29
2009

ADIÓS A LOS PATRONES.
La otra tarde caminaba por una calle escuchando música cuando vi a una señora que caminaba vendiendo, literalmente al paso, trozos de torta mármol; sí, esa de chocolate mezclado con vainilla. Sin embargo, lo que llamó mi atención no fue el postre en sí, sino la forma del molde en el que lo habían horneado. Era de esos clásicos con un hueco en el medio. De pronto, una imagen vino a mi mente seguida de un pensamiento que me remeció: al iniciar una relación ¿elegimos siempre personas que parecen hechas en el mismo molde?
Ustedes dirán ¿qué tiene que ver eso con la vendedora ambulante de torta mármol? Pues mucho.
20
2009

CUANDO DE PROMESAS SE TRATA ¿SOMOS DE OÍDO FÁCIL?
Dicen que los hombres son seres visuales, mientras que nosotras somos auditivas. Lo que yo creo es que algunas (temporalmente o por siempre jamás, depende del caso) tenemos un dispositivo instalado en los oídos para creer lo que no es una promesa ni un juramento, sino simples y llanas palabras de dudosa veracidad. Y ojo, el poder que ejerce este alocado sistema auditivo se multiplica cuando se trata de palabras como amor, lealtad, fidelidad, futuro y eternidad. ¿Verdadero o falso?
¿Solo creemos lo que queremos escuchar? y, en más de un caso, ¿nos hemos vuelto adictas a las mentiras? Veamos.
06
2009

LOS HOMBRES NO SON LOS ÚNICOS QUE LE TIENEN MIEDO AL COMPROMISO ¿O SÍ?
Dicen que los hombres solteros apenas escuchan la palabrita compromiso salen volando a velocidad “patitas para qué las quiero”. Yo también lo creía de buena parte de los habitantes de reino de la testosterona. Pero ahora que me encuentro en una posición muy diferente, solo me queda preguntarme: ¿Solo los hombres caen en el saco de tan popular cliché?, ¿quién dijo que el terror a comprometerse en una relación era propiedad exclusiva de del género masculino? Con un poco de vergüenza, he de admitir que hoy, por primera vez en mi vida, comparto ese miedo del que tanto he rajado, y me he visto reducida a dos opciones: o las mujeres también sentimos ese pánico a ser presas de caza y metidas de cabeza a una relación o simplemente ¿me estoy convirtiendo en hombre?
30
2009

BUSCO NOVIO VS. EL CHICO TÍMIDO
El Chico Tímido me invitó a cenar. Lo que no me dijo es que esa misma noche iba a conocer a sus mejores amigos, a los hermanos que no se eligen, a sus brothers de chela (y como dice Charly, “de tantas otras cosas”), los otros tres miembros del Club de Toby, los amigotes, los que todo lo saben y, por supuesto, los que algunas veces dicen lo que uno no quiere oír, es decir, ciertos detalles del pasado del chico con el que estás en el presente. Bienvenidos al ring de box.
18
2009

LOS QUE NO QUIEREN, NI DEJAN QUERER.
Creo que el perro del hortelano, ese mismo que no come ni deja comer, ha sido vilmente malentendido. El can protagonista de la popular frase lo único que hacía era cumplir con su chamba. Su trabajo consistía en ahuyentar a los amenazantes animales amantes de los vegetales de la huerta de su amo. Los perros no suelen ser herbívoros, por eso resultaban los guachimanes perfectos. Es más, el hortelano debe haber remarcado “perros vegetarianos abstenerse”en su aviso clasificado para buscar guardián .
El perro en cuestión era un animal responsable, estoy segura. ¿Saben por qué? porque de ninguna manera se trataba de un “ex” celoso, posesivo, egoísta, narciso, inmaduro e inseguro que al ver a su ex chica con otro se iba a convertir de inmediato en una versión alcoholizada de Otelo, caminando a paso polka hacia la que creían su “propiedad privada” con la única intención de delimitar un territorio inexistente (perdón, soy un ser humano, no una chacra) y de paso, cagar mi segunda cita con el Chico Tímido.
31
2009

EL FACTOR DELIVERY
Hace unos días escribía en pijama en la mesa de comedor que utilizo de escritorio, cuando me sorprendieron unos golpecitos en la ventana. Vi una sombra. Me asomé por entre las rejas. Era el Chico Tímido. Sin saber qué pensar y menos qué sentir, me levanté de la mesa y le abrí la puerta. Me extendió la mano y me dio una caja blanca que estaba caliente. Lo miré a los ojos.
25
2009

¿SENSATEZ O EMOCIONES?
Me abroché mirando al suelo esos botones malcriados que se habían salido de su sitio mientras el Chico Tímido y yo nos besamos. Cuando nos pusimos de pie, él cogió de la mesa el libro que yo había ofrecido regalarle. ¿No me lo vas a dedicar? –preguntó. Se lo quité de la mano y con un lápiz, en lugar de una dedicatoria, le anoté los nueve números de mi teléfono. Abrí la puerta y después de un largo beso, se fue.
El jueves por la mañana me desperté con un mensaje de un número desconocido, el suyo, que decía: “Es la mejor dedicatoria que alguien me ha escrito. Que tengas un bonito día, Ali”. Le respondí deseándole lo mismo y la verdad, fue un día muy bonito hasta que llegó la noche.
19
2009

YA ERA HORA.
El Chico Tímido iba a pasar por mi casa a las 9 p.m. para llevarme a cenar. Claro, no contaba con esas sorpresivas coordinaciones de trabajo que tuve que resolver a última hora mientras miraba el reloj. Creo que rompí todos los records de velocidad en la Vía Expresa y llegué a mi casa a las 8:47 p.m. Tuve 13 minutos exactos para vestirme y arreglarme para la tan esperada cita. Cuándo no, la Ley de Murphy comenzó a jugar en mi contra. Lo único bueno del apuro es que no me dio tiempo ni de ponerme nerviosa. Arranqué con los dientes la etiqueta de un vestido nuevo, mientras me ponía las medias y tiraba las cajas de zapatos al suelo, buscando los que ya había elegido en mi mente. Corría al baño a tapar los rezagos del agotamiento de los últimos días con maquillaje, cuando unos golpes en la puerta me sobresaltaron. El Chico Tímido fue muy puntual.
Cuando le abrí la puerta, pensé que no era el mismo que mi memoria recordaba.
13
2009

QUÉ NO HACER EN UNA PRIMERA CITA.
Por razones de fuerza mayor, más conocidas como trabajo, he tenido que cancelar mi cita de hoy y reprogramarla para la semana que viene. Aunque un poco desilusionado, el Chico Tímido estuvo de acuerdo; en definitiva era mejor vernos a solas que en una fiesta llena de gente a la que tengo que ir por razones laborales. Justo cuando colgué el celular con unas ganas de entregarle mi carta de renuncia a mi jefe, el aparato volvió a sonar. Era mi hermana, quien al enterarse del cambio de planes dijo: felizmente. Yo me pregunté y luego le pregunté a ella: ¿por qué?. Su respuesta me hizo reír: para que no la cagues, pues. Creo que no le falta razón.
10
2009

CUANDO MENOS LO ESPERABA, APARECISTE.
Nunca le contesté el correo electrónico al Chico Tímido, pero no tardé en volverlo a ver. La semana pasada me habían invitado a comentar una película. Cuando terminé de hablar, comenzó el diálogo con el público. De pronto, un chico de camiseta roja a rayas levantó la mano para hacerme una pregunta. Sí, era él. Lo observé mientras hablaba mirándome a los ojos.



