discresión al leerla.
Lima, 10 de enero del 2008.- Lo que comenzó como una incomodidad en mi pie, terminó inesperadamente como una historia que combina un peculiar cariño maternal y una singular costumbre profiláctica. Todo se inició porque tuve una pequeña dificultad al subir a la station wagon que tomé como taxi hace unas mañanas. Mi pie quedó medio atascado al intentar cerrar la puerta. Y luego de resolver rápidamente el inconveniente, me percaté de que la causa era el gran tamaño de los parlantes delanteros que sobresalían notoria e incómodamente de las puertas hacia el interior.
Imaginando que la potencia de esos artefactos debía ser tremenda, tenía la sospecha de que las cosas no concordaban del todo en el escenario, pues no había equipo de música en el carro y el conductor no parecía ser un mozuelo de estridentes gustos, sino que era más bien un tipo de correctas maneras que bordearía el medio siglo de edad.
Le pregunté el por qué de tanto poder musical y pasó a explicarme que su hijo, quien en ocasiones utiliza el vehículo para fines personales, había instalado los parlantes, junto con un envidiable equipo Pioneer con funciones para manejo de MP3 incluidas. Al cincuentenario chofer aquello le parece demasiado aparatoso, además de tentador para los ladrones, por lo que él prefiere dejar el equipo en casa y salir a trabajar con un pequeño radio a pilas de diez soles, el cual dice que hace reír a los pasajeros cuando al ver los prominentes parlantes le piden que suba el volumen y les muestra que en realidad la música proviene del modesto aparatito.
El relato de su hijo lo llevó a hacerme un recuento descriptivo de su entorno familiar, para finalmente dedicarle la mayor parte del viaje a su madre y sus peculiares costumbres profilácticas para con la familia. He escuchado antes, principalmente a personas mayores, hablar sobre la costumbre que relataré y siempre he tenido la curiosidad de preguntar a un gastroenterólogo sobre la conveniencia de la misma. Solo por curiosidad, no porque me anime la idea de practicarla.
La madre del conductor considera que es saludable purgar el sistema digestivo una vez al mes y a lo largo de los años ha perfeccionado su técnica de elaboración de purgantes caseros, así como también ha desarrollado habilidades psicológicas para inocular las dosis necesarias a los miembros de su familia, sin que lo noten sino hasta un par de horas después de la comida.
La lista de pociones profilácticas de la progenitora del taxista, así como las ocasiones propicias para hacerlas ingerir inadvertidamente a sus pacientes, es basante variada, por lo que pude oírle al transportista. Y la motivación de la matriarca no es otra que una profunda preocupación maternal por la salud de toda la familia.
Las principales sustancias utilizadas por la señora son jugos naturales. Uno de sus preferidos es a base de tamarindo (especialmente después de viajar al norte del país y regresar cargada de esta fruta), papaya, y ciertas hierbas cuyo poder apremiante conoce bastante bien; además, también emplea otras hierbas que incorpora a las sopas. La ocasión para entregar este sigiloso cariño purificador a la familia se da los domingos, cuando sus hijos y nietos la visitan.
Una de las tácticas de su madre, contó el taxista, es pedir que no beban el jugo de una determinada jarra o la sopa de un recipiente específico, porque advierte haberlos reservado para algún miembro de la familia. Vencidos por la tentación, los más chicos hacen caso omiso al embargo e ingieren la apetitosa bebida prohibida, y a la vez, sin darse cuenta, la pócima laxante. La dificultad de la familia para adivinar el contenido completo de las comidas es que nadie puede predecir cuándo los convites de la abuela tendrán una escurridiza sorpresa, porque ella no entrega sus preparados en toda ocasión ni a diestra y siniestra, sino que lo hace a intervalos aconsejables y en dosis justas que ella domina, según precisó el chofer.
El conductor recordó la anéctoda de su hermano cuando, años atrás, justo antes de salir a una fiesta, ya debidamente cambiado y acicalado, bebió tres vasos de un delicioso jugo de fresa, sin preguntar si podía hacerlo. El baile no pudo ser más movido y el pasito de vuelta a casa tuvo que ser veloz. El reclamo hacia la madre no se hizo esperar, así como tampoco la risa de toda la familia al conocer la historia.
Habiendo asimilado duante años el discurso profiláctico de su madre, el chofer también está convencido de los beneficios de la mencionada práctica. Por ello, programa mensualmente con su progenitora la ingesta de las pócimas purificadoras en días específicos, para no interferir con su trabajo de taxista.
¿Alguien apetece un juguito de ciruelas?
17 Comentarios
son las 3.09 am y espero ser el primero en comentar tu blog...una chamba extra de ultima hora me tiene con los ojos rojos ante mi lap a estas horas.
estaba leyendo los comentarios de tu post anterior que al parecer toco sensibilidades (ian malcom, maestro, q buen discurso, mejor no lo hubieras podido expresar) cuando vi que recien habbias colgado este.
regresando al post actual...al menos le hubieras preguntado las recetas, yo tambien soy de la idea de que purgarse de vez en cuando hace bien, pero no lo practico frecuentemente porq como casi nunca se en donde voy a estar de aca a 3 o 4 horas, no quisiera regresar como el hermano del taxista hecho un vendaval a mi casa a reclamarle a mi madre porque puso leche de magnesia en mi jugo, jaja.
