La primera vez –y única- que Mariana se tiró al piso, boca abajo, llorando, con el objetivo de conseguir algo que quería, casi me morí de la vergüenza.
Estábamos de lo más bien, en un supermercado, cuando de pronto a la pequeña se le ocurrió que quería que le bajaran unos duendes que colgaban del techo. Imposible, por supuesto. Pero ella los quería y no entendía por qué yo no podía complacerla en algo “tan sencillo”. Por eso no fue capaz de seguir a mi lado, no supo manejar sus deseos frustrados, su impotencia, su desilusión, su ira y, sin haber visto nunca una pataleta, inventó una y con gran estilo. No tenía ni dos años, era un pedacito de gente, pero de pronto adquirió un poder increíble.

Foto: woodley wonderworks
"Los chicos de hoy nacen sabiendo" es una típica frase de abuela orgullosa, muy popular en estos tiempos. Y las abuelas son sabias, así que algo de cierto habrá en ello. La pregunta es por qué. ¿Qué ha hecho que los niños de ahora parezcan más avispados?
En buena medida, esto puede ser porque ahora van al nido niños que todavía dicen "váyate" y "rompido", y nadie espera que tengan 4 o 5 años para que recién ingresen al mundo pre escolar y empiecen a socializar con otros de su edad, a negociar, a adquirir vocabulario por medio de canciones y rimas, a conocer más texturas y formas, en fin, a explorar el mundo.
Leer másCuando empecé a escribir artículos sobre crianza y salud, hace unos ocho años, no tenía idea de lo interesante que podría ser. La posibilidad de conocer diferentes teorías y novedades científicas, últimos tratamientos y terapias, y el hecho de ver todo eso aplicado a casos humanos, hace que este trabajo sea realmente apasionante. Y hace dos años y medio, cuando nació mi hija Mariana, pude ver cómo mi labor periodística aportaba herramientas utilísimas a mi papel de mamá y, al mismo tiempo, cómo el ser madre enriquecía mi trabajo. Ahora espero trasladar esa experiencia a este espacio virtual, con la idea de que aporte algunas ideas a otras personas.