
Es lunes y estoy tumbado en mi cama con 39 de fiebre. Mi cuerpo no ha soportado la juerga del fin de semana y ha caído, abatido, extenuado, viejo al fin, presa de un catarro y de unos malditos escalofríos que son como electroshocks de mediano voltaje.
No solo me tortura el dolor de cabeza, sino también el resfriado, que se manifiesta con esa minúscula pero profusa catarata de mocos que fluye al interior de mi nariz y que trato de contener infructuosamente con perecibles pelotitas de papel higiénico.

Estaba acodado en la barra central de una discoteca del Sur el último fin de semana, esperando que la bartender rellenara mi vaso de vodka. Me parece que eran casi las seis de la mañana, porque, aunque no uso reloj, recuerdo que el cielo tenía ese color purpúreo que anuncia el fin de la madrugada, e irradiaba la luz cenicienta con la que el día da sus primeros bocinazos.
Leer más
De chico oía con entusiasmo una teoría demográfica que no sé si les suene familiar. Era una tesis muy optimista y prometedora que decía algo así como que “por cada hombre que existe en el mundo hay siete mujeres”.
En ese tiempo, yo creía paparulamente que ‘el mundo’ estaba constituido únicamente por los tres o cuatro espacios en donde mi vida diaria se desarrollaba: el colegio, el club, el barrio. Tan mongo despiste provocó que en mi corazón creciera una permanente expectativa por encontrar a la vuelta de la esquina a las siete fulanitas que estadísticamente me correspondían.

Este sábado 12 cumplo 32 años. Cuando tenía la mitad (o sea 16) imaginaba que a los 30 ya sería un obeso padre de familia y un periodista serio con alta credibilidad. Ninguna de las dos cosas ha ocurrido. Soy un obeso soltero que (aún) vive con su madre y un periodista poco serio con moderada credibilidad.
Leer más
Explorador impertinente y curioso. Tengo 34 años. Asumo este reto de exposición pública con la intención altruista y filosófica de encontrar una mujer que me aguante. En su defecto, me conformo, aunque sea, con entenderlas un poquito más y prolongar la vida de soltero hasta que el cuerpo resista o alguien diga lo contrario. Más sobre mí en www.alfredorusca.com