OSCAR DICE:
Efectivmante, Coco, fuiste el primero en comentar este post subido en la madrugada. También me quedé trabajando hasta tarde y aproveché un momento libre para subir la nueva entrada. Sobre el post anterior, solo relaté las inquietudes de ese taxista, pero sí, pues, esos temas tocan sensibilidades y las opiniones siempre serán encontradas.
Muy interesante la historia. La mencionada don~a parece tener una doble aqui en Boston (mi tia). Ella prepara los diferentes "juguitos" de diferentes colores y sabores que a pesar de que segun ella los hace mas por su efecto curativo que laxativo.
Interesante blog, saludos
Ely
Hola Oscar:
Buena entrega de un tema poco tratado, tal vez la intencion de la abuela sea buena pero discrepo con ella yo pienso que mejor es cuando las cosas se hacen con consentimiento que tal si uno de los hijos o familiares tiene una cita y cuando esta a punto de una cita o evento importnate se le viene la bicicleta.
Por lo demas purgar es una buena costumbre que muchos no practicamos sera motivo para hacerlo.
Saludos
Ivan Aguirre
Oscar por lo ke veo tu solo te movilizas en taxis y eso en Lima es caro, asi ke el ke puede, puede.
Cuidado con el taxista violador.
OSCAR DICE:
No es el único medio que empleo. Además, mi trabajo también me obliga a utilizar taxis frecuentemente.
Los periodistas sí que son búhos...Respecto a los jugos mejor paso,es horrible que te agarre de un momento al otro y tengas que hacer un montón de cosas,peor que en muchos sitios no hay un servicio adecuado de sanitarios y no tienes ni idea de que hacer con lo que quieres botar...Buen tema,sobretodo.Anímate a escribir sobre los robos,sería bueno...
Curioso que lo menciones, yo soy de Piura y en varias ocasiones he escuchado en los mercados a los vendedores de tamarindo promocionándolo como un gran laxante, como si dicha propiedad fuera algo muy buscado entre las multitudes. Interesante post, aunque lo leí con miedo debido a tu advertencia al inicio :)
Oe Lil´lo de ke parte de Piura, yo también soy de por allá, solo ke por trabajo estoy en otra ciudad, yo vivo en Los Tallanes, imagino ke en estas fechas esta haciendo mas frio ke nunka en mi amada Piura,jijiji.
La purga y la limpieza, viejos elíxires y a veces novedosos compuestos naturales. Recuerdo a mi madre, quien todos los días bebía (y bebe aún) su propia orina... la considera un elixir sano que diariamente limpia, oxigena y alienta. Cuando el agua salada tibiecita me empiece a parecer rica, la imitaré... porque la verdad que mi viejita está más sana que cualquier médico con ganas de recetar antibióticos o inyecciones. Agradecimiento especial a Franco (en el post anterior) y a Coco en este post por la mención hacia mí.
hahah que buena la tia!
Yo aca me compre un cereal (que no tiene "forma de cereal" sino es un polvo hecho con como 24 diferentes semillas/frutas/algas) que lo compre en un mercado koreano. medio caro porque me costo 50 dolares por como 1 kilo de eso! pero bueno, es "dietetico" y una de las propiedades es esa, que te hace ir al bano a cada rato. La chica con la que vivia antes lo tomo y bajo un MONTON de peso, asi que si quieres bajar de peso, es bueno tomar laxantes(siempre y cuando sean naturales y con mesura)
Hola Lil'Lo y Javier g. YO TAMBIEN SOY DE PIURA.!!!!!
bUEN POST, SIEMPRE LO LEO.
Hola Oscar, permíteme contestarle a Javier G. por acá: soy de Piura-Piura y punto :)
Y no, no hace frío para nada. Saludos.
A ver si escriben una recetita...para saber nomas, por si acaso.
Luego les cuento en quien la use.
Me parece pecata minuta que te den un jugo como purgante. Eso es tener consideración! A mí me dieron aceite de ricino por muchos años y tuve que montar casi un motín familiar para que dejaran de dármelo! Ese aceite sí que era algo nauseabundo....
un saludo,
Rafa
http://allavoysinomecaigo.blogspot.com
Jajaja. Yo me palteé terriblemente cuando vencido por la curiosidad le di click al link y vi los 4 vasotes de sabe Dios qué cosa: Había leído "Profilaxis mestrual".
Oscar? Todo bien? Que milagro haciendonos esperar tanto por tu próximo post?
Más bacán estuvo la discusión de la prostitución que arrancó encendidos comentarios de Quintanilla, mi tocayo y otros!!!
Volvamos a eso. Yo me declaro abiertamente en favor de la prostitución. Propongo ordenarla: que establezcamos un barrio rojo y que en ese sector sean legales los servicios sexuales con una apropiada regulación.
A los que no les guste la prostitución, no tienen porqué ir y los demás pueden quedarse en sus casitas con sus novias o esposas.
No se trata de parecernos a Holanda o Alemania. Se trata de tener la oportunidad de regular algo que existe y existirá nos guste o no. Al concentrarlo en un solo lugar, evitamos que esté por todos lados.
En cuanto a las enfermedades, hay un artículo de un economista que argumenta que "more sex is safer sex". Para los pituquitos que hablan ingles, aquí el link: http://www.slate.com/id/2033/
Daniel B,amén